Cogimos el vuelo con salida desde Madrid a las 5:45.
Llegamos al Hotel Ikonik Parlament, sobre las 9. La entrada en la habitación es a partir de las 14:00. Se pueden dejar las maletas en consigna. El hotel está muy bien situado y las habitaciones son cómodas y amplias. El desayuno, muy completo.
- Desayunamos, el primer día (ya que aún no entraba el desayuno del hotel) en Mokka Cukka. Se trata de una cafetería en la que se puede tomar un café, zumo o incluso comer algo. Está a cinco minutos caminando del Parlamento.
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Parlamento: Nosotros compramos las entradas en la web oficial. Hay que llevarlas impresas.
La visita se hace con audioguía, en el idioma que corresponda. Merece la pena, se trata de un edificio impresionante.
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Los puentes sobre el Danubio: Puente de las Cadenas, Puente de la Libertad y Puente Elisabet. A lo largo de la ribera del Danubio contemplarás los distintos puentes que lo cruzan, como es el caso del Puente de las Cadenas. Este será el primero que veréis y lo identificaréis fácilmente por los dos leones que lo flanquean. En realidad, es una reconstrucción idéntica del que se hizo en 1849 por mandato del conde István Szécheny (de ahí su otro nombre, Széchenyi Lánchíd) y fue el primero que unió Buda y Pest.
Más adelante, está el Puente de Isabel, que se inauguró en 1903 y que recibe su nombre en honor a la emperatriz Sissi. El original tenía muchas esculturas también en honor a ella, así como algunos detalles de estilo Art Nouveau, pero, desgraciadamente, quedó muy dañado con los bombardeos de la II Guerra Mundial y el que hoy vemos es una reconstrucción.
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Mercado Central de Budapest: A pocos pasos del Puente de la Libertad se ubica el Mercado Central, un edificio de finales del siglo XIX realizado en estilo neogótico que se caracteriza por la combinación del ladrillo con una gran estructura de hierro que le da mucha luminosidad, pues permite el paso de la luz natural.
Merece la pena darse un paseo por sus puestos ubicados en la planta baja. En la superior encontraréis algunas tiendas de souvenirs, accesorios, ropa… y de puestos de comida.
Nosotros cominos en el Restaurante Fakanal Etterem, no se come mal pero tuvimos una confusión con el personal y nos pusieron un plato por duplicado que, a todas luces, no habíamos pedido y no nos advirtieron, ni nos preguntaron. Mejor que comer en el mercado es comer en algún restaurante de la zona, como Borbíroság, Byblos o Ruben Étterem.
Después de comer seguimos andando hasta el Puente de la Libertad o Szabadság híd, que es uno de los que más nos gustan. Este elegante puente se inauguró en 1896 y está hecho de hierro fundido verde. Cruzadlo.
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Iglesia Rupestre de Budapest: Está en una cueva excavada en la roca, en la base del Monte Gellért y dicen que está inspirada en el Santuario de Lourdes.En ella se puede encontrar una copia de la Virgen Negra de Czestochowa. También dice la leyenda que aquí habitó un ermitaño que usaba las aguas termales de un lago vecino (posiblemente el que surtía también a los baños) para sanar a los enfermos.
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Colina Gellért: Se puede subir andando o en tranvía. Nosotros lo hicimos andando, es cierto que con el calor se hace un poco duro, pero merece la pena. El camino está bien indicado con unos corazones pintados en el pavimento con numeración ascendente. Aquí se ubica la Ciudadela, una fortificación de 1854 que ha tenido mucha importancia estratégica en la historia militar de Budapest. Lo más impresionante son las vistas de Budapest, el Danubio y sus ocho puentes. También se sitúa la Estatua de la Libertad, un monumento de 1947 erigido en memoria de la liberación de Hungría de la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial.
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Castillo de Buda, Iglesia de Matías y Bastión de los Pescadores: Desde la colina Gellert fuimos caminando hasta la plaza Clark Ádám o Clark Ádám Tér, tomamos el funicular hasta la colina de Buda. El precio son 5.000 florines húngaros (el viaje), se puede comprar billete de ida o de ida y vuelta. Una vez arriba, desde los distintos miradores del castillo, podrás contemplar unas despampanantes vistas de Budapest. Ahora mismo, varios de los edificios del entorno están en obras, por lo que no se puede disfrutar tanto.
Luego, fuimos dando un paseo por las calles adyacentes al castillo hasta llegar a la Iglesia de Matías, que es la iglesia católica más importante de la Budapest, construida en estilo neogótico. Cierra sus puertas a las 17h. Se puede comprar entrada sólo para la visita o para la visita y la subida a la torre. Nosotros, después de la subida a la colina estábamos bastante cansados y decidimos no subir.
Al lado de esta iglesia se encuentra el Bastión de los Pescadores, una terraza de estilo neogótico con 7 torres representando a las 7 tribus que fundaron Hungría. No compramos la entrada, sólo lo vimos desde la plaza.
Como habíamos madrugado tanto, volvimos al hotel a descansar un poco antes de ir a cenar.
Cena en el Restaurante Maia. Se trata de un restaurante mexicano fusión donde el personal es amabilísimo y la comida está bastante rica.