El último día nos levantamos algo más tarde de lo habitual. A las 9 bajamos a desayunar. Hicimos el check out y dejamos las maletas en una habitación junto a la recepción del hotel. Nos fuimos andando al barrio de Stare Mesto a comprar algunos souvenirs, y volvimos al Puente de Carlos para comprar algunas láminas de la ciudad que le gustaron a mi novia. Con esta creo que fueron 4 veces las que cruzamos el puente. Es el símbolo de Praga, pero es que verdaderamente merece la pena por la visión que desde él se tiene de la ciudad.

Regresamos al hotel y cogimos nuestras maletas para irnos al aeropuerto a eso de la 1. Cogimos el metro en Muzeum (Línea A) hasta el final (estación DEJVICKÁ). Allí mismo nos subimos al AUTOBUS 119 hasta el aeropuerto. Os tenéis que bajar en la última parada del autobús, nosotros dudamos y casi nos bajamos a la entrada al aeropuerto, pero no os preocupéis que es donde se bajan todos los pasajeros. Recordad comprar tickets también para las maletas. En el aeropuerto comimos en un McDonalds y esperamos para facturar. Aquí sí que nos pesaron la maletas, pero de las dimensiones no nos dijeron nada. El vuelo W6839 PRAGA-MADRID T1 estaba previsto que saliera a las 16:45 de Praga, pero una vez que estábamos arriba del avión detectaron alguna avería y tuvimos que volver a la terminal. Pudimos despegar a las 8 de la tarde con más de 3 horas de retraso, y después de un vuelo muy movido por una tormenta en Madrid, aterrizamos en Barajas, poniendo fin a nuestros 4 días en Praga.
Fue un viaje inolvidable, algo que quedará en nuestra memoria para siempre por todo lo que este viaje ha supuesto para nosotros.
Sin lugar a dudas, volveremos.
