Como nos ocurre todos los años, nada más pasar las vacaciones de Navidad, se encendió en nuestro cerebro una lucecita: era el momento de empezar a pensar en nuestro
viaje de verano.
Después de darle unas cuantas vueltas al Mapa del Mundo, valorar opciones, presupuesto y otros condicionantes, terminamos decidiéndonos por el
Sudeste Asiático y, más concretamente, por
Vietnam y Camboya.
Como siempre, nos apoyamos en
Los Viajeros, en las
experiencias y en los
blogs de los distintos participantes para, junto a la información de las
guías, elaborar el mejor
itinerario posible para la aventura. Y esto fue lo que salió:
Itinerario
1/ 4 de julio: Vuelo Madrid-Estambul
2/ 5 de julio: Estambul. Vuelo Estambul-Bangkok
3/ 6 de julio: Vuelo Bangkok-Hanoi. Tarde en Hanoi
4/ 7 de julio: Hanoi
5/ 8 de julio: Hanoi-Bahía de Halong (crucero)
6/ 9 de julio: Bahía de Halong-Hanoi. Tren nocturno a Sapa
7/ 10 de julio: Sapa
8/ 11 de julio: Sapa. Tren nocturno a Hanoi
9/ 12 de julio: Vuelo Hanoi-Da Nang. Hoi An
10/ 13 de julio: Hoi An
11/ 14 de julio: Vuelo Da Nang-Ho Chi Mihn City.
12/ 15 de julio: Excursión al Delta del Mekong
13/ 16 de julio: Vuelo Ho Chi Mihn City-Siem Reap. Visita a los templos
14/ 17 de julio: Siem Reap.
15/ 18 de julio: Vuelo Siem Reap-Bangkok. Visita a la ciudad.
16/ 19 de julio: Vuelo Bangkok-Estambul. Vuelo Estambul-Madrid
Hoteles
1/ 6-7 de julio: Hanoi. Rising Dragon Legend Hotel
2/ 8 de julio: Galaxy Cruise Premium (crucero)
3/ 9 de julio: Sapaly Express Train (tren)
6/ 10 de julio: Panorama Hotel
7/ 11 de julio: Sapaly Express Train (tren)
8/ 12-13 de julio: Hoi An Chic
9/ 14-15 de julio: Paradise Saigon Boutique Hotel
10/ 16-17 de julio: Memoire D’Angkor Boutique Hotel
11/ 18 de julio: Lilac Relax Residence
Vuelos
1/ Ida: 4 de julio. Madrid (23.55) – Estambul (04.55)
5 de julio. Estambul (20.05) – Bangkok (09.25 día 6) 6 de julio. Bangkok (13.15) – Hanoi (15.10)
2/ Internos: 12 de julio. Hanoi (09.20) – Da Nang (10.35)
14 de julio. Da Nang (07.10) – Ho Chi Mihn City (08.25)
16 de julio. Ho Chi Mihn City (08.20) – Siem Reap (09.20)
18 de julio. Siem Reap (09.45) – Bangkok (11.00)
3/ Vuelta: 19 de julio. Bangkok (10.55) – Estambul (17.10)
19 de julio. Estambul (19.20) – Madrid (22.55)
Los
vuelos los cogimos por
Rumbo casi todos (alguno directamente en la aerolínea local) y los
hoteles, ayudados por
Tripadvisor,
Booking y también por
consejos directos de una
amiga que había estado hacía poco en la zona.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nuestro cuaderno de bitácora
Como solemos hacer en los viajes de verano, preparamos un
cuaderno de bitácora con todos los
documentos, las
etapas, las
reservas de los hoteles y toda la
información que pudiera hacernos falta. Nos parece una forma
cómoda y muy
práctica y lo hemos convertido en una tradición.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Una de las hojas del cuaderno
¡Empezamos ya con el relato!
La
noche del
4 de julio arrancó nuestra aventura del verano de 2014. A las 23.20, partimos
desde Barajas dirección Estambul,
escala de nuestro viaje al Sudeste Asiático. Cuando estuvimos mirando los vuelos, vimos que en las fechas que nos interesaban y cuidando lo máximo posible el bolsillo, la
mejor opción era volar a
Bangkok con una escala en Estambul y desde la capital de Tailandia, coger otro vuelo hasta
Hanoi. Una pequeña odisea que transformamos en una estupenda visita de un día a una ciudad que adoramos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Conocimos Estambul en el año 2000, durante nuestro viaje de fin de curso de COU y, desde entonces, siempre ha sido una ciudad que ha ejercido un
profundo hechizo sobre nosotros. Habíamos regresado con nuestros padres en las Navidades de 2011, pero nunca habíamos estado en verano y la oportunidad nos la brindó
Turkish Airlines con la escala camino de Bangkok.
Teniendo en cuenta que
Estambul es una de las
puertas más habituales de Europa a
Asia, la
aerolínea turca
ofrece un servicio fantástico:
tours gratuitos por la ciudad para aquellas
escalas superiores a 6 horas. Se llama
Tourist Istanbul y ofrecen
tres tours distintos que se adaptan al momento del día y al número de horas de tu escala.
No hay que hacer
reserva ni nada previo, simplemente, presentarte en el mostrador de Turkish de la Terminal Internacional media hora antes de la salida del Tour y apuntarte.
Incluye el
transporte, las
comidas y todas las
entradas. Una pasada, vamos.
El único
ratito malo del día lo pasamos
entre las 5.30 am y las 9.00 am. Muertos de
sueño (habíamos dormido apenas dos horas en el vuelo), nos apalancamos en el Starbucks de al lado del mostrador de Turkish a hacer tiempo a que saliera el Tour. Tomamos algo y tratamos de dormir. Y aunque no era el sitio más cómodo, alguna lo consiguió...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A las 9.00, una
guía se dirigió
en inglés al grupo, pasó lista y nos llevó a un
autobús de dos pisos que nos trasladó a Estambul. Lo primero que hicieron fue llevarnos a
desayunar y después, empezó la visita por la
Mezquita Azul, a lo grande.
Es, de largo, nuestro
monumento preferido en la ciudad, un lugar
mágico.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La visita siguió después por las
Cisternas de la ciudad, otro lugar muy chulo, y continuó en el
Palacio de Topkapi. En nuestro tour, creo que por ser sábado, no se incluía Santa Sofía ni el Gran Bazar pero aún así fue muy agradable.
Después de las visitas, nos llevaron al mismo
restaurante del desayuno pero esta vez a
comer. Compartimos mesa con una pareja de españoles (éramos los únicos cuatro de todo el grupo) y varios ingleses muy simpáticos.
Tras la comida, nos llevaron a la zona del
Bazar de las Especias y el puente de Galata donde nos dieron una hora y medio de
tiempo libre.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Pese al intenso calor, dimos una buena vuelta, compramos unos
pistachos (son espectaculares) que nos envasaron al vacío para no tener problemas, tomamos un
helado y volvimos al autobús que nos llevó de vuelta al
Aeropuerto.
En suma,
un día muy agradable y completamente
gratis. Sin duda, una
forma estupenda de aprovechar una escala larga, gracias a Turkish.
A las
20.20, bastante hechos polvo y dispuestos para cenar algo y dormir, cogimos nuestro
vuelo con destino Bangkok con la sensación de que el viaje había arrancado con muy buen pie
El
vuelo nocturno entre Estambul y Bangkok transcurrió
sin contratiempos. Puntualidad, buen servicio por parte de Turkish Airlines, un par de pelis, un poco de lectura y unas horas de sueño. A las
09.30 am del
6 de julio aterrizábamos en el espectacular aeropuerto de
Suvarnabhumi, en
Bangkok.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Solventado el papeleo y los trámites de maletas (tuvimos que recogerlas pues el vuelo a Hanoi era independiente de los anteriores), nos dirigimos a la zona comercial de la Terminal Internacional. Dimos una vuelta, compramos algunas cosas y, a las
13.15 cogimos el
avión de Qatar Airways con destino Hanoi, donde llegamos 2 vuelos y día y medio después de salir de Madrid.
Como supongo que nos pasa a todos cuando llegamos a Vietnam, nos pareció un
auténtico rollazo el tema del visado. Había cola, sólo dos funcionarios y tardamos más o menos una
hora y media en solucionar todo. (recordad que hay que llevar la carta de aceptación, el formulario relleno, el pasaporte, dos fotos y 45 dólares. Lo explican todo genial
en Vietnamitas en Madrid)
Al salir, nos esperaba un
coche del hotel (Rising Dragon Legend Hotel) que habíamos cogido para llevarnos hasta Hanoi. Durante
la hora que tardó más o menos en llevarnos a la ciudad, fuimos pegados a la ventana del coche disfrutando de nuestras
primeras imágenes de Vietnam. Vimos
campesinos con sus sombreros tradicionales,
pescadores e infraestructuras muy propias de Asia.
Entramos a
Hanoi con el
atardecer. El
Rising Dragon Legend Hotel está situado en pleno
Barrio Viejo, muy cerca del Lago Hoan Kiem. Es un
sitio muy recomendable para alojarse en la ciudad, un precio estupendo, buena situación, excepcional servicio y lo necesario para sentirse a gusto.
Pese a estar bastante
agotados, teníamos claro que
no teníamos que
caer en la tentación de ni siquiera sentarnos en la cama. Dejamos todo y nos fuimos
a recorrer el Barrio Viejo.
La
primera sensación cuando caminas por las calles del Old Quarter es
muy impactante. Las casas se superponen unas a otras, hace un
calor muy húmedo, hay muchísima
gente comiendo y sentada por las aceras y, sobre todo,
alucinas con el tema de las
motos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
No fue nuestro primer contacto con Asia (ya lo tuvimos en la Luna de Miel con Bali en 2011) pero aún así, llama mucho la atención. La frase que usan ellos (
This is Asia) la tienes que tener presente todo el rato, para bien y para mal. Es un
caos que al principio
agobia pero al que
terminas adaptándote.
Eso sí, lo de
cruzar la calle es casi "una experiencia religiosa". Lo que ya habréis leído en otros blogs es textual: hay que
mirar para adelante, andar
decidido (ni muy rápido ni muy despacio) y
cruzar. Las motos ya se ocuparán de esquivarte. Si te paras a esperar a que el flujo de tráfico se detenga, puedes eternizarte. Eso sí, la norma con las motos, no se aplica a los
coches, así que con ellos sí que hay que tener
mucho cuidado.
Aquella primera noche en la ciudad
teníamos claro dónde queríamos
cenar: en
Little Hanoi. Habíamos leído
muy buenos comentarios sobre este sitio y además está en pleno Casco Viejo, así que nos pareció el lugar ideal para probar, por primera vez, la comida vietnamita.
Little Hanoi está en la
calle Ta Hien, 9. Fijaos bien en el número porque hay varios locales parecidos en esa calle y como vais a ver en la foto que os pongo a continuación,
es fácil equivocarse:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al entrar, el
local agobia un poco. Es muy
pequeñito, hace mucho
calor (no hay A/C, sólo ventiladores) y hay mucha gente, pero te habituas. El dueño, encantador, nos encontró una mesita para los dos y nos trajo la carta. El
local entero está
lleno de papeles y escritos con
dedicatorias en todos los idiomas de todos los visitantes de prácticamente cada rincón del mundo.
Nosotros pedimos
calamares con verduras, la berenjena y una ración de rollitos vietnamitas mixtos. Además, un zumo de frutas natural de sandía. Fue un
auténtica maravilla. Todo estaba
riquísimo y lo disfrutamos como enanos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El plato de Berenjena, una delicia
La
cena nos salió por 320.000 VND, lo que al cambio vienen a ser
unos 11 euros. Esta es, como podéis ver, otra de las cosas que sorprenden mucho para bien de Vietnam. Se come
sano, rico y muuuuy barato.
No contentos con la paliza que llevábamos encima, nos animamos a ir a dar
una última vueltecita nocturna por el Lago Hoan Kiem. Por la noche hay mucha gente, paseando, haciendo ejercicio o tomando algo sentados en los bancos. Además, las
luces del puente, de Ngoc Son (el Templo en medio del lago) y de los edificios del Barrio Viejo
reflejan en el agua creando un panorama muy chulo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A eso de las
22.00, completamente
rotos, nos
arrastramos hasta nuestro hotel y nos sumergimos en un
sueño reparador en nuestra cama muy
felices con nuestras
primeras horas en Vietnam.