Después de desayunar, empezamos el día, salimos del hotel un poco antes de la diez de la mañana.
- Gran Sinagoga de Budapest: situada en la calle Dohány. Es la mayor sinagoga de Europa y la segunda más grande del mundo. Se construyó entre 1854 y 1859 en estilo neomorisco. Abre a las 10h, los sábados y las fiestas judías no puede visitarse. La entrada se puede comprar en taquilla. Nosotros no pudimos entrar.
Justo detrás de ella se encuentra el Árbol de la Vida, un sauce de metal con los nombres de muchas de las víctimas del Holocausto. Se puede ver desde fuera de la sinagoga.
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Barrio Judío: Durante la época de la ocupación nazi, este barrio se convirtió en un gueto donde malvivían confinados los judíos hasta que muchos de ellos fueron traslados a campos de concentración y exterminio como Auschwitz. La zona está delimitada por las calles Dohány, Károly, Király y Kertész. Se ha convertido en el barrio de moda de la ciudad, con cantidad de arte callejero, bares, restaurantes y tiendas, por lo que merece la pena que te des un paseo con calma. Hay un mural en honor a Ángel Sanz Briz, el Ángel de Budapest, un español, embajador durante la II Guerra mundial que salvó a unos cinco mil judíos del Holocausto. Se encuentra en la fachada de un edificio en la calle Dob, 4.
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Visita a la Basílica de San Esteban: de estilo neoclásico y considerada la iglesia más grande la ciudad, ya que tiene capacidad para hasta 8.500 personas. Se inauguró a comienzos del siglo XX y en su imponente fachada se pueden ver dos torres gemelas que son campanarios. En el derecho se ubica una campana de 9 toneladas de peso, la más grande de Hungría. La basílica está dedicada a San Esteban, quien fue el primer rey de Hungría, y en la capilla de San Diestro se puede ver una reliquia de su mano derecha momificada.
La entrada a la Basílica puede comprarse por internet u en la oficina que hay en la calle lateral. Nosotros habíamos comprado la entrada a través de Civitatis, en ese caso hay que pasar por la oficina y entrar por la puerta de salida, para validarla y que te expidan los tíquets para poder entrar. La puerta la identificaréis rápidamente, ya que la de comprar de tíquets suele tener mucha cola.
Desde la Basílica fuimos caminando hasta la Plaza de Erzsebet para recorrer la vía Andrassy hasta la Plaza de los Héroes.
- Avenida Andrássy: En la Plaza de Erzsébet empieza la Avenida Andrássy, la más famosa de la ciudad, llena de grandes edificios y palacios neorrenacentistas con preciosas fachadas. De hecho, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2002 y en ella hay un montón de boutiques de moda de marcas como Louis Vuitton, Gucci o Burberry.
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Plaza de los Héroes: La Avenida Andrássy termina después de más de 2 kilómetros, en la Plaza de los Héroes, una popular plaza en la que se encuentran las estatuas de los líderes de las siete tribus que fundaron Hungría. En el Centro de la Plaza hay una columna sobre la cual habría una estatua del Arcángel Gabriel, retirada a causa de el deterioro sufrido con el paso del tiempo. La plaza de los héroes es, además la entrada al Parque Városliget o Parque de la Ciudad. Dentro del parque está el Castillo de Vajdahunyad, construido en 1896 para la Expo de Budapest. Se halla a la orilla del lago Varosliget, lago artificial en donde en el verano se puede alquilar una barca o patinar sobre hielo en el invierno.
Volvimos sobre nuestros pasos a través de la Avenida Andrassy.
Comida en el Restaurante Menza. Es un restaurante muy bonito, con terraza donde sirven comida de calidad a buen precio.
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Visita a la Ópera: Hicimos la visita guiada a la Ópera con Civitatis. Es un edificio precioso. Además de las explicaciones sobre la construcción del edificio hacen una mini representación en las escaleras interiores nada más comenzar la visita.
Después de la Ópera fuimos caminando hasta el New York Café, uno de los cafés más hermosos del mundo. Solía ser un lugar popular para escritores influyentes.
Después de tomar un café fuimos al hotel a cambiarnos y descansar un poco.
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Crucero por el Danubio: Hicimos el crucero, también, con Civitatis. Merece la pena. Las vistas de la ciudad, desde el río, por la noche, con todos los edificios iluminados es una preciosidad.
Luego, fuimos caminando al Barrio Judío para entrar en alguno de los Ruin Bars, pero cuando vimos la cola interminable del Szimpla Kert, decidimos tomar algo en otro bar “normal” de la zona.