DIA 1, LLEGADA A BANGKOK (20 de Agosto)
Poco a poco las horas fueron pasando...

Tras más de 12 horas de viaje total, ¡Llegamos a Bangkok! Hora local, las 18:30. Hicimos el trámite en el aeropuerto, pero fue rápido y fácil porque habíamos gestionado desde España una e-visa (de pago y obligatoria) y una formalidad de registro electrónico de viajeros para evitar trámites en el aeropuerto.

Nuestro hotel para esta noche se encontraba en el centro de la ciudad, pegado a la línea de “Skytrain” (tren elevado). Recordaba el caótico tráfico de esta urbe asiática y, en principio, la idea era tomar el tren desde el aeropuerto Internacional Suvarnabhumi hasta el centro. Pero el hotel, a través de booking, nos ofreció un shuttle “gratuito” para la llegada y nos insistieron que era mejor opción con las maletas, así que optamos por el shuttle.

Cuando salimos de la zona de viajeros, Bangkok nos dio la primera bofetada: gente y más gente por todos lados. Acudimos al punto de encuentro acordado con el chófer, pero nos encontramos con un barullo de conductores oficiales y piratas, un mar de carteles con nombres de viajeros y una “coordinadora” con muy mala leche que despachaba a unos y a otros de muy malos modos.
Tras unos minutos de caos conseguimos contactar con nuestro chófer que nos recogió a pocos metros de allí. A esa hora el tráfico de entrada a la ciudad era fluido y tras 40 minutos estábamos en el hotel Anajak Bangkok.
La habitación, estupenda.

Desde la habitación teníamos la vista más o menos “despejada” a pesar de la aglomeración de edificios en Bangkok..

Como no habíamos cenado, enfilamos hacia la calle y a pocos metros encontramos un local de Ramen que no tenía mala pinta ¡Para allá que fuimos!


Parte del grupo se retiró a descansar, pero algunos dimos un paseo antes de ir a la cama. Pasamos por un típico mercado callejero asiático, de esos que están abiertos hasta tarde en la noche. ¡Esto es Asia!


Nos acercamos hasta el cercano hotel Baiyoke que habíamos visto desde nuestra habitación.

El hotel tiene un “Roof Top Bar” en el piso 83 donde nos tomamos una copa disfrutando de las vistas.

¡Y que vistas!


Y llegó la hora de marchar a la cama. ¡A dormir!