Tras un maravilloso y completísimo desayuno en el hotel (recomiendo los pasteles de Carelia, buenísimos y de distintos tipos así como el salmón ahumado, aunque está más crudo de cómo se come en España), salimos para visitar todo el centro de Helsinki.
La primera parada fue la catedral luterana, Tuomiokirkko. Aquí llegamos con el tranvía qeu salía desde nuestro hotel, el número 4. Se encuentra en una plaza diáfana, con el zar Alejandro II en el centro y precedida por 45 escalones. Llama la atención el color blanco que luce. El interior es muy austero, típico de la religión luterana. La situación es buena, de cara a la calle Alexanterinkatu.

Decidimos ir andando a nuestra siguiente parada, la catedral ortodoxa, Uspenski, totalmente distinta que la luterana en aspecto exterior e interior. Por fuera es muy bonita, y además la mayor catedral ortodoxa que hay fuera de Rusia. El interior es muy bonito también, pero no pudimos hacer fotos ya que nos "pilló" un bautizo ortodoxo, muy curioso, por cierto, y aprovechamos ya para verlo.

Hay que recalcar que, a pesar de la nieve, caminar por Helsinki es una maravilla, está todo adaptado y no hay posibilidad de caídas, ya que echan gravilla para no resbalar y el asfalto siempre está limpio de nieve.
A pesar del frío, fuimos de paseo por la terminal del puerto de Katajanokka, o Skatudden, en sueco (todo está escrito tanto en finés como en sueco en todas las señales de información). De esta forma llegamos hasta Kauppatori de nuevo, disfrutando de las vistas que ofrece el mar helado. Y desde ahí, aprovechamos para coger el ferry a Suomenlinna, que tarda unos 20 minutos en llegar hasta el archipiélago. El ferry va incluido en el ticket de transporte público de Helsinki, por lo que no tuvimos que pagar más, sino, el precio son 3.80€.
Como el mar estaba helado, el ferry tenía que "romper el hielo", merece la pena subir a la cubierta y escuchar el ruido de los bloques de hielo al romperse y echarse a un lado.

Suomenlinna es un archipiélago formado por 3 islas conectadas entre sí. Al llegar, se pasa por el centro de recepción de visitantes, aunque todo está muy bien señalizado, no hay posibilidad de perderse. Lo recorrimos todo, pero acabamos calados, porque aparte de la nieve y el frío, el viento hacía peor aún la visita. No he vivido nunca un frío como ése: -12ºC, ya no por la temperatura, sino por la sensación térmica. Aún así, fue de lo que más nos gustó de Helsinki, es muy bonito y merece la pena ir y asomarse a los pequeños acantilados sobre el Báltico, o ver la Puerta del Rey.

A la vuelta, y tras pasar por el pequeño supermercado de Suomelinna, nos fuimos directamente, en metro, hasta el centro comercial Itäkeskus, a 7-8 paradas del centro de Helsinki, desde Rautatientori. Dicen que es el centro comercial más grande de Escandinavia, y en verdad es realmente grande. Allí aprovechamos a probar las hamburguesas finlandesas en Hesburger, la competencia del McDonalds y Burger King. Muy buenas, todo hay que decirlo, y el precio era normal, 7-8€ por un menú completo incluido el helado. Si vais a Finlandia, no dejéis de probarlas.
A pesar de ser domingo, los centros comerciales abren, pero cierran a las 6 de la tarde, así que como al día siguiente salíamos hacia Tallinn, nos volvimos al hotel a descansar pero sobretodo, a meternos en el agua calentita de la bañera y quitarnos todo el frío que llevábamos encima.

