Aterrizamos en el aeropuerto y a las ocho en punto salimos en busca de nuestro taxista, con el que habíamos quedado para ver el Templo Thean Hou e ir, acto seguido, a los apartamentos Regalia; pero el buen hombre no llegaba. Le escribí y parece ser que se durmió o se olvidó. Decía que tenía que esperar unos 40 minutos más, por lo que cogimos un Grab. Aquí metí la pata, pues debido al tráfico tardamos más de una hora en llegar al templo. Me pareció buena idea porque llegábamos muy temprano, pero no nos salió muy bien con el retraso del susodicho.

Iban a dar las diez de la mañana. Lo visitamos en unos treinta minutos, esquivando la oleada de turistas que llegaban (os recomiendo la visita, pero entre las ocho y las nueve y media o a última hora del día). Después el conductor del Grab, al que le pagamos un poco más por esperarnos, nos llevó a los apartamentos; pero era pronto para el check in, así que nos guardaron las maletas y nos fuimos derechos en metro desde la parada PWTC hasta Bukit Bintang con trasbordo en Titiwangsa, para comer en nuestro japonés favorito. Nos parece buenísimo y siempre que venimos nos dejamos caer por aquí. Lo encontraréis bajando el segundo nivel (-2) en el Pavillion Centre, saliendo de la escalera mecánica a la derecha.
Después fuimos al apartamento en metro y tren hasta Putra Station. Hicimos el check in y flipamos con el apartamento…¡Completísimo y con vistas a las Petronas desde nuestro apartamento! Lo teníamos ubicado en el bloque C, edificio Milano.


Maravilloso. Nos enamoró todo en este lugar: los jardines, las camas, el salón, el baño…y ni que decir de la piscina, en la que nos metimos rápido para gozarla antes de salir de nuevo dirección a las Torres Petronas. Tardeo por allí. Foto por aquí, foto por allá. Seguíamos idolatrándolas y admirándolas. No podía ser más dichosa por estar en ese lugar diez años después de la primera vez, y tres después de la segunda.

Cuando nos apretaba el hambre y nos cansamos de tanta gente nos fuimos caminando hasta la famosa calle conocida como Jalan Alor. Dimos un paseo y casi caemos en la tentación de comprar un Durian para probarlo, pues había muchos. Miles; y claro, estábamos en la época de esa fruta. Hasta puestos de helados. Finalmente hoy decidimos comprar solo unos vasos de fruta preparada para el desayuno del día siguiente. Cenamos unos Pad Thai en un puesto tailandés y llamamos un Grab para volver al apartamento. ¡Qué cansancio nos traíamos en el cuerpo!


Puntualizo: desde estos apartamentos el transporte es un poco angosto. Los apartamentos molan pila, pero tenéis que tener en cuenta el tráfico existente en la ciudad a ciertas horas. En mis anteriores visitas no tuve esta percepción; y no sé si es porque ha aumentado el número de coches o porque nunca me alojé en estos apartamentos, pero si es algo que nos ha hecho rabiar bastante. Desde Regalia está la parada de Putra, desde la cual vais a Batu Caves; o en dirección contraria, a KL Sentral para tomar cualquier línea de metro. Lo malo de Putra es que pasa cada media hora- porque es un tren y no un metro- haciendo un poco más lentos los desplazamientos. Eso sí, si es hora punta merece la pena este transporte porque en coche es interminable…y en cualquier caso, siempre Grab; porque los taxis casi nunca acceden al taxímetro.
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