Lunes 17 de agosto
Hoy es nuestro último día completo del viaje, y haremos la última excursión. El nada desafiante Wansfell Pike, de “tan solo” 482 metros de altura, ya nos parece un pasatiempo de niños. (¡Y sí, hay niños pequeños subiendo!)
Wansfell 10 km de longitud, 470 m de desnivel acumulado (rutas similares 1 y 2 en All Trails)
A sus pies se encuentra la localidad de Ambleside, por lo que es accesible a pie tanto desde el pueblo como desde el Waterhead, que es donde está nuestro hotel.
La mañana empieza nublada y fresca. Tomamos la ruta de ascenso justo en el límite de Ambleside.
El camino enseguida se convierte en unas escaleras de piedra muy cómodas. La niebla de hoy las ha empapado y están algo resbaladizas, por esto hemos creído mejor hacer la ruta con las escaleras de subida (la bajada será un camino de tierra que no resbala).
Si no llevaramos ya dos semanas aquí, pensaríamos que hoy es uno de esos días en los que no tendremos vistas… porque la niebla ahora mismo no nos deja ver más de 50 metros delante nuestro, pero aquí en el Lake District, el tiempo puede cambiar en cuestión de minutos.
Más o menos al cabo de una hora de subida llegamos a la cima del Wansfell Pike. Efectivamente, no se ve nada.
Las gotas del rocío se posan en la hierba y en las telarañas creando un prado de perlas de cristal.
En realidad, el punto más alto de esta colina está un kilómetro más adelante, en un punto llamado Baystones.
Seguimos caminando una hora más a través de un terreno fangoso, subiendo y bajando hasta llegar a una altura 5 metros más arriba que el Wansfell Pike para seguir viendo nada más que niebla alrededor.
El monte está delimitado con interminables muros de piedra de pizarra, que se pueden saltar con unos prácticos escalones.
Las impasibles ovejas nos observan desde la distancia. Nosotros observamos el deslizar de las nubes por el valle.
Una vez más, todo es cuestión de paciencia y al cabo de una hora, ¡por fin!, las nubes ya están subiendo, dejando al descubierto un buen pedazo de lago Windermere y el pueblo de Ambleside.
El descenso empieza super empinado, con un trozo de roca que hay que escalar pero hacia abajo.
Nos va acompañando la vista del lago hasta que entramos en una zona boscosa llamada Kelsick Scar.
Al cabo de media hora ya hemos llegado a Ambleside y toca comer, pero son las tres de la tarde.
La búsqueda nos lleva por sitios pintorescos en los que lamentablemente ya han cerrado la cocina, hasta que damos con un pub lleno de historia y de encanto. Y de comida.
Después de comer damos una vuelta más por el pueblo, muy concurrido de turistas, pero ya lo vimos bastante bien el otro día que estuvimos aquí, así que por muy fotogénico que sea, a las cinco de la tarde ya regresamos al hotel.
Como está lloviendo, nos tomamos una sidra en el pub del hotel y damos una breve vuelta por el muelle para despedirnos del último atardecer del viaje.