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RUMANÍA: DRÁCULA, PAISAJES Y MONASTERIOS PINTADOS -Diarios de Viajes de Rumania- Ctello
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Diario: RUMANÍA: DRÁCULA, PAISAJES Y MONASTERIOS PINTADOS  -  Localización:  Rumania  Rumania
Descripción: Un bastante completo recorrido por el país de Vlad el empalador
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Etapas 1 a 3,  total 11
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Etapa: DÍA 1. BARCELONA-BUCAREST  -  Localización:  Rumania Rumania
Fecha creación: 08/06/2018 16:16  
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Salimos de casa sobre las 2 de la tarde y por primera vez nos arriesgamos a coger el autobús L77 que para delante del Museu de les Aigües. La experiencia fue muy positiva. Apenas tardamos unos 30 ó 35 minutos en llegar a la terminal 1 viajando con una T10.
Una vez allí fuimos a buscar el mostrador de facturación e hicimos las tareas pertinentes en estos casos.
El avión, de la compañía Vueling, tenía prevista su salida a las 17.30 de la tarde y el embarque se produjo sin problemas. Sin embargo al poco rato salió el comandante, un español bastante agradable, que nos explicó que debido a una huelga de controladores aéreos tendríamos que esperar una hora para poder salir pero que harían todo lo posible para que fuera menos. Las azafatas nos dieron mientras un vaso de agua. Al final poco antes de las 18.30 salimos de la ciudad de Barcelona rumbo a Bucarest, a donde llegamos poco menos de 3 horas después.
Antes de aterrizar (muy limpiamente) cambiamos los relojes puesto que en Rumanía tienen una hora más que nosotros.
Ya en tierra (cosa que siempre agradezco) recogimos las maletas y salimos para ver si alguien nos estaba esperando. A pesar de que nos habían asegurado que el representante de la agencia rumana estaría con un cartel con nuestro nombre, la guía estaba pero a lo suyo.
Reunidos todos lo primero que hicimos fue ir a buscar un cajero automático para poder sacar dinero. Fue sencillo, únicamente usamos la tarjeta de crédito. No nos cobraron comisión aunque el tipo de cambio no era muy bueno. Pero algo es algo y apenas si cambiamos 50 euros cada uno.
Debido a lo avanzado de la hora ya no era posible conseguir cena en ninguna parte y algunos de los compañeros tenían hambre así que paramos un momento en un Carrefour que había en el mismo aeropuerto (sí, allí mismo). Había hasta comida preparada. Nosotros, que ya llevábamos comida, apenas si compramos un poco de pan y algo de beber.
Teniendo todo listo fuimos a buscar el minibús, cargamos las maletas y recorrimos los varios kilómetros que separan Otopeni, donde está el aeropuerto, de Bucarest. No había muchos coches a esas horas y pudimos ir viendo un poco de la ciudad que, de noche, no parecía tan fea como todo el mundo piensa.
Nos dirigimos cerca de la Plaza Unirii, Plaza de la Unión, el centro comercial de la ciudad. Muy cerca de allí teníamos el hotel Mercure Uniriï donde nos alojaríamos esa noche y supuestamente al regreso a la capital.
El hotel es un cuatro estrellas con una recepción pequeña pero con unas habitaciones grandes (sobre todo la nuestra, que era una triple).

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Ver Etapa: DÍA 1. BARCELONA-BUCAREST



Etapa: DÍA 2. BUCAREST- CURTEA DE ARGES- SIBIU  -  Localización:  Rumania Rumania
Fecha creación: 08/06/2018 16:19  
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Después del desayuno buffet nos reunimos todo el grupo con la guía para cargar las maletas en el autobús que llevaríamos todo el recorrido. En total somos 47 personas.

Abandonamos la ciudad pasando por una atractiva zona residencial de casas carísimas situada al oeste del centro. Sorprende ver a plena luz del día que aquella ciudad que pintaban tan gris se encuentra llena de zonas verdes, ya sean parques o jardines.
Pasamos frente al Palacio Cotroceni, residencia presidencial y antiguo palacio real. Se construyó en 1895 para el príncipe heredero Fernando, futuro Fernando I, en el solar donde se levantaba un monasterio del siglo XVII fundado por Serban Cantacuzino, príncipe de Valaquia. El edificio sufrió graves daños en un terremoto que asoló la ciudad en 1977. Ahora es un museo aunque cuando se necesita para actos oficiales se sigue usando como residencia del presidente. La iglesia del monasterio permaneció en pie hasta que los comunistas la dinamitaron y ahora se ha levantado parcialmente.
Muy cerca encontramos un jardín botánico llamado Gradina Botanica Dimitrie Brandza (algo así como “jardín de los fontaneros”), fundado en la segunda mitad del siglo XIX por un médico llamado Carol Davila. Inicialmente estaba donde ahora se alza la Facultad de Medicina pero 24 años más tarde se cambió su ubicación. Tiene unos 30.000 árboles y arbustos y un paseo con bustos de los principales escritores rumanos.

En este barrio, muy estrechamente vinculado con los médicos por la presencia de la Facultad de Medicina, ubicada en un precioso edificio de 1903 y cofundada por el mismo Carol Davila, abundan las mansiones que nada tienen que ver con los edificios de época comunista que encontramos en otras zonas de la ciudad o en las afueras. Todas las calles llevan nombres de médicos o científicos. Incluso hay un monumento a los héroes sanitarios.

Otro importante edificio que vemos en esta panorámica es el de la Ópera, que se inauguró en 1954. Enfrente se alza una estatua a George Enescu, uno de los compositores más importantes del país.


Poco a poco vamos dejando atrás la ciudad y empezamos a ver los barrios periféricos, aquellos donde vivían los trabajadores para los que en época comunista que construyó el metro que les permitía ir a las fábricas. No faltan en ellos los edificios de los que hablaba, muchos de ellos muy degradados. En su tiempo era el gobierno el que pagaba la restauración; en la actualidad, al ser propiedad privada, tienen que depender de que les lleguen fondos europeos.

Por el camino, mientras vamos de camino a nuestra primera visita del viaje, empezamos a encontrar grandes extensiones de terreno cultivable. Ya avanzo que una de las cosas que más nos van a gustar del país son precisamente sus paisajes.

Al cabo de un buen rato de camino alcanzamos al fin Curtea de Arges, antigua capital de Valaquia, situada en una zona francamente bonita, rodeada de colinas muy cerca de los Cárpatos. Recibe el nombre de Arges por el río.

Nuestra parada se realiza junto a la muralla que encierra el Monasterio, hoy en día panteón real.

El príncipe Neogoe Basarab, cuya estatua encontramos muy cerca, contrató a principios del siglo XVI a unos albañiles para que le construyera una hermosa iglesia de piedra caliza de tonos cremas y filigranas en azul y oro que aún se pueden ver en algunos puntos.

Hoy en día se considera como una joya del arte bizantino, lo que explicaría por qué tiene tantos visitantes. Tantos como para que se produzcan robos (de hecho a una compañera del grupo le robaron el monedero dentro de la iglesia con el dinero y todos sus documentos). Si el exterior es bonito, el interior impacta con ese aire bizantino que rezuma por todos lados. Mármoles, pinturas, iconos, un hermoso y dorado iconostasio, lámparas… la verdad es que los ojos no paran de ir de un lado a otro. Esos dorados que se ven por doquier no son más que decoraciones en pan de oro. El suelo es de mosaico veneciano y el iconostasio de bronce dorado. En su origen había unos magníficos frescos que se perdieron (una parte está en el Museo de arte de Bucarest).


La leyenda, sin embargo, dice que fue el legendario príncipe Radu Negru quien le encargó la obra a un arquitecto llamado Manole en el lugar donde cayó una flecha que disparó.
A un lado y a otro de la entrada encontramos las tumbas de los reyes Carol I y Elisaveta y Fernando con María. Allí también está enterrado el fundador. En una vitrina vemos también un evangelio que ilustró la reina Isabel.

Llaman la atención también las doce columnas que recuerdan a los doce apóstoles. No es la única alusión al número doce que encontramos puesto que las escaleras que nos llevan al templo también tienen doce escalones.

En el interior también está enterrado el fundador junto con su esposa e hijos. También está la tumba de otro voivoda, Radu de Afumati, quien emprendió algunas reformas en la iglesia. Ésta última dicen que es una de las más bellas que se han hecho.

Puede llamar la atención el buen estado de conservación del edificio teniendo en cuenta que fue consagrado hace casi 500 años. Sin embargo cabe decir que fue reconstruida en 1875.

En el exterior toca hablar del arquitecto Manole y de la leyenda de la construcción. Según se cuenta todas aquellas paredes que se levantaban durante el día se caían por la noche. Al final la única solución que se encontró fue hacer un sacrificio ritual con la primera persona que apareciera a la mañana siguiente. La primera fue Ana, la esposa de Manole, y a pesar de que el desesperado marido rogó a Dios que mandara lluvia y viento para que ella desistiera de acercarse la mujer, obstinada, se empeñó en llevarle el desayuno. Manole no tuvo más remedio que cumplir con su palabra y le dijo a Ana que se colocara en un determinado punto. Ella obedeció y el hombre fue levantando poco a poco un muro hasta que ella quedó completamente emparedada (yo no sé si hubiera sido tan tonta o habría salido al ver poner la primera piedra). Y al fin Manole pudo ver terminada su obra aunque se quedó sin esposa. En el punto donde fue encerrada viva hay ahora una inscripción con letras y dibujos rojizos y cuentan que parece que ser que ciertamente hay algo allí detrás. ¿Ratas o la infortunada Ana?. Quién sabe…

En los jardines podemos ver sendos edificios que son como capillitas gemelas. En una de ellas (la que queda a la derecha de la iglesia si la miramos desde su frente) está la tumba solitaria del rey Carlos II, una pieza de cuidado.

En 1829 lo que ahora conocemos como Rumanía eran dos principados, Moldavia y Valaquia, que formaban parte del Imperio otomano. En ese año los turcos, que después de la Guerra Ruso-Turca habían perdido Serbia y Grecia, decidieron darle a los principados la libertad comercial.

30 años más tarde un coronel, Alexander Ioan Cuza, fue elegido príncipe de Moldavia y de Valaquia, lo que lleva a una unión bajo un solo gobernante. En 1862 se creó el Estado de Rumanía bajo dominio feudal otomano. Cuza fue obligado a exiliarse por una serie de políticos conservadores y liberales radicales, en su mayoría nobles, que veían como lograba avances al emancipar a los siervos y aprobar una reforma agraria. Fue sustituido por el príncipe alemán Carlos de Hohenzollern, que se proclamó príncipe con el nombre de Carol I. en 1877, después de la Guerra ruso-turca en la que Rumanía fue aliada de Rusia, la derrota de los otomanos llevó a reconocer a Rumanía como estado independiente. Carol fue el primero de los reyes de la dinastía de los Hohenzollern que gobernó el país hasta 1947.

El rey se casó con Isabel de Wied, la reina que había pintado el libro que dije que se ve en la iglesia de Curtea de Arges. Ambos sólo tuvieron una hija, María, que murió con 3 años. La pequeña fue en origen enterrada en la capilla del Palacio de Cotroceni, en Bucarest, pero en 1916 sus restos se llevaron a la tumba de su madre. La falta de descendencia hizo que dejara a su hermano Leopoldo como sucesor pero éste renunció a favor de su hijo Guillermo y éste último a favor de su hermano pequeño Fernando. Y fue Fernando quien reinó después de su tío. Ambos son los que están enterrados en la iglesia junto con sus respectivas esposas.

Uno de los hijos de Fernando (si es que realmente era suyo, puesto que al parecer la reina María tuvo relaciones con otro hombre) fue Carlos, que ya desde muy joven dio muestras de su carácter díscolo y mujeriego. Aunque fue obligado a abdicar a favor de su hijo Miguel, apenas un niño, a causa de unos amoríos con una mujer que estaba casada (él también se había casado con Elena de Grecia, tía de la reina Sofía). Ambos se marcharon del país pero Carlos tuvo que regresar en 1930 a petición de varios políticos, que acusaban a la regencia de corrupción. Dio un golpe de estado contra su propio hijo, que entonces tenía 9 años. Su reinado no fue mucho mejor. Después de una serie de conflictos internos, acabó abolir la constitución, prohibir la existencia de partidos políticos e iniciar una dictadura que terminó en 1940, con características que recordaban a los regímenes fascistas. En 1940 se firmó un acuerdo entre alemanes y rumanos que establecía un intercambio de armamento alemán a cambio del petróleo rumano. También se estableció un partido único donde se integró la Guardia de Hierro, organización fascista, antisemita y ultranacionalista.

Desavenencias con los alemanes y un levantamiento en su propio ejército llevaron al rey a confiar en el general Antonescu. Éste le prometió ayudar pero a cambio exigió su abdicación. El 6 de septiembre de 1940, Carlos II abdicó nuevamente en su hijo Miguel. Pero no se marchó del país con las manos vacías sino que se llevó un tren lleno de objetos de valor.

Muy cerca de la catedral de Basarab encontramos un edificio de construcción reciente y con aspecto de inacabado. A pesar de estar cerrada, por unos grandes ventanales de esa nueva catedral vemos los dos sepulcros del rey Miguel y de su esposa Ana así como de otros sin nombre, sin duda pensados para un posible sucesor que raramente habrá.
Al principio del reinado del joven Miguel, la debilidad de Rumanía hizo que Hitler y Mussolini les obligaran a ceder el norte de Transilvania a los húngaros. Para intentar solucionar las cosas, Miguel le dio el gobierno del país a Antonescu, que metió a Rumanía en la Segunda Guerra Mundial al lado de la Alemania nazi. De nuevo se ilegalizaron los partidos políticos y la Guardia de Hierro se dedicó a asesinar a todo aquél que estorbara. Cuando las cosas empezaron a ir mal para Alemania se iniciaron negociaciones con Reino Unido y Estados Unidos. Eso no evitó que al final de la guerra se perdieran territorios y se vieran obligados a pagar a los Aliados 300 millones de dólares para reparar daños.
Después de la Segunda Guerra Mundial el país fue ocupado por las tropas soviéticas. En 1947 la Asamblea General, formada en su totalidad por comunistas, obligó al rey a abdicar. Se marchó a Londres y luego a Suiza y no recuperó el título de rey hasta 2001 (aunque sus funciones se limitaron a labores sociales).

Al fondo del jardín un edificio conserva las reliquias de una santa local, Filopteia. La cola era tan larga y somos tan poco devotos de esa santa que decidimos ir a dar una vuelta por los alrededores, explorando un poco.

Volviendo de nuevo a la catedral, cuando las obras terminaron dice la leyenda que el voivoda, impresionado, encerró a Manole y a sus ayudantes en lo alto de la iglesia para que murieran de hambre y sed y no volvieran a hacer una obra que rivalizara en belleza con aquélla. Se dice que el arquitecto construyó unas alas para poder escapar volando pero no llegó muy lejos. En el lugar donde cayó (y murió) encontramos ahora una sencilla fuente. Para verla no tenemos más que atravesar la carretera y bajar unos escalones. De esa fuente blanca de tres caños sale un agua muy fresca.

Después de la visita nos dirigimos a comer. Dos horas sentados a la mesa que se hicieron interminables. Nada más llegar nos dieron un chupito de un licor tipo aguardiente con mucho alcohol y sabor a fruta (creo que dijeron que eran manzana y pera). Luego nos trajeron queso rebozado frito, lomo con salsa y un pastel con pasas.

Como parecía que después de la comida aún teníamos que esperar a que viniera la policía a tomar declaración a la compañera a la que habían robado nos fuimos rápidamente a echar un vistazo a las ruinas del a Curtea Dommeasca, es decir, las ruinas del palacio real.

Curtea de Arges es una ciudad construida a lo largo por lo que ir desde la catedral hasta la vieja corte nos lleva un buen rato a paso muy ligero para cubrir sus casi 2 km de ida (y luego otros dos de regreso).

A pesar de que apenas si podemos vislumbrar algo desde fuera, se trata de las ruinas del palacio construido por Basarab I a mediados del siglo XIV. El conjunto contaba también con una iglesia, que se conserva y que se cree que es uno de los ejemplos más bonitos de arte medieval en Valaquia. Al parecer aún conserva sus pinturas en el interior.
Muy cerca, aunque no podemos verlo, se encuentra el castillo de Poenari. Se trata de unas ruinas de una fortaleza que, según la leyenda, Vlad Tepes mandó construir a los caballeros boyardos que estaban detrás de la muerte de su padre y su hermano. Sería, pues, el verdadero castillo de Drácula. El castillo, en lo alto de un acantilado (para llegar hasta él se tienen que subir casi 1500 escalones), se levantó a principios del siglo XIII por los gobernantes de Valaquia y en el siglo XV Vlad el empalador lo mandó reparar y consolidad, convirtiéndola en su castillo principal.

Siguiendo una carretera con muchas curvas nos adentramos en el valle del río Olt. Nos desviamos en el pueblo de Bursulusi y vamos viendo por el camino casas con pequeños jardines o huertos. El paisaje es muy verde.

Pasamos por el pueblo de Lacurile, con más casitas en un bonito paisaje, y llegamos al embalse del río Olt, el afluente más grande del Danubio en Rumanía. A lo largo de todo el cauce del río hay 150 centrales hidroeléctricas.

Pasamos por el pueblo de Runico Vilca, capital de la región y sede de un importante equipo de balonmano. Seguimos el valle del río Olt y circulamos paralelos al río, en un paisaje cada vez más atractivo. Enfrente vemos los Cárpatos Meridionales.

Los Cárpatos son un sistema montañoso de 1600 km de longitud, a lo largo de Austria, República checa, Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Rumanía, Serbia y el norte de Hungría. Es la segunda cordillera más larga de Europa después de los Alpes escandinavos.

Rumanía es un país muy montañoso. El 31% de su superficie son montañas. Los Cárpatos, que parece que mentalmente siempre relacionamos con Drácula, se dividen en tres cadenas: Orientales, Meridionales (los más altos, con picos que sobrepasan los 2500 metros) y los Occidentales.

Poco a poco nos vamos adentrando en el Parque Nacional de Cozia, donde abundan las aguas termales. De hecho pasamos por un recinto de balneario donde la gente encuentra aguas a 90º que bajan directamente de la montaña.

Un poco más allá hacemos una parada técnica que resultó ser una sorpresa. Al otro lado de la carretera nos encontramos con la entrada del Monasterio de Cozia, desde el que se obtiene unas vistas excepcionales del río y alrededores.

El monasterio lo erigió Mircea I de Valaquia en el siglo XIV. Además de ser un importante voivoda, hoy se le recuerda por ser el abuelo de Vlad Tepes. Hoy en día se considera al monasterio como uno de los monumentos más importantes de arte medieval en Rumanía. Y es gratis.

El nombre significa nogal (la palabra koz en turco es nuez). Su claustro fortificado del siglo XIV es el único de estilo bizantino que se conserva en el país.

Aún conserva algunos de los frescos originales del siglo XIV así como la tumba del fundador (entrando a la derecha). Son fantásticos los que vemos en el pórtico de la entrada pero también los hay en el interior.

El edificio fue modificado por Neagoe Basarab en el siglo XVI y por Constantin Brancoveanu (la fuente, la galería, la capilla y la torre del reloj son de su época) en el estilo que lleva su nombre.

La verdad es que fue todo un descubrimiento.

Seguimos camino hacia Sibiu por una carretera que tradicionalmente tiene mucho tráfico, principalmente camiones. A lo largo de la carretera encontramos varios manantiales de agua pura (que puede cogerse) y algunos tramos en los que nos vemos encajados entre la montaña y el río. En esa zona existe la población de osos pardos más grande de Europa.

Vemos también en el río los restos de una torre rota que servía para controlar el paso de Valaquia a Transilvania.

Por la tarde llegamos a Sibiu y empezamos la visita.

Se considera que es una de las ciudades más bonitas de Rumanía y una de las mejor cuidadas y tienen razón. Gracias a eso (y también en parte debido a eso se hizo un lavado de cara) fue Capital europea de la cultura en 2007. Ya en época romana se encontraba en esa zona una pequeña ciudad llamada Cibinum, cuyos restos no se han encontrado. Sin embargo fue en la edad media cuando realmente tuvo importancia. Fueron los caballeros teutones (alemanes) los que se asentaron en la región y le dieron el nombre de Hermannstadt. En los siglos XIV y XV la ciudad vive su época de esplendor, controlando el paso del Olt, y con la llegada de los turcos consiguió mantener su independencia.

La ciudad tiene dos zonas, la parte alta o casco antiguo y la parte baja (que curiosamente alberga los edificios más antiguos).

Empezamos la visita en la iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad, construida tomando como modelo Santa Sofía de Constantinopla. La idea de hacer esta catedral surgió en la época del dominio de los Habsburgo. Un señor llamado Andrei Sagona, que era la máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa, le pidió en 1857 al emperador Francisco José I (el marido de Sissi), autorización para recaudar fondos para construir el templo. En 1902 se puso la primera piedra y fue consagrada en 1906. El exterior, con dos altísimas torres, una cúpula difícil de ver y fachada de piedra y ladrillo, es bastante sobrio aunque el interior está muy decorado (con el transcurso del viaje veremos que ésta no es la iglesia más lujosa de todas). Tiene un bonito iconostasio y pinturas por todas partes.
En la misma calle, Mitropoliei, la más antigua del centro que circulaba paralela a las murallas, también encontramos el antiguo ayuntamiento (nº 2), también llamado Casa Altemberger (edificio gótico del siglo XV ampliado en el XVI), la Curtea Mediasului (antigua posada en el nº 7), la casa parroquial protestante en el nº 11, la casa de las Cariátides en el nº 13 (edificio barroco del siglo XVIII), la oficina central de Correos (nº 14) o la escuela de teología ortodoxa (nº 20).

Seguimos la ruta viendo casas de varios colores con un estilo que nos recuerda bastante a Alemania (debemos tener en cuenta que fue fundada por alemanes y que hasta la Segunda Guerra Mundial los sajones fueron la etnia más representativa de Transilvania, con un 40%) o países de Centroeuropa. Y llegamos a la Catedral evangélica, el monumento religioso más importante de la ciudad aunque estaba en obras. Es de estilo gótico (1520) aunque se construyó sobre una iglesia de estilo románico. Destaca su imponente torre de 74 metros, la más alta de la ciudad. Las cuatro pequeñas torrecillas que se levantan en lo alto del campanario significan que la ciudad podía condenar a muerte.

Durante tres siglos sirvió para enterrar a alcaldes, condes y otras personalidades. Por eso en una parte adyacente a la iglesia, cuya entrada estaba cerrada por las obras, vemos multitud de lápidas. Al parecer también cuenta con un importante órgano del siglo XVII así como un espectacular fresco del siglo XV. Detrás del órgano está la tumba de Mihnea el malvado, hijo de Vlad Tepes (al parecer eso de la maldad era hereditario), que fue asesinado enfrente de la iglesia.

Enfrente vemos la estatua dedicada a Georg Daniel Teutsch, obispo evangélico de Transilvania en el siglo XIX.

Se abre a la Plaza Huet, una de las más antiguas de la ciudad y donde encontramos la Torre de las escaleras, del siglo XII, que formaba parte de las murallas. Fue reconstruida en el siglo XVI. El nombre proviene de unas escaleras que se construyeron en el siglo XVI para comunicar la parte alta y baja de la ciudad.

Seguimos nuestro camino, pasando por antiguas casas de estilo alemán, hasta llegar al Puente de las mentiras o de los mentirosos, construido en hierro en 1859 y decorado con flores. Su nombre se debe a los comerciantes que se reunían allí (tachados de mentirosos) así como de los amantes que se juraban falsamente amor eterno. Se dice que si alguien miente estando encima chirría y que incluso puede derribarse. La verdad es que debemos ser muy nobles porque no hizo ningún ruido.

Estamos ya en la Plaza pequeña, uno de los principales referentes del casco antiguo. A su alrededor podemos ver muchas casas tradicionales, algunas de ellas con unas curiosas ventanas en las azoteas que parecen ojos. Para destacar algunas casas podemos nombrar la Casa Artelor (Casa de las artes), la casa Hermes o el Museo de Farmacia.
La Casa Artelor es un edificio del siglo XIV que en su tiempo fue casa de los carniceros. Es un imponente edificio blanco que encontramos a uno de los extremos del puente. Llama la atención por su tamaño y por la fachada porticada.

Al otro lado del puente encontramos la casa Luxemburgo, que hoy es un hotel.
La casa Hermes es de estilo neogótico y se construyó a mediados del siglo XIX en el lugar donde existía otra de madera en el siglo XIII. En cuanto al Museo de la historia de la farmacia, está en un edificio renacentista de mediados del siglo XVI que ya en el siglo XVII acogía una farmacia. Se ha reconstruido tal y como era.

Pasamos por debajo de la Torre del reloj, también llamada Torre del consejo (se puede subir para ver las vistas), un emblemático edificio del siglo XII que ha sido torre defensiva y ayuntamiento, y llegamos a la Plaza Grande o mayor, peatonal y llena de importantes edificios. La plaza ya existía en el siglo XIV y se usaba como mercado (ahora también se utiliza a veces para eso). Como suele pasar en este tipo de plazas, se usó también para llevar a cabo las ejecuciones y los castigos.

En la plaza encontramos la Iglesia católica del siglo XVIII y justo enfrente el Ayuntamiento, en tonos amarillos, muy bonito, construido en 1906.

Muy cerca está el Palacio Brukenthal, un espectacular edificio barroco vienés que lleva el nombre de su primer propietario, el barón Samuel Brukenthal, gobernador de Austria y coleccionista de arte. A su muerte dejó sus colecciones a la iglesia luterana y el museo abrió las puertas en 1817.

En el número 5 de la Plaza está la Casa azul, otro edificio barroco que ha sido dependencia municipal, oficina de la Gestapo y hoy es un museo, parte del Brukenthal.
En el número 7 está la Casa de los generales, edificio del siglo XV que fue la antigua sede de los comandantes generales de Transilvania. En el número 8, la casa Hecht, también del siglo XV al igual que las casas Haller (nº 10) o Lutsch (nº 13).

En el centro de la plaza hay unos chorros de agua como en otras muchas ciudades del mundo.

Merece la pena destacar también el tramo de murallas. La ciudad cuenta con murallas desde el siglo XIII, la mayor parte con ladrillos de adobe. Tiene tres líneas de muralla, una con un muro de adobe de 10 metros de alto, la segunda un muro de ladrillo rojo y la tercera línea con torres interconectadas. En el siglo XVI se añadieron bastiones, uno de los cuáles aún podemos ver.


Nos alojamos en el hotel Continental Forum, muy cerca del casco antiguo.
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Ver Etapa: DÍA 2. BUCAREST- CURTEA DE ARGES- SIBIU



Etapa: DÍA 3. – SIBIU-BIERTAN-SIGHISOARA-TARGU MURES- BISTRITA  -  Localización:  Rumania Rumania
Fecha creación: 08/06/2018 16:22  
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Después del desayuno buffet nos reunimos en la entrada para dejar las maletas en el bus. Luego, después de mucho esperar a que estuviéramos todos y algunos cambiaran moneda, nos separamos del grupo y nos fuimos, siguiendo toda la calle peatonal llena de tiendas, cafeterías y casas nobles hasta la Plaza Grande. Una vez allí entramos en el interior de la Iglesia católica y pudimos ver, a pesar de la misa, su decoración recargada (barroca) pero bastante bonita, con unas columnas de mármol rosa y pinturas. Después de algunas fotos nos fuimos hasta el paseo de las murallas y, pasando junto a las torres, fuimos al aparcamiento cercano al bastión para subir al autobús.

Nuestra primera parada del día fue en la Iglesia fortificada de Biertan. Paramos el bus junto a una plaza y desde allí fuimos caminando. La iglesia se presenta un poco elevada frente a nosotros.

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La guía compró las entradas y empezamos a subir por las empinadas escaleras cubiertas de madera.

Se construyó en el intervalo de 1490 a 1516, siguiendo el estilo gótico tardío sajón que imperaba en la época (tenemos que recordar que entonces eran loss sajones los que estaban en la zona), con dos líneas de murallas. En los dos siglos siguientes fue la sede de la Dieta de Transilvania y residencia de los obispos luteranos.

El conjunto de iglesias fortificadas de Dârjiu, Câlnic, Viscri, Saschiz, Prejmer, Valea Viilor y Biertan fueron fundadas en la Edad Media por los sajones transilvanos, comerciantes de origen alemán que siguiendo el patrón de granja familiar, formaban un recinto protegido que tiene un aire muy particular y bonito. Hoy son patrimonio de la Humanidad.

Pero ¿qué hacían aquí los alemanes?. Pues resulta que la zona estaba muy poco poblada desde que cayó el Imperio romano y los húngaros lo aprovecharon mandando aquí a ciudadanos sajones, en su mayor parte comerciantes, que con el dinero que ganaban con sus negocios hacían florecer la zona al tiempo que podían fortificarla y defenderla.
Dentro del recinto vemos muchas torres, algunas de las cuáles servían para guardar el grano aunque luego sirvieran como prisión o capilla. Llama la atención una estancia pensada para los matrimonios que pensaban separarse. Se les encerraba allí con una mesa, dos sillas y una cama minúscula y no les dejaban salir hasta que no se reconciliaban. Parece ser que la medida tenía éxito. También había una torre con una capilla para los católicos, decorada con frescos del siglo XV. Se distinguen claramente la Adoración de los magos o el sant Jordi.

En cuanto a la iglesia se construyó sobre el 1500 en estilo gótico tardío. Cerca del altar destaca la intricada bóveda y un políptico con 28 escenas de la vida de la Virgen con crucifixión en el centro que después de la reforma sustituyó a una imagen de la Virgen con el niño. Pero lo más llamativo del conjunto es la puerta de la sacristía, una obra de arte con 19 cerraduras que se abrían con una sola llave.

Biertan fue durante 300 años sede de la Iglesia evangélica hasta que Teutsch la trasladó a Sibiu.

Cerca de la iglesia hay una rampa que baja hasta otro recinto, poco visitado. Aunque había un indicativo en la escalera con las letras WC tachadas sí que hay allí un cuarto de baño. Le dimos 1 RON a la señora que se encargaba de limpiarlo y no se quejó. Otra opción es entrar en el bar que hay cerca del acceso a las escaleras pero allí les cobraron 3 RON.

Terminada la visita volvimos a subir al autobús para irnos a Sighisoara. Por el camino pasamos por Axente Sever. En origen esta aldea se llamaba Fraua pero en 1931, con la conmemoración de los 25 años de la muerte del revolucionario Ioan Axente Sever se le cambió el nombre. Hablo de ella porque también cuenta con una iglesia fortificada del siglo XIV que vemos por el camino.

También de paso atravesamos la ciudad de Medias. Aunque ya había presencia humana en el Neolítico, fue en la ocupación romana cuando la ciudad se menciona por primera vez (se denominaba Per Medias que significa la ciudad en el cruce de caminos).
Posteriormente, ya en el siglo XIII, fue, como todas las ciudades significativas de Transilvania, sajona. Estuvo fuertemente fortificada y de hecho hoy aún pueden verse algunas torres.

De pasada vemos la Iglesia evangélica de Santa Margarita, construida en el siglo XV sobre las ruinas de una basílica romana. Está fortificada y al parecer en una de sus torres estuvo preso Vlad Tepes en 1467.

Llegamos a Sighisoara antes de comer. Se trata también de una ciudad fortificada, de muy pequeño tamaño. El precioso casco antiguo le ha valido ser nombrada Patrimonio de la Humanidad. Además Sighisoara es la ciudad natal de aquel personaje llamado Vlad Tepes del que he hablado y hablaré en este relato.

El hombre del que hablamos era un príncipe de Valaquia que nació alrededor de 1431 en Sighisoara, como digo. Su padre era un príncipe llamado Vlad Dracul a quien los reyes de Hungría habían premiado con tierras por sus hazañas contra los turcos. Precisamente cuando el joven Vlad tenía 13 años fue entregado junto con su hermano Radu por su padre al sultán Murat II como una muestra de sumisión. Rara sumisión en un hombre que pertenecía a la orden del Dragón (de ahí lo de Dracul) y que luchó toda la vida contra los otomanos. Y allí tenemos a los dos muchachos, criados junto a Mehmet II, hijo del sultán.

En 1447 regresó a Valaquia y se enteró de la muerte de su padre, apaleado, y de que a su hermano mayor Mircea le habían quemado los ojos antes de enterrarle vivo. Detrás de esa atrocidad estaban el conde Juan Hunyadi y los boyardos, la aristocracia local. Los turcos apoyaron a Vlad para convertirse en voivoda (príncipe de Valaquia, sin duda con la intención de que fuera su títere. Craso error. El caso es que duró poco en el trono, apenas unos meses, porque el famoso Juan Hunyadi logró que los húngaros le expulsaran. Se pasó ocho años vagando, aprendiendo técnicas militares y entrando en contacto con su famoso primo, Esteban el Grande, del que volveremos a oír hablar.
Juan Hunyadi, en aquel tiempo regente de Hungría, acabó por ver la valía del joven Vlad. Su odio por los turcos así como su gran conocimiento por sus costumbres le hacían un importante consejero y un buen candidato al trono de Valaquia. Se enfrentó a Vladislav II, el voivoda, a quien venció y seguramente mandó ejecutar, y se convirtió en príncipe en el año 1456.

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En los primeros años de su reinado se dedicó a eliminar a sus enemigos, principalmente a los boyardos, a los que culpaba de la muerte de su padre y de su hermano. Se cuenta que les invitó a una gran cena. Cuando acabaron de cenar mandó empalar a los más viejos y a los jóvenes les hizo ir desde Targoviste, donde estaba la capital, hasta un castillo en ruinas cerca de Arges (Poenari). Una vez allí les hizo trabajar sin descanso en las reformas y luego empaló a los que quedaron con vida.

El empalamiento era la forma de castigo predilecta de Vlad. Es por ello que se le puso el apelativo de Tepes, que significa empalador. Su brutalidad era famosa y todo aquél que le hiciera pagar tributos (los turcos) o que no quisiera comerciar con él (por ejemplo los habitantes de la ciudad sajona de Kronstadt, actual Brasov) acababa sufriendo las consecuencias.

Aliado (por conveniencia) de los húngaros y apoyando a su rey, Matías Corvino, hijo de Juan Hunyadi, Vlad se enfrentó duramente a los otomanos. Se dice que el sultán Mehmed II, en sus incursiones para tomar Targoviste, tuvo que retroceder, presa de grandes arcadas, al encontrarse un bosque de empalados (nada más y nada menos que 23.000 personas).

Más tarde los turcos conseguirían llegar a la capital (y encima comandados por Radu, el hermano de Vlad, que se había quedado con los otomanos). Nuestro hombre hizo entonces uso de técnicas de guerra de guerrillas y de tierra quemada, sin dejar nada que pudiera ser usado por sus enemigos.

Una serie de intrigas orquestadas quizás por los turcos o quizás por los nobles, que no le veían con buenos ojos, hicieron que Matías Corvino le encerrara en 1462. Su esposa se arrojó al río desde una de las ventanas de Poenari antes de ser atrapada por los enemigos de su marido.

Fue liberado en 1474 y recuperó el trono. Sin embargo le duró poco porque murió apenas 4 años más tarde en el campo de batalla pero en circunstancias poco claras.
Regresando a Sighisoara, se fundó también por los sajones entre los siglos XII y XIII, de ahí su aspecto. Al igual que Sibiu, cuenta con una ciudad baja (donde antaño vivía el pueblo llano) y una ciudad alta, amurallada y donde residían los nobles y el clero.

Las murallas se reforzaron entre los siglos XIV y XVI para protegerse de los turcos. En total cuenta con 14 torres y 5 baluartes y cada una de ellas se usaba por un gremio. Encontramos, pues, la torre de los Boteros, la de los Sastres (donde se produjo un grave incendio en 1676), la de los Herreros o la de los Hojalateros.

Dejamos el autobús en un aparcamiento en la zona baja y subimos una calle con fuerte pendiente hasta llegar a las murallas. La atravesamos por la torre de los sastres, con sus dos puertas de arco de medio punto. Llevamos pronto a la Torre de los zapateros, con un gran tejado en punta y escalera lateral con balcón de madera.

Enfrente encontramos un parque con la estatua de un poeta húngaro y delante la iglesia católica romana. Sin embargo no tiene nada de especial. Un incendio destruyó el antiguo convento franciscano, que se reconstruyó a finales del siglo XIX. Lo que encontramos ahora es de los años 80 del siglo XX y tiene poca gracia. Lo poco que vimos del interior no nos impresionó tampoco. Destacaba más que se estaba fresquito ya que en la calle hacía un calor de mil demonios para estar a finales de abril.

Las calles de Sighisoara son como de cuento, con suelos empedrados y casitas de colores (anaranjados, verdes, amarillos, rosados).

Como la ciudad es tan pequeña no tardamos en llegar a la Plaza Cetatii, la más importante. Allí se han celebrado desde la edad media mercados, ferias pero también empalamientos, juicios por brujería y ejecuciones. Está llena de restaurantes, bares y bonitos edificios históricos. La más llamativa de todas, haciendo esquina, en color blanco con ventanas y adornos rojos, es la Casa cu Cerb (Casa del ciervo) o Hirscherhaus, llamada así por los ciervos dibujados y los cuernos en la fachada.

Un poco más allá encontramos el edificio principal de la ciudad, su símbolo, la Torre del reloj. Tiene 64 metros de altura y se construyó en 1676. En 1648 se añadió el carrillón (que no funciona demasiado bien por lo que cuentan). En su interior hay dos museos, el de Historia y el de la tortura.

Prácticamente delante un edificio amarillo con un dragón en su cartel publicitario nos indica que estamos ante la casa natal de Vlad Tepes, puesto que su padre vivía allí. De hecho podemos ver a Vlad Dracul (el hijo fue llamado Draculea, es decir, hijo del dragón- también entendido como demonio en rumano vulgar) en uno de los frescos originales de una de las salas. Sí, se puede entrar. Es más, nosotros lo hicimos. Pero no voy a avanzarme a los acontecimientos.

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Muy cerca está la casa veneciana (llamada así por su estilo), del siglo XVI.

En una hora libre antes de comer dimos un paseo por la pequeña ciudad. Primero nos acercamos a una placita cercana para hacernos una foto ante el busto (me atrevería decir cabezón) del Empalador. A su lado está la Iglesia del convento de los dominicos, de estilo gótico tardío. Aunque los dominicos estaban en la ciudad sobre el siglo XIII, la iglesia se reconstruyó entre finales del siglo XV y principios del siglo XVI. En el siglo XVII, después del incendio que asoló la ciudad, tuvo que ser reformada. En el interior hay algunas alfombras turcas de los siglos XVI y XVII que trajeron algunos comerciantes (se verán en varias ciudades del recorrido).

Más abajo tenemos el ayuntamiento. Vemos también otra parte de la muralla de la ciudad.

Aprovechando nuestro tiempo libre, y sin prisa pero sin pausa, nos dirigimos a la Escalera de las escuelas o de los sabios, 176 escalones de madera cubierta que se construyeron en el siglo XVII. Así los niños podían ir a la escuela y si llovía no mojarse.

Emprendí la subida creyendo que me iba a cansar mucho pero la verdad es que no está tan mal. Una vez arriba encontramos un colegio del siglo XX cuyos orígenes están en el siglo XVII y la llamada Iglesia de la colina (efectivamente está en una colina). Se erigió en el siglo XIV sobre los restos de una capilla románica y es luterana. Creo que se puede entrar previo pago pero no teníamos más tiempo. Destacan las pinturas murales del siglo XV, el altar mayor del siglo XVI y las lápidas sepulcrales. Y hablando de lápidas …frente a la iglesia encontramos un cementerio sajón de esos con tumbas en el suelo.

Después de dar una vuelta por allí arriba, volvimos a acometer la escalera (ahora con un músico tocando Nothing else matters de Metallica y regresamos al centro.

Y ahora sí es momento de saber qué se esconde en la casa natal de Vlad Tepes. Pues nada más y nada menos que un restaurante (si el voivoda levantara la cabeza les empalaba a todos por la ocurrencia)…Del edificio original no queda mucho; es más, en su tiempo incluso carecía de la planta de arriba. En fin… Subimos la escalera empinada y llegamos a un sitio donde han colocado vitrinas con armas de su época (quiero creer que son reales). Al otro lado, en una pared amarillenta, vemos un mural moderno con el retrato de Vlad y el perfil de la ciudad. Allí está el WC (pequeño y estrecho). Enfrente hay un salón que a mí me resultó interesante por los frescos originales (de hecho allí es donde digo que está el papá Vlad). Pasando por otra puerta llegamos a un salón con sillas a imitación de unas de época donde me quedé. Dentro hay otro salón donde fue otra parte del grupo y fuera un jardín donde también se puede comer.

Justo en la pared de detrás tenía una copia (un poco malilla) del famoso retrato (parece que el hombre no se hacía muchos) y en la puerta de enfrente una cabeza con un ojo algo enfermo y los colmillos ensangrentados. Algunas brujillas (que de vez en cuando parecían cobrar vida y se agitaban nerviosamente sobre sus escobas al tiempo que se daban golpes contra las paredes) nos acompañaban más allá. Drácula, brujas… mezclémoslo todo…

De este restaurante he escuchado de todo. Que si la comida es buena, que si pagas la ubicación, que si no es para tanto…A nosotros nos dieron una especie de pisto con queso (éste menos mal que no estaba salado como otros), pollo rebozado con sésamo encima y macedonia. No comimos mal pero tampoco es espectacular.

Lo que podría haber sido un coñazo por estar en lugar de paso y al lado de la barra del bar resultó ser más entretenido de lo esperado. Y es que la casa esconde una “sorpresa” que yo llamaría tomadura de pelo. Pero siempre hay quien cae. Supuestamente si subes unas escaleras encuentras la habitación donde nació Vlad Tepes (previo pago de 3 RON por persona). Si tenemos en cuenta que esa planta no existía en el siglo XV. Vamos, con eso lo digo todo. Si alguien quiere subir no desvelaré el secreto pero Triadvisor ya lo ha hecho antes que yo.

Después de comer salimos hacia Bistrita con una parada para fotos en Targu Mures. La ciudad es como la hermana fea de las ciudades de Transilvania. Turísticamente no tiene demasiados atractivos pero sí cuenta con una importante industria del cuero. Tiene también un importante Instituto del corazón (clínica médica, no local de citas amorosas).
El nombre de la ciudad significa Pueblo a orillas del río Mures aunque también se le conoce ahora con el sobrenombre de ciudad de las rosas por su importante rosaleda. Y es que a los rumanos parece gustarles mucho las flores.

Targu Mures tiene un importante pasado húngaro. En época de Ceaucescu se envió allí a muchos habitantes de otras zonas de Rumanía para que se fuera diluyendo su pasado húngaro pero ese provocó un enfrentamiento brutal.

El edificio más importante (y motivo de nuestra parada para fotos) es el Palacio de la cultura, de principios del siglo XX (1911-1913), que alberga como su nombre indica varios museos. Se construyó en estilo modernista (me atrevería a decir Art Noveau. La fachada es muy bonita, con bajorrelieves en bronce y un friso de mosaico dorado. Alrededor de las ventanas acristaladas se narran a modo de dibujos distintas leyendas húngaras. Al parecer el interior es bastante espectacular y cuenta también con una sala de conciertos donde actúa la Filarmónica del Estado. Tiene una importante biblioteca con 250.000 volúmenes.

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Al lado encontramos dos edificios municipales, uno parece la prefectura y consejo comarcal (cabe destacar el techo de tejas verdes y marronosas y una alta torre) y el otro el Ayuntamiento y una estatua (veremos muchas) de la Loba Capitolina. Al parecer ambos han sido ayuntamiento.

Al lado está la Plaza Victoria con la Iglesia de la Anunciación, también llamada Pequeña Catedral, de estilo barroco e interesante interior. Se construyó en la década de los años 30 del siglo XX tomando como modelo la Basílica de San Pedro en Roma. Enfrente, la estatua a Emil A. Dandea, jurista, periodista y político a quien se debe la modernización de la ciudad.

Un poco más allá, bajando la calle, vislumbramos la Catedral ortodoxa, situada en la Plaza Trandafirilor (Plaza de las rosas), construida en estilo neoclásico en los años 30 del siglo XX.

Después de una breve parada para hacer fotos continuamos nuestro camino hasta Bistrita. Pasamos por Reghin, famosa por su fabricación de violines, guitarras y una especie de flauta doble tradicional.

Capital de la provincia de Bistrita-Nasaud, Bistrita fue también fundada por los caballeros sajones en el siglo XII aunque no es tan hermosa con el resto de ciudades que visitamos.
Aún conserva algunos lienzos de muralla.

Parar aquí, más que por la belleza del lugar, se debe porque es un buen lugar para emprender nuevas visitas y porque es famosa en el mundo entero por ser el lugar donde comienza la novela de Drácula. De hecho Jonathan Harker se aloja en una posada llamada Coroana d’aur (Corona de oro o dorada) la noche antes de partir hacia el castillo del Conde. Nuestro hotel recibía ese mismo nombre aunque no se parecía en nada a lo que Bran Stoker imaginó en la novela.

Después de dejar las maletas en la habitación, sencilla, con tres camas individuales, nos fuimos a dar un paseo por la ciudad antes de la cena.

En el siglo XIV la ciudad fue fortificada con muros defensivos que contaban con 18 torres y bastiones circundando el perímetro urbano. Este sistema de protección fue sin embargo dañado por las tropas austriacas en 1602. y dos siglos después, la corte imperial de Viena ordeno destruir las puertas de la ciudadela, lo que significó un cambio brusco de la fisonomía medieval de Bistrita. De hecho, hoy en día, los vestigios medievales son casas de mercaderes del siglo XV y XVI (el conjunto de casas conocido como Sugalete), y algunos restos de las murallas en las calles Kogalniceanu y Teodoroiuque (cerca del parque), nos aportan parte de la atmósfera de la vieja Bistrita. La única torre preservada (torre de los toneleros) que consta de tres niveles acoge hoy al museo de máscaras y marionetas, la Galeria de Masti si Papusi.

En primer lugar vimos (o imaginamos, porque está en obras) la iglesia ortodoxa, situada en la Plaza Unirii. Data de 1270 y es gótica con elementos barrocos. Delante hay un parque con algunos huevos pintados enormes propios de Rumanía.

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Alcanzamos la Plaza central, un enorme paseo peatonal donde se pueden ver esas casas típicas de la zona.

Más abajo encontramos la Iglesia evangélica, que es de estilo gótico, del siglo XV-XVI, con aportes renacentistas que se añadieron un siglo después por Petrus Italus de Lugano. El interior está totalmente restaurado con unas líneas barrocas y algunos murales conservados en los muros, pertenecientes al siglo XIV; además de un órgano de más de 500 años. La torre del reloj alcanza los 76 metros (es la iglesia de piedra más alta de Rumanía), siendo fácilmente divisable desde toda la ciudad. Allí nos sentamos cinco minutos antes de seguir nuestro paseo.

Bajando la calle encontramos la iglesia católica (también cerrada como las dos anteriores aunque las campanas llamaban a misa). Su fachada es de un color amarillo pastel.
Después del breve paseo regresamos al hotel y estuvimos un rato sentados en el hall e intentando averiguar en qué salón cenaríamos.

A la hora prevista pasamos al comedor y comimos una especie de tortilla de verduras, pavo a la plancha en salsa y… pastel de chocolate. Y después de la cena nos fuimos a la cama esperando que no vinieran a vernos los vampiros. O quizás sí…”He cruzado océanos de tiempo para encontrarte”.
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Ver Etapa: DÍA 3. – SIBIU-BIERTAN-SIGHISOARA-TARGU MURES- BISTRITA

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  Últimos comentarios al diario  RUMANÍA: DRÁCULA, PAISAJES Y MONASTERIOS PINTADOS
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

Luchino  luchino  09/06/2018 12:09   
Veo que ya pones fotos, me alegro mucho, aunque algunas estén giradas.
A mi también me costó aprender, no creas.
Felicidades por tus curradisimos diarios.

ALFMA  ALFMA  12/06/2018 16:27   
Ctello muy buena información que algún día cuando me decida a visitar esta zona me vendrá muy bien. Te dejo las 5*. Un saludo!!

Marimerpa  marimerpa  15/06/2018 11:19   
Un diario muy completo, gracias por compartirlo.
En cuanto a las fotos, veo que algunas te salen giradas, y en otras tienes código [img] de sobra. ¿Por qué no las subes desde la galería? Una vez las tienes en las galerías, solo tienes que insertarlas en el texto, como te he hecho yo en la primera etapa.
Saludos.

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Fecha: Mie Ago 15, 2018 06:33 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Nuestra siguiente etapa nos lleva a Sighisoara. Antes de entrar en la ciudad nos fuimos a Biertan a ver su iglesia. Merece una visita y además comimos unos bocatas al pie de la iglesia, en el césped en una buena sombra. Lo malo como siempre las carreteras que siguen con demasiadas obras. Ya en Sighisoara nos alojamos en una pensiunea de 450 años de antigüedad muy bien acondicionada, Casa Savri, este si que es un sitio caro pero a mi entender lo merece. El trato de las dos personas encargadas fueron excepcional, habitaciones grandes, confortables y un desayuno muy rico, está al pie de...  Leer más ...
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Fecha: Mie Ago 15, 2018 08:25 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Buenas noches, Me gustaría comentar que aunque solo he escrito de algún país en el que he estado, he viajado mucho con mi marido y dos amigos. En esta ocasión, estamos viajando durante 19 días por Rumanía, empezando por Cluj, Maramures, Bucovina, y luego las ciudades ya mencionadas por todos y acabando en Bucarest. Mañana abandonaremos la zona de Bucovina, y decir que nos está encantando el país, su paisaje, su gente, los alojamientos están fenomenal y son muy baratos. Tengo que tener especial cuidado con las comidas, y así como en otros países, como por ejemplo, países...  Leer más ...
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Fecha: Mie Ago 15, 2018 11:14 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Voy a acabar rápidamente mi relato para no aburrir más. Antes de seguir decir que fui demasiado ambicioso para 8 días queriendo llegar a MAramures, se necesita más tiempo. Tras Sighisoara fuimos a Cluj-Napoca que es ya más ciudad. Tiene dos plazas muy bonitas y una zona de terrazas bastante chulas. Es otra visita de medio día. De ahí nos dirigimos a Maramures que es lo que más me apetecía. Carreteras muy bonitas pero en las que los kilómetros pasan muy despacio. Primera parada en la iglesia de Rogoz. Maravillosa iglesia, allí nos atendió el hijo del priest. Nos explico algunas...  Leer más ...
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Fecha: Mie Ago 15, 2018 11:23 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Y ya acabo, primero con Sibiu, una ciudad muy alemana, muy mona pero que tiene medio día. A continuación la Transfagarasan, ESPECTACULAR en sus dos vertientes pero UN INFIERNO en agosto. Coches y más coches, imposible parar en la zona de la cascada, imposible parar en la cima, una hora y media para hacer los dos últimos kilometros hasta la cima para que después te echen rápido los policías porque no hay ni donde aparcar ni donde parar... En definitiva un sitio maravilloso pero no en estas condiciones. Y por último Bucarest que para mi no tiene nada de nada, pero insisto es mi opinión y...  Leer más ...
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Fecha: Jue Ago 16, 2018 01:04 am    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Hola Espolonista: Disculpa por la demora en contestar a tu rápida respuesta. En verano tenemos que sustituirnos los compañeros y es la época más estresante de trabajo, llegando tarde a la cama y destrozado. Te comento por encima la idea de viaje que hemos esbozado, aún sin concretar lugares de alojamiento definitivo ni nada: Llegamos un domingo 16 a las 17:05, y alquilaremos el coche saliendo sobre las 18:30, desde Aeropuerto de Otopeni, ¡a ver si podemos salir antes! Intención de dormir en Pitesti. No sé si será bonita y hubiera algo que visitar. LUNES 17, Al día siguiente , salir...  Leer más ...
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