No es que haya hecho muchos viajes, sobre todo al extranjero, pero sin duda la experiencia que viví en Nueva Zelanda me dejó tal huella que hoy, tres años después, sigo recordando cada uno de los instantes que pude disfrutar de aquél maravilloso país como si fuera hoy mismo.
Han pasado tres años y por tanto mi experiencia no es actual al cien por cien, pero dadas las características del país pocas cosas han podido cambiar.
La idea del viaje surgió en mi grupo de amigos un poco por casualidad porque no es fácil juntar un grupo relativamente grande para tan largo viaje con todas las cosas que implica. Pero la idea era tan fascinante que decididos a hacerlo nos pusimos rápidamente manos a la obra. Finalmente seríamos 7 personas.
Lo primero que hay que tener en cuenta son los días que vamos a poder ir y que como son las Antípodas nuestro verano es su invierno y viceversa. Quizás la mejor época para ir sea otoño o primavera pero nosotros sólo podíamos coger verano. De todas formas a cada estación se le puede sacar su buen beneficio e ir cuando allí es invierno te garantiza poca gente. Las temperaturas son similares a las de nuestras estaciones aunque llueve más. Nosotros tuvimos bastante suerte y cuando llovió, que no fue mucho, fue por la noche.
Aunque Nueva Zelanda son dos islas no muy grandes y las distancias no son excesivas, sí se necesitan cuando menos 3 semanas para ver un mínimo de cosas. Nosotros empezamos a sondear nuestras vacaciones y finalmente pudimos coger de un 02 de agosto a un 23 de agosto. Hay que tener en cuenta las horas que se pierden en el viaje. Creo que en su momento había dos opciones, la ruta americana (más cara) y la ruta por Seúl que es la que nosotros escogimos. De Madrid a Seúl eran aproximadamente 11 horas, un par de horas de espera allí y viaje para Auckland de otras 10 horas. Con cambio de horario y demás, día y pico perdido en vuelos.
Decidimos hacer el recorrido isla sur – isla norte. Si lo hiciera hoy lo haría al revés porque para mí es mucho más bonita la isla sur y dejaría lo mejor para la segunda parte.
Si todo se organiza bien y con tiempo también se puede conseguir un buen precio. En el 2008 no había la crisis que hay hoy día pero nosotros miramos siempre por ahorrar lo máximo posible. Y redondeando puedo decir que el viaje, TODO INCLUIDO (vuelos, caravana, gasolina, hoteles, comida, regalos…), fue en torno a 2.100€. Obviamente sólo os podéis hacer una idea porque en tres años todo cambia.
El siguiente punto que decidimos, y que fue algo que tardamos muy poco en aceptar, es que el viaje en Nueva Zelanda se haría en autocaravana. Tengo una prima que fue de hotel con rutas organizadas. Obviamente le salió bastante más caro y vio menos cosas. Yo particularmente recomiendo la caravana, es mucho más práctico, puedes moverte con total libertad (se puede acampar CON TOTAL SEGURIDAD en cualquier sitio) y no hay horarios a los que ceñirse. Cualquier excursión se puede buscar allí sin ningún problema. Por supuesto es un gran ahorro respecto a hoteles, así que cogimos sólo un hotel cuando llegamos a Nueva Zelanda para descansar de los vuelos y otro el último día en Seúl también por descansar después de tantos días de aventura.
La moneda es el dólar neozelandés y todos cambiamos unos cuantos euros pero tampoco es necesario llevar mucho porque en cualquier sitio se puede pagar con tarjeta de crédito, así que lo único que hay que preparar es el saldo de nuestras tarjetas. De hecho, los últimos dólares los tuvimos que gastar en el aeropuerto el último día en regalos porque nos habían sobrado. Hasta en los pubs se puede pagar con tarjeta.
Es necesario obtener un permiso de circulación para el extranjero. No es caro y se hace rápidamente. Nosotros lo sacamos los 7 pero al final solo condujeron 3 personas.
Lo único que nos dijeron que era necesario para entrar al país es un billete de vuelta y un saldo mínimo demostrable (aunque esto no nos lo pidieron en ningún sitio). En las aduanas nos preguntaron el motivo del viaje (todo el personal y toda la gente que nos encontramos fueron extremadamente amables aunque su inglés es un poquito diferente en cuanto a sonoridad) y poco más, bueno, que te pueden pedir abrir la maleta y en esto es tremendamente importante que el calzado que llevéis esté limpio. Nueva Zelanda vive de su ecosistema y lo mima, así que nada de botas con barro o sucias porque se quedan en la aduana. Sólo hace falta pasaporte electrónico, nada de visado.
No hay demasiadas agencias que trabajen este destino. Fuimos al Fitur de ese año y la que más nos gustó y por la que nos decidimos fue Nueva Zelanda Viajes. No tuvimos ningún tipo de problema y siempre nos atendieron cualquier duda o problema perfectamente.
Las autocaravanas vienen perfectamente equipadas y son de fácil uso. Eso sí, nosotros evitamos en la medida de lo posible emplear los baños, más que nada porque luego hay que estar pendientes de vaciar y demás y como allí hay baños públicos super limpios y fuimos a varios camping pues el uso del baño fue mínimo.
En el viaje no cogimos ninguna excursión salvo un paseo en barco por el fiordo Mildford Sound que nos regaló la agencia y el paso en ferry de una isla a otra. Todas las excursiones y visitas las compramos en el destino.
Es conveniente un seguro porque no hay ningún acuerdo entre ambos países con respecto a la Seguridad Social. Nosotros además llevamos un pequeño botiquín (los medicamentos deben ir en sus cajas originales).
En principio no se me ocurren más cosas en cuanto a preparativos
