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Suiza y la Alsacia - PACOCASCALES - Travel Journeys of Switzerland
Journey: Prólogo  |
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En la preparación del viaje, barajamos dos opciones; una ir en avión, alquilar un coche en Suiza y alojarnos en hoteles; la otra, ir con nuestro propio coche y alojarnos en Camping. Nos decantamos por la segunda opción debido a que nos suponÃa un ahorro de unos 1.500 euros. El viaje en coche hasta Suiza en sÃ, sale tan caro o más que en avión (pensar en el peaje desde Valencia hasta Ginebra a razón de unos 10 euros cada 100 km., a lo que hay que sumar el abusivo precio de la gasolina en Francia). Según nuestros cálculos, con esta segunda opción nos ahorramos unos 12/14 dÃas de alquiler de coche y 9 noches de hotel en Suiza, lo que nos supuso, como antes comentamos, un ahorro de unos 1.500 euros
Para seleccionar los destinos estuvimos documentándonos detalladamente sobre todas las regiones de Suiza. Al principio querÃamos verlo todo: Ginebra, Montreaux, Gruyeres, Friburgo, Zermatt, el Ticino, las cataratas del Rin, Grisones... Luego te vas dando cuenta que tienes que seleccionar, que si bien es técnicamente posible ver todas las zonas de Suiza en unos 10/12 dÃas, al final lo único que consigues es verlo todo de forma apresurada y no profundizar en nada. En los primeros viajes cometimos más de una vez el error de querer ver muchas cosas. Luego, con el tiempo, vas aprendiendo que lo importante no es cuantas cosas veas sino cómo las sientas.
Otro de los inconvenientes de preparar un viaje de "agenda apretada" es que el tiempo es muy variable en Suiza y si pasas una noche en cada sitio corres el riesgo de que un aguacero te arruine las visitas programadas para ese dÃa y te hayas desplazado hasta allà en vano (una de las posibilidades era hacer noche en Zermatt para ver el Cervino al amanecer pero ¿y si está nublado o peor aún, lloviendo el único dÃa que vas a estar allÃ?) Al final nos decantamos por hacer 9 noches en el camping Jungfrau, en el valle de Lauterbrunnen, un sitio relativamente céntrico para una buena parte de las zonas de interés suizas. TenÃamos preparadas excursiones para unos 10/12 dÃas, y la elección de cada una de ellas la harÃamos el dÃa anterior en funcÃón de las previsiones meteorológicas. Para la segunda parte del viaje pensamos incialmente en el cantón de Grisones (el expreso de Bernina, el inmaculado Parque Nacional Suizo, los recónditos pueblos de la engadina, el glaciar de Morterastch...) Pero era un poco "más de los mismo" (si se me permite la expresión) por lo que Finalmente optamos por alojarnos 4 noches en Friburgo (la alemana), al sur de la Selva Negra, y a unos 70 kilómetros de Basilea. Lo elegimos por su situación a apenas una hora en coche de lugares tan dispares como la Alsacia francesa y Estrasburgo o de las cataratas del Rin y Steim am Rhein. Asà dividimos el viaje en dos partes; una primera dedicada casi por entero a la naturaleza, durmiendo en camping, y una segunda parte más cultural alojándonos en hoteles.
Durante el diario voy a hacer continuas valoraciones de los sitios visitados. Por supuesto que son subjetivas y dependen de nuestra sensación (el que nos guste un sitio o no puede depender de algo tan arbitrario como de si hace excesivo calor, o por el contrario la temperatura es agradable; de si lo que estamos visitando esperamos mucho (¡cuantas veces esperamos tanto de un lugar que al final nos decepciona!) o por el contrario esperamos tan poco que al final nos encanta; de si la ciudad está saturada de turistas; de si hemos encontrado un buen sitio para comer a la primera, o hemos estado dando vueltas para al final comer mal....A pesar de todo esto las valoraciones que he visto en otros diarios nos ayudaron mucho a planificar el viaje, y al final es la suma de opiniones de muchos viajeros lo que importa. Valoraremos los lugares que nos han gustado con estos iconos:
:EXCEPCIONAL (lugares irremplazables, que por sus caracterÃscicas únicas (cuesta encontrar algo parecido en otro lugar de Europa) justifican por sà sólos un viaje a Suiza o la Alsacia), :MERECE MUCHO LA PENA (lugares de especial belleza, que uno tampoco debe perderse ), INTERESANTE (lugares que (en nuestra modesta opinión) no justificarÃan por sà sólos el viaje a un paÃs tan caro, pero sirven para complementar a la perfección el viaje). Dar por supuesto que todo lo que valoremos con estos iconos es muy bonito, sólo que asà pretendemos ayudar a discriminar los diferentes lugares. |
Journey: La región de la Jungfrau (I)  |
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Tras varios meses de preparación, comenzamos el ansiado viaje a Suiza. Dos personas. Con salida desde Murcia, bien temprano, rumbo a Lauterbrunen, previa parada en Avignon para hacer noche. El lunes 10 de Agosto nos aventuramos rumbo a Suiza, llegando al camping de Lauterbrunnen hacia las dos de la tarde. El resto de la tarde lo dedicamos a montar la tienda, pasear por los alrededores y empezar a familiarizarnos con la comida suiza.
El camping Jungfrau es uno de los dos "cinco estrellas" que hay en los alrededores de Interlaken. El precio por noche para una tienda mediana, coche, electricidad y dos personas rondó los 25 euros por noche.
Los primeros dÃas decidimos dedicarlos a la región de la Jungfrau , para descansar un poco del coche. A la mañana siguiente nos levantamos bien temprano. HabÃa llovido durante buena parte de la noche y el valle quedaba encajonado por las nubes. Nos calzamos las botas y caminamos hasta la estación de Lauterbrunen, a apenas unos diez minutos del camping. Allà compramos el Jungfrau Hiking Pass, un bono que cuesta unos 130 euros y permite viajar ilimitadamente durante seis dÃas por los trenes, funiculares y teleféricos de esta zona (excepto el último tramo de la célebre excursión al Jungfrau por el que "sólo" tienes que pagar unos 30 euros más). Cogimos el tren hasta Wengen. Si por algo se caracteriza el valle de Lauterbrunen es por sus cataratas (lo llaman el valle de las 72 cataratas) y por sus brutales desniveles.

Desde el pico de la Jungfrau hasta el fondo del valle hay una caÃda casi vertical de más de 3.000 metros y desde el pico de Manlichen hay una caÃda (esta vez sÃ, totalmente vertical) de más de 1.000 metros, lo que supone unas 3 veces la torre Eiffel.

Aunque todos tenemos en mente una Suiza muy verde, hay notables diferencias de unas partes a otras. Asà por ejemplo el valle del Ródano es un tanto seco (comparado con otras partes de Suiza, claro). Lo mismo sucede con Zermatt. Sin embargo la región de la Jungfrau es de un verde tan espectacular que siempre tienes la sensación de que las fotos están retocadas.

Wengen es un pequeño pueblo colgado sobre el valle de Lauterbrunen. No está permitida la circulación, por lo que el ambiente es bastante tranquilo. Desde aquà tomamos el funicular de Mänlichen. Las vistas desde la estación superior del funicular nos resultaron espectaculares. HabÃamos atravesado el mar de nubes que cubrÃa el valle, y ahora las nubes quedaban ligeramente bajo nosotros, formando una capa de algodón que sólo dejaba ver los picos nevados. La vista apenas duró un minuto, pues pronto la estación quedó cubierta con la niebla. La idea era subir hasta el pico de Mänlichen para disfrutar de la famosa vista del Eiger, Monch y Jungfrau al frente, y por otro lado, a la derecha del valle de Lauterbrunen, pero como apenas se veÃa a unos 50 metros de distancia decidimos caminar hasta la Kleine Scheidegg (estación del tren cremallera que sirve de partida hacia el mundo glacial del Jungfraujoch) en un cómodo paseo de aproximadamente una hora y cuarto. Cuando nos acercábamos a Kleine Scheidegg tuvimos las primeras vistas del Ogro, el Monje y la Doncella. Al llegar a la estación vimos en una pantalla de televisión imágenes en directo del Jungfraujoch. A pesar de que el tiempo estaba un tanto cubierto en esta zona (la niebla habÃa desaparecido, pero seguÃan quedando algunas nubes bajas) en el otro lado de las montañas estaba bastante despejado, por lo que decidimos subir al Jungfraujoch. El mirador superior está al aire libre, y la temperatura era de unos dos grados bajo cero. Desde allà se divisaba un panorama de primera clase: al fondo el glaciar Aletsch con sus dos marcadas morrenas y a los lados los ya referidos tres picos. Allà estuvimos unas dos horas, bocadillo incluido. También visitamos la peculiar cueva de hielo. En definitiva, una visita muy interesante, aunque no del todo recomendada para aquellos a los que les guste sentir la naturaleza relajadamente y lejos de las masas turÃsticas.
AllÃ, todo es tan enorme que a veces no te das cuenta del tamaño real de lo que estás viendo. AsÃ, por ejemplo, tuvo que cruzarse un helicóptero delante de lo que parecÃa una pequeña lengua de hielo para que nos diéramos cuenta de que ésta era del tamaño de un edificio.

Al volver a la estación de Kleine Scheidegg nos apeteció seguir descubriendo la zona y dimos otro paseo de una hora y media hasta Alpigen. El camino, todo cuesta abajo, discurre paralelo a la famosa pared norte del Eiger, y es un excelente mirdador de la pared. Una vez en Alpigen tomamos el tren hasta Grindenwald Grund para asà seguir disfrutando de las excelentes vistas de la zona, pero esta vez desde el tren. Los trenes de la zona resultan excelentes para contemplar el paisaje, pues suben y bajan muy despacio, serpenteando por las laderas. A veces (quizás por sus colorres amarillo y verde) nos recordaban a orugas arrastrándose sobre una hoja.

Para quien no la conozca, en la excursión de la Jungfrau, la cima se asalta desde la estación de Kleine Scheidegg, situada a los pies de los tres colosos, pero a su vez en una meseta a unos mil metros por encima de los valles colindantes. Para llegar hasta allà se pude acceder desde el abrupto valle de Lauterbrunen, franqueado por dos paredes en caida libre, a las que los trenes sortean con habilidad (en algún caso haciendo un looping), o bien desde el valle de Grindenwald, desde donde el valle forma una especié de tobogán, es decir un desnivel menos pronunciado y más constante. Normalmente la excursión del Jungfraujoch se hace subiendo por un lado y bajando por el otro. Por lo que he leÃdo y oÃdo, suele gustar más el lado de Grindenwald, aunque a nosotros nos parecieron ambas vertientes inolvidables. Una vez hubimos descendido hasta el fondo del valle de Grindenwald, tomamos un nuevo teleférico, esta vez para volver al punto de partida, la estación de Mänlichen. Esta está situada en el vértice que separa los dos valles, el de Lauterbrunen y el de Grindenwald, pero a diferencia de Kleine Scheidegg está más alejada de los tres colosos y literalmente colgada sobre el pueblo de Wengen. Desde allà volvimos al camping para dar por terminada la jornada. |
Journey: La región de la Jungfrau (II)  |
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El segundo dÃa lo dedicamos también por entero a la región de la Jungfrau. El dÃa amaneció soleado asà que bien temprano volvimos a calzarnos las botas para patear esta vez el valle de Grindenwald. Dimos un paseo por los alrededores del pueblo, recreándonos con las casas de madera y sus jardines ornamentados con coloridas flores.

Una de las anecdotas del viaje, es que en los nueve dÃas que estuvimos en tierras suizas sólo llovió un dÃa (apenas unas dos horas). Por el contrario, los dÃas se caracterizaron por una ausencia casi total de nubes y llegando a hacer bastante calor. En estas condiciones se hace imprescindible aprovechar las primeras y últimas horas del dÃa, no sólo por el calor, sino porque a estas horas todo es más bonito, las casas, árboles y montañas tienen su pequeña sombra y el paisaje gana en profundidad y textura, a diferencia del centro del dÃa, cuando los reflejos del sol en los glaciares, montañas y tejados no hacen sino desdibujar el paisaje (de hecho si vemos las fotos de agosto a mediodÃa en un dÃa sin nubes siempre nos salen blanquecinas, con los colores quemados).
Hacia las once de la mañana cogimos el funicular de Pfingstegg y desde allà andamos hasta el refugio de Stieregg. En realidad no es un refugio al uso sino más bien un hotel-restaurante. La ruta se hace en unas tres horas ida y vuelta y tiene un desnivel de unos 300 metros. No es excesivamente recomendable para quien tenga vértigo, ya que buena parte de la misma discurre sobre un desfiladero. La recompensa es una cerveza en el restaurante de Stieregg con vistas excelentes del glaciar inferior de Grindenwald.
Otro de los aspectos de Suiza que llama poderosamente la atención es su enorme infraestructura tanto de transporte (funiculares, teleféricos, trenes cremallera....) como de restaurantes de montaña en los principales senderos. Asà se pueden hacer paseos de montaña con la comodidad de una cerveza bien frÃa y unos aseos impecables. En concreto a este restaurante sólo se podÃa acceder con los correspondientes cinco kilómetros a pie o bien en helicóptero.
Tras descansar un buen rato y tomar algo frÃo con vistas al glacial iniciamos la vuelta, por el mismo sendero. Durante la vuelta escuchamos varias veces desprenderse fragmentos del glaciar. Seguro que eran bloques pequeños pero en el desfiladero resonabla un ruido semejante a un trueno. Una vez llegamos a Pfingstegg iniciamos el regreso al Camping. Esta vez decidimos hacerlo a través de Kleine Scheidegg, cogiendo primero el tren desde Grindenwald y bajando luego por Wengen hasta Lauterbrunnen. A esas horas, cuando tus piernas están casadas, resulta muy gratificante el apoyarte en la ventana del tren viendo el estupendo paisaje del valle de Grindenwald. Además como Ãbamos en sentido contrario a la excursión de la Jungfrau (los trenes bajaban llenos pero subÃan vacios), resultó algo más Ãntimo y relajado, si cabe. |
Journey: Cervino y Glaciar de Gorner  |
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Zermatt está a unos 100 km. de Interlaken. A pesar de que la distancia es prudencial el viaje es algo lento, aunque muy variado y entretenido. La vÃa más rápida es montar el coche en el tren-ferry de Kanderstegg. Luego hay que dejar el coche en Täsch, y desde ahà continuar los últimos kilómetros en tren o minibús hasta Zermatt. En total se tardan unas dos horas y cuarto desde Interlaken.
El pueblo de Zermatt nos decepcionó bastante. Lejos de un pueblecito pintoresco sin coches nos encontramos un resort turÃstico saturado de coches, eso sÃ, eléctricos, pero coches al fin y al cabo. Además eran las nueve de la mañana, y por tanto hora de reparto, por lo que el tránsito era como una ciudad española en hora punta. El cualquier caso Zermatt no era el destino del dÃa, sino por el contrario el punto de partida. El destino de ese dÃa era el Glaciar de Gorner.
Tuvimos la grandÃsima suerte de que el Cervino (en alemán es Matterhorn, pero a mi me gusta más el nombre italiano) estuvo visible todo el dÃa, sin una sola nube. Cogimos el tren de Gornergratt hasta la penúltima parada, Alpigen. A unos pocos metros de la parada está el famoso lago desde donde se obtienen pintorescas instantaneas del Cervino reflejado en sus aguas. El lugar estaba un poco saturado por un par de grupos de turistas japoneses que desaparecieron con la misma rapidez con que habÃan llegado.

Tras las fotos tomamos el sendero que conduce paralelo al glaciar hasta la unión del glaciar de Gorner con el de Grenz, a los pies del Monte Rosa.

Fue sencillamente la mejor excursión de montaña que he hecho en mi vida. Durante el 100% del recorrido (un sencillo sendero de 3/4 kilómetros con pocos desniveles) simpre tienes a la vista el Cervino, posiblemente la montaña más pintoresca del mundo; el conjunto glaciar de Gorner, el segundo más grande de Los Alpes y el Monte Rosa, la segunda montaña más alta de Europa. Un panorama impresionante, un verdadero tratado de geologÃa y el mejor bocadillo de chorizo que jamás hayamos tomado. Al final de la ruta, llegas a la unión de los dos glaciares. El sendero sigue cruzando el glaciar hasta el refugio del Monte Rosa. A pesar de que la ruta se puede hacer en apenas una hora y media tardamos unas cinco horas, pues el deleite era continuo y paramos cada pocos metros para pellizcarnos y comprobar que lo que estabamos viendo era verdad.

Hacia las tres de la tarde tomamos el tren de vuelta a Zermatt. Al poco de salir del tunel de Kanderstegg paramos para tirar unas fotos, pues el escenario era de cuento.


LLegamos al camping hacia las seis y media de la tarde. |
Journey: Región de la Jungfrau (III) y Lago Brienz  |
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Por la mañana temprano visitamos las cascadas de Trumelbach , un lugar con cierto aire de atracción turÃstica y que en su estado natural serÃa más excitante, aunque mucho menos accesible. Se trata de varias cascadas en el interior de la roca formada por el deshielo de los glaciares de la Jungfrau. La visita dura algo menos de una hora.
Después volvimos a Lauterbrunnen para coger el teleférico de Winteregg. El teleférico te deja en una ladera que a su vez cuelga sobre el valle de Lauterbrunnen. El paseo que hay desde aquà hasta Murren es maravilloso. El camino entre Winteregg y Murren discurre paralelo a la vÃa del tren, con vistas continuas al Eiger, Monch y Jungfrau y siempre con pastos muy verdes, algunos cursos de agua y pequeños bosques de abetos ¿alguien da más?. Nos resultó la mejor excursión de la región de la Jungfrau, que ya es decir.

Por la tarde tomamos el tren hasta Interlaken y desde allà dimos un pequeño paseo en barco por el lago Brienz hasta el pueblo de Iseltwald. Este pequeño pueblo está a orillas del lago. Destacan sus casas de madera en torno a la plaza y su ambiente provinciano. La pena es que estaban aprovechando el verano para reformar un par de hoteles y el paisaje quedaba algo afeado por las grúas.
Quizás ya toca hablar de los precios en Suiza. Los precios suizos no guardan proporción alguna con los nuestros, por lo que conviene documentarse antes del viaje. AsÃ, por ejemplo, la gasolina vale prácticamente igual en los dos paises, pero el parking en una ciudad o un café vale en doble que en España. Una cerveza vale algo más cara, pero su precio tampoco es desporporcionado. Una comida en restaurante tiene precios parecidos a los españoles. El transporte público, sin embargo, es muy caro, eso sÃ, limpio y puntual. Para movernos en la región de la Jungfrau optamos por compar el Hiking Pass, una bono de transporte ilimitado por la zona durante seis dÃas, que abarató sensiblemente el coste de haber pagado los trenes y teleféricos individualmente. Apenas cuesta (con una subida incluida al Jungfraujoch) unos cincuenta euros más que la excursión sola al Jungfraujoch. Además, en nuestro caso nos permitió dejar durante tres dÃas el coche el el camping, ahorrándonos los caros precios de los aparcamientos (es casi imposible aparcar ni siquiera en los pueblos pequeños sin pagar, a no ser que seas residente).
Durante estos primeros dÃas del viaje siempre comimos bocadillos y cenamos en el restaurante del Camping. La cocina tenÃa lógicamente (abundancia de españoles e ingleses) un toque internacional pero en la carta habÃa un par de platos de impronta suiza como son el Rosti y la Fondue. El primero (una especie de pasta de patata) lo probamos cocinado de diversas formas. |
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ixella 29/05/2010 18:24:30
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Me ha parecido uno de los mejores diarios que he leido,en cuanto a descripción de los lugares como a la descripción de las sensaciones personales.
Gracias. Tomo buena nota |
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PACOCASCALES 01/06/2010 15:42:44
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| Gracias ixella. Si vas a viajar a Suiza próximamente y quieres saber algo no dudes en preguntarme. Si puedo te ayudaré gustoso. Saludos. |
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braveheart 02/07/2010 13:12:03
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| Fantástico. MuchÃsimas gracias!! |
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