La siguiente parada la hacemos en el conocido pueblo de Brihuega, es la primera vez que vengo y no sería la última. Aparcamos el coche junto al Parque de María Cristina, el parking es gratuito, al menos cuando nosotros vinimos, hoy día no lo sé. El acceso a la villa medieval se hace por la Puerta de la Cadena, como ilustración os dejo estos bonitos azulejos.

Brihuega se encuentra a 90km de Madrid, es un buen destino para salir y conocer la zona, ya que no queda lejos. El municipio es famoso por sus campos de lavanda, pero en esta primera visita me centraré en el pueblo, que tiene mucho que ofrecer.

Comenzamos la visita por la Iglesia de San Felipe, fue construida en el primer cuarto de siglo XIII en estilo progótico o románico con características basilicales. En el asalto de 1710 sufrió grandes destrozos, y en 1904 sufrió un gran incendio. Durante la Guerra Civil fue almacén o granero de pienso, y en 1943 se derrumbó el techo. Su portada principal está decorada con tres rosetones.



Llegamos al Arco de la Guía que da acceso al Prado de Santa María y al Castillo de de la Piedra Bermeja. Fue construido en el siglo XIX por el General Hugo (padre del escritor Víctor Hugo) durante la Guerra de la Independencia entre 1808/1814, con el objetivo de abrir un hueco por el recinto amurallado para conquistar el castillo de la Piedra Bermeja. En lo alto se puede ver una virgen en un pequeño altar de madera.

Al entrar al recinto amurallado se puede ver la Fuente de Santa María. La Villa se caracteriza por la abundancia de manantiales subterráneos que manan en numerosas fuentes repartidas por las diferentes calles y plazas. Brihuega sufrió una inundación a finales del siglo XIX que supuso la pérdida de una hilera de casas donde a día de hoy se encuentra el Jardinillo y se construyó la Fuente de Santa María. Fue reubicada al lugar actual en los años 60, ya que la fuente original se localizaba adosada a la muralla.

El Cementerio Municipal de Brihuega se encuentra dentro de la fortaleza del castillo. Aquí yacen los restos de muchas víctimas de la peste de finales del siglo XIX y principios del XX.

Aquí hay que pisar algunas tumbas para poder pasar aunque esto de cierto pudor, pero aquí están acostumbrados. Se trata del edificio más antiguo de la población ya que su origen se remonta a época califal, fue construido entre los siglos IX/XI. Fue habilitado como cementerio en 1834.

Merece la pena darse un paseo por el interior del cementerio, cada vez hay más gente interesada en este tipo de lugares, de las que me encuentro. De unos años para acá, no suelo dejar de visitar los cementerios de la mayoría de los lugares que visito, algunos son especialmente impresionantes, como este de Brihuega.


La fortaleza musulmana se convertiría en residencia de los arzobispos de Toledo y sería don Rodrigo Jiménez de Rada el que la transformaría en un gran palacio con capilla privada y otras dependencias en las primeras décadas del siglo XIII. A partir de esta fecha es tratado como Palacio arzobispal o palacio fortaleza. Brihuega, junto con otras poblaciones, fue incorporada a territorio cristiano por Alfonso VI en las operaciones de reconquista que culminaría con la capitulación de Toledo en 1085.


Junto al cementerio y castillo se encuentra la Iglesia de Santa María de la Peña, es el templo proto-gótico más importante y mejor conservado de la provincia de Guadalajara. Su construcción comenzó en el siglo XII y terminó a principios del siglo XIII. Destaca su portada principal con varios arcos apuntados en degradación y adornados con motivos vegetales.



El Castillo de la Piedra Bermeja, debe su nombre a una gran piedra rojiza encastrada entre los sillares de su fachada. Representa la sangre derramada en el asesinato de una hermosa lugareña a manos del guardián del castillo en tiempos del dominio árabe. Cuenta la historia que este hombre, al que ella desconocía, quiso mantener relaciones con ella en el río, y cuando se negó, él la mató con su espada. La piedra sobre la que quedó tendido su cuerpo se tiñó de rojo. Los briocenses decidieron colocarla en un lugar bien visible como muestra de su dolor y consternación.


Vamos terminando la visita con la Plaza de Toros que se encuentra integrada en la muralla y se construyó en 1965.


Hasta aquí nuestro paseo, ya se que no está todo, pero sí mucho de lo principal. Como os dije al principio, he venido varias veces, buscaré las otras visitas y os las pondré, incluidos sus campos de lavanda que también he visitado en dos o tres ocasiones y merecen mucho la pena, ya os hablaré de esto