Como en el hotel la primera hora para desayunar era a las 8:30, decidimos ir a dar un paseo por los alrededores para hacer un poco de tiempo, hicimos un recorrido viendo los curiosos cabazos que habian por la zona, son una especie de hórreos pero más estrechos.

Continuamos por el camino que nos llevó hasta la playa de Penarronda, donde ya de buena mañana estaban los surfistas intentando coger la mejor ola, esta gente tiene una voluntad de hierro con lo fría que estaba el agua y encima las ocho de mañana.

A la hora convenida regresamos al hotel, desayunamos y salimos con el coche hacia Taramundi, situado a unos 30 kilómetros desde Castropol.
Ruta del Agua
Llegamos a Taramundi sobre las 9:30, pudiendo aparcar en una zona azul habilitada cerca de la iglesia, nuestro objetivo para este día era recorrer la llamada Ruta del Agua, una ruta de ida y vuelta, de unos 14 kilómetros, que recorre las poblaciones de Mazonovo, Esquios, As Veigas, Os Teixois y regreso a Taramundi, pudiendo visitar durante el camino el museo de los molinos de agua, una cuchillería, la cascada La Salgueira y un Museo Etnográfico, aunque según leímos es de dificultad baja, hay que avisar que algunos tramos son dificultosos y con bastante pendiente que zigzaguea por la ladera. Más info : www.taramundi.es/ruta-del-agua .

Iniciamos la ruta desde Taramundi, siguiendo las indicaciones de la ruta del agua, bajando por un camino asfaltado de apenas medio kilometro, que nos llevó a Mazonovo, nos sorprendió lo cerca que está de Taramundi. Allí visitamos el Museo de los Molinos de Agua, que dicen es el más importante de España, donde pudimos ver 18 molinos diferentes en pleno funcionamiento.

Fuimos hacia la entrada del museo, que tiene un precio de 5€, está situado en las bucólicas orillas de los ríos Turía y Cabreira, primero nos sentamos en un mini cine para ver una audiovisual, para después, seguir por varias pasarelas sobre el río viendo los molinos de agua, a continuación visitamos las otras salas de exposición viendo los otros tipos de molinos, considero que la visita es muy interesante, al poder ver como funcionan todos estos molinos, que normalmente son imposibles de encontrar en la actualidad, hay siete molinos manuales, seis hidráulicos, tres específicos para los niños y dos de especiales, a parte, su ubicación es encantadora, rodeada de vegetación y agua.

Tras la visita de museo seguimos por la carretera, en dirección a Esquios, en el desvío nos equivocamos y fuimos por el indicador de ir en coche, cuando realmente hay que seguir la carretera y a unos 800 metros abandonarla cogiendo el camino a la derecha durante 1,60 kilómetros, en nuestro caso hicimos todo el trayecto hasta Esquios por carretera, ya nos pareció raro, pero íbamos siguiendo las indicaciones moradas que resulta eran para ir en coche.



Al llegar a Esquios visitamos la cuchillería artesana, aprovechamos para comprar un cuchillo de cocina que nos hacia falta.
Seguimos por el camino de la derecha dirección As Veigas, el camino es bastante llano, atravesando por medio del bosque, un recorrido muy agradable que nos compensó el tramo anterior que hicimos todo por asfalto.

Llegamos a As Veigas sobre las 13:30h., aunque llevábamos ya unos siete kilómetros recorridos, estábamos bastante bien todavía. Al ver que no paraban de ir llegando turistas, pensamos que sería mejor ir a comer, no fuera el caso que se llenara el único restaurante que hay en la aldea, además con las restricciones actuales se reduce la capacidad de los restaurantes.

Comimos en el Mesón De As Veigas, sorprendentemente están especializados en tortillas de varios tipos, nos esperábamos que sería más de carne a la brasa, elegimos una tortilla de queso cabrales y una tortilla de patata, acompañadas de una ensalada, además del postre, que nos dejaron bastante llenos.

Hicimos un poco de reposo dando una vuelta por la aldea y continuamos la ruta hacia Os Teixois, a unos 4 kilómetros, el camino hacía un poco más de subida pero soportable, en la población de puede visitar el Museo Etnográfico, pero a nosotros no nos interesó verlo.

Desde Os Teixois hay dos posibilidades, ir hacia Taramundi siguiendo la carretera o hacerlo por el camino pasando por Esquios otra vez y de allí a Taramundi, nosotros elegimos el segundo, ya que no nos hacia gracia caminar otra vez por carretera.

El inconveniente fue que esta ruta zigzaguea subiendo y bajando varias veces para cruzar el río de un lado al otro, que añadido a los más de once kilómetros que llevábamos recorridos, nos dejaron con las piernas para el arrastre.

Al llegar a Taramundi, entramos en una tienda de abarrotes para comprar unas madreñas autenticas, me hizo gracia que cuando me preguntaron que talla quería y les dije que eran para decoración, pusieron cara de sorpresa, pensarían “cosa de turistas”.
Ribadeo (Galicia)
De regreso hacia Castropol, tuvimos la genial idea de acercarnos a la playa de las Catedrales, pero a unos doscientos metros antes de la rotonda que lleva a la playa, nos encontramos con una larga caravana de coches detenidos, cuando por fin llegamos a la rotonda nos hicieron girar a la derecha, porque decían que el aparcamiento de la playa de las catedrales, que era a la izquierda, estaba lleno.

Aparcamos donde pudimos, en una esplanada a rebosar de coches por todos los lados y fuimos andando hasta la entrada de la playa, al llegar, había una cola larguísima de gente esperando para acceder a la playa, visto que daba la sensación había una espera de casi una hora optamos por marcharnos hacia Ribadeo, ya lo intentaríamos al día siguiente a primera hora.

Al llegar a Ribadeo aparcamos en la zona industrial que está justo antes del puerto, que era gratuita, desde allí iniciamos la visita a la ciudad.
Lo primero fue hacer unas fotografías de Castropol desde la orilla opuesta, que con el sol del atardecer se veía estupenda, al acercarnos al puerto vimos que disponen de un ascensor para subir a la parte más alta, pero a causa del covid estaba cerrado temporalmente, así que tocaba andar.

Subimos desde el puerto hacia el centro, al llegar a la calle comercial principal nos encontramos con bastante gente paseando por ella, al ser peatonal anima a recorrerla con tranquilidad, mirando los escaparates de las múltiples tiendas.

Nos dirigimos hacia la plaza de España para visitar los varios edificios monumentales que la rodean, como La Torre dos Moreno, construida por el indiano Don Pedro Juan Moreno y Ulloa en 1915 y diseñada por el arquitecto Julián García Núñez, el concello de Ribadeo y la Iglesia Parroquial de Sta. María do Campo, se nota que en la ciudad vivieron bastante gente pudiente con dinero traído de las Américas.

Saliendo de la Plaza de España hacia la calle peatonal Rodríguez Murias , fuimos al barrio de San Roque, repleto de casas burguesas de influencia indiana, precisamente hay una ruta muy bien señalizada dedicada a las casas de los indianos en Ribadeo. Aquí os dejo el enlace de la oficina de turismo al pdf de la ruta de los indianos : turismo.ribadeo.gal/ ...nos_es.pdf

Emprendimos el regreso hacia el hotel, pues tras la caminata por la ruta del agua en Taramundi y el paseo por Ribadeo estábamos realmente cansados. Cenamos en el mismo hotel unas ensaladas y un plato de gambones que estaban riquísimos, como se nota la diferencia cuando está uno en el Cantábrico la gran calidad de los pescados y mariscos de que disponen.