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De cómo ir de Caracas a Buenos Aires por tierra y no morir en el intento. 1995/1 - Blogs de America Sur (Página 2 de 2)
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Diario: De cómo ir de Caracas a Buenos Aires por tierra y no morir en el intento. 1995/1  -  Localización:  America Sur  America Sur
Descripción: En realidad, no fue un trayecto tan, pero tan novelesco, como sugiere el título, pero quise llamar su atención, con la idea de que conozcan algo más de cómo moverse en Sudamérica. Lo que si considero que será interesante para quien quiera hacer la ruta a la inversa, o como prefieran y fíjate tú, que...
Autor: Tafury   Fecha creación: 
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Etapa: "El que la sigue la consigue". El Regreso  -  Localización:  Argentina Argentina
Fecha creación: 05/06/2018 17:12  
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Buenos Aires, Argentina — jueves, 19 de mayo de 2011

Llegue a Mendoza a buena hora, ya casi de noche. Tenía una dirección que me había dado uno allá, en Guayaquil, pero sentí ganas de ir a Buenos Aires y quizás me daba chance de llegar al congreso en Montevideo. Total que tome bus para Buenos Aires.

Rodo toda la noche, en una de las paradas, subió una piba vestida de uniforme. Me dio un poco de pena, pero mi curiosidad la supero y hablamos. Era el uniforme femenino de la policía de la capital, en una de esas me preguntó si yo consideraba que era un oficio femenino, y le dije las mujeres iban a subir a la Luna y profetice; pues hoy día las hay de presidentes. Y así charlando llegamos a la Estación de Omnibus (autobuses) de Retiro en Buenos Aires.

Llegue con la idea de seguir a Montevideo, el pasaje eran unos 22 pesos. Pero pensé que estando en Bueno Aires, y con las ganas de conocer la ciudad, podía aun de manera tímida pasar un día o dos y luego seguir. Porque cuando eso un peso de Argentina valía lo que un dólar USA. Y yo no tenía cama pa tanta gente, o sea mis recursos estaban un poco limitados.

Buena broma, tenía direcciones y referencia de muchos lugares y nada de Buenos Aires, siendo una ciudad con tanta gente y con tantos lugares, y sin que desmerezcan otras ciudades, la ciudad más europea de Suramérica, y siendo Caracas es la NY del Caribe.

Pero que iba a hacer. Tenía que pensar un rato, eso hice y no se me ocurrió nada, yo sabía, ganas de perder el tiempo. Como el último bus salía tarde, me fui a caminar por los alrededores y aparte que vi un tótem , pero bien alto y del Canadá, me dijeron que era.

Vi además una estación de trenes cerquita, que tenía un decorado, tipo Baviera o Selva Negra, o del Tirol y como me llamo la atención entre pensando que aparte de trenes, también abría alguna venta de salchichas alemanas.

En eso, le pregunte algo a una señora y me contesto:
- Yo no sé pero si quiere venga con nosotros y a lo mejor en San Miguel hay.

Bueno, salchicha no había. Ella iba con su esposo y eran de Paraguay, les conté de mi trayectoria y me dijeron que ellos viven en Mitre, San Miguel, pues ellos pensaron que estaba buscando donde alojarme.

Yo atarantado, por tamaño viaje de venida, ni supe que fue lo que pregunte. Pero ahí andábamos, camino a San Miguel.

Es cerca y en un ratito llegamos. Para comenzar hubo una alma compasiva, que me dio un chance para pasar la noche y al otro día halle lugar. Todo muy bueno.

Me quede en san Miguel y a ratos visitaba la capital. Me pude relacionar, e hice algunas diligencias para otras personas y ellas me apoyaron.

Pase artos ratos muy buenos y de mucha coinonia, luego de ya un lago tiempo con ello, me despedí y fui a tomar un ferri a Colonia de Sacramento en Uruguay.

Tome un ferri de varios que cubrían la ruta, tome el más barato y costaba 30 $US y era muy bueno, figúrate como serán los otros que eran a 50 $US.

Me cuentan quel uruguayo es mas adicto al mate quel argentino, todavía. E incluso el embase es mayor. Y vi a un uruguayo a la salida del ferri, con su mate y un termo. Además fumaba y con dos lápices uno rojo y otro azul, él marcaba la lista de pasajeros mientras tomaba mate, al tiempo que le daba una chupada al cigarro, para luego quitárselo de los labios. ¡¡Alucinante, ni que fuera pulpo!! y lo cuento porque lo vi, porque si no lo hubiera creído. Y todo esto mientas caminaba y hablaba por un walkie-talkies. ¿Como haría para echarle agua caliente del termo al mate? Eso no lo vi.

Por cierto que yo sali de Argentina, como todo un experto succionador de mate.

La travesía es very cool, muy buena y relajante. Tiene el ferri tiendas libres de impuestos, donde no compre nada y casino, donde tampoco jugué y un cafetín muy bueno donde me tome un café por 1$US.

Cruzando el estuario de Rio de la Plata, vi sus ondas y se ven plateadas, como si fueran de mercurio liquido. Bellísima estampa y a lo lejos la silueta de la gran ciudad de Buenos Aires.

Siempre se cuestiona la actuación de muchos de los conquistadores europeos, pero lo que nadie puede decir de los españoles es que no llamaran las cosas por su nombre; y Argentina, viene del latín argentus, que quiere decir plateada.

Llegamos a Colonia de Sacramento, que si bien tiene una interesante historia, casi no la pude ver, porque nos esperaba un bus para llevarnos al terminal de ómnibus de Montevideo.

Un taxista me llevó a una dirección en Carlomagno de Montevideo, donde pude alojarme.
Montevideo, la que fue llamada la Suiza de América y que una vez tomo costumbre británicas como la de circular por la izquierda, pero ya no.

Bueno, no tan lejos está la ciudad Punta del Este, que durante los dos meses de verano se habita como Las Vegas del Sur. Y que da para mantener al resto del país, me decía uno.

Montevideo, me gustó para pasear, e indudable mente ha tenido buenos tiempos. Ahora son muchos los uruguayos que emigran, hay una gran cantidad en EEUU y en Europa. En Caracas, tienen su club social en La Urbanización de Los Chorros.

Yo la pase muy bien, visite muchas plazas como la de Artigas, donde reposan sus restos. Vi la emblemática Puerta. Esta es el marco de un gran portón que cerraba el paso para la ciudad que estaba interna protegida por murallas, para la época de su fundación.

Pase a diario, por la Plaza de Entreverados y ví tanto la escultura en bronce del La Carreta, como la del Lancero y la del Boleador y otras más.

Luego de un tiempo y habiéndola pasado bien chévere con unos amigos de por allá, me decidí a partir. Pensé en seguir a Brasil, pero aun tenia responsabilidades de trabajo en Caracas, así que lo deje como materia pendiente y me fui al Aeropuerto de Carrasco.

Hay una línea de ómnibus que te lleva allá y solo cobra unos pesitos mas, no es necesario tomar taxi.

Había comprado un pasaje como retornado, pero la diferencia es de unos 30 ó 40 $US menos, solamente, pues los viajes de avión los venden todos de ida y vuelta. Pero igual, ya rumbo a casa. El avión hizo la primera escala en Asunción, donde salimos del avión apenas un rato y había en el cafetín un señor con plumas y collares y otras cosas de manifactura indígena, supongo.

La siguiente escala fue en el Aeropuerto de Viru Viru en Santa Cruz de Bolivia. Aquí, si espere bastante rato y como llegó un militar que estaba de vigilancia, pude conversar un rato con él y se me hizo más corto la espera.

Después en el avión, cruzamos el inmenso mar de vegetación que forma el Mato Groso en conjunto con la Selva del Amazonas.

Durante horas y horas, como cuando uno sale de Caracas a Europa, que al asomarse a la ventanilla uno ve solo en mar azul, aquí parecido y solo se ve el verde de la selva. Es impresionante.

Aterrizamos en Manaos, ciudad brasilera, capital del Estado Amazonas. Hubo que esperar pero no mucho y luego continuamos a Caracas, llegando al Aeropuerto de Maiquetía, de madrugada, pues el avión que nos trajo, hacia conexión con uno de Lufthansa, que venía de Alemania.

Así espere a que amaneciera y luego subí a Caracas en un carro de la línea. Allí, todo estaba más o menos igual.

Blowing in the wind
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