En SFO ya no teníamos nada que ver. Así que decidimos seguir con el viaje y destinar la mañana a seguir con nuestra ruta particular de los Outlet. Tayler, el chico del Travelodge de El Presidio, nos había dado un tríptico con los outlets de la costa Oeste, y decidimos pasar por el outlet de Gilroy, que quedaba camino de la costa.
Nos tiramos toda la mañana comprando ropa para el nuevo miembro de la familia en el Carters. Madre mía que precios! Aproveché y me compré ropa premamá para mi también,

Después de la comida en el ya clásico In&Out, reemprendimos el viaje por la 101 destino a Monterey. Entre pitos y flautas llegamos al atardecer a Sand City, con el tiempo justo de hacer algunas fotos del Pacífico y buscar hospedaje.


Cogimos nuestro librito de cupones y nos dispusimos a buscar alojamiento. Nos dirigimos al primer hotel económico que vimos en el librito. The Castell Motel costaba 45$ + tax. Estaba cerca del aeropuerto y estaba muy bien, aunque no era céntrico.


Así que dejamos las compras y nos dirigimos a la lavandería que estaba en la misma avenida, un poco más arriba. Hicimos la colada, no sin presión, ya que la encargada cerraba en 1 hora y parecía que tenía prisa. Misión cumplida, ya teníamos mudas limpias para lo que quedaba de viaje...
Nos dirigimos después al centro del pueblo para cenar alguna cosa. Estaba todo bastante muerto. Pero vimos un restaurante típico americano, de esos que tenían el suelo enmoquetado (a saber la cantidad de salsa barbacoa que tenía la moqueta). Nos acercamos, tenía buena pinta y cenamos allí.
Yo cené un filetón y Raúl un plato combinado de carnes (costilla, filete, pico de gallo,...). Cenamos bien a buen precio. Unos 25$ los dos. Con el estómago lleno, nos volvimos al hotel.