Nuestro vuelo salía muy temprano. Reservamos un taxi y a las siete de la mañana ya nos estaba esperando en la puerta del hotel. Por 30€ nos ahorramos la caminata del primer día.
Vimos nuestro avión:

E hicimos algunas fotos desde arriba.

Mientras, emocionados, sacábamos nuestras conclusiones de este viaje:
- IMPRESIONANTE: fue la palabra que más repetimos durante todas las escalas, en el video no salimos diciendo otra cosa.
- UNA MANERA DISTINTA DE VIAJAR: se conocen muchas ciudades sin necesidad de cargar de maletas. Pero eso sí, en la mayoría de los casos falta tiempo. Te vas con una pincelada de lo que realmente es cada ciudad.
- ESPINITAS: Florencia,(¡ ¿cómo hemos podido perdernos Florencia?!), Pompeya (que la gente nos habló maravillas de estas ruinas) y Barcelona (a la que tenemos que darle otra oportunidad, estábamos demasiado cansados para disfrutarla).
- KILITOS DE MÁS: nos hemos hartado de comer, y de comer bien porque la comida en el barco ha sido espectacular. Ahora nos cuesta un poco más abrocharnos los cinturones.
- TRATO: en el barco ha sido fabuloso, así como en todas las escalas…algún tipo más desagradable hubo por Villefranche, pero poco más.
Y aterrizamos en Málaga, sabiendo que hemos dejado un trocito de corazón en Roma, otro en Nápoles y otro en el mar. Ahora sólo nos queda recordar. Y saber que algún día volveremos. Porque vamos a volver.