En este día partíamos hacia Viena, pero lo haríamos antes de comer, por lo que teníamos la mañana libre.
Acompañamos a un grupo de alumnos a unas tiendas que tenían localizadas y que les interesaba visitar. El otro grupo, se quedó descansando en la recepción del hotel.

Unos callejeando por Budapest...

...y otros no
Poco antes de volver al hotel para pillar el autobus, tuvimos el único percance serio: se nos perdió una alumna. Las compañeras que iban con ella nos dijeron que la habían perdido por la zona de Váci Utca y que, además, no llevaba móvil, así que me fui para allá a ver si la veía. Menos mal que sí llevaba encima la lista de teléfonos de todos los miembros del grupo y se metió en un hotel para llamarnos. Me dijeron dónde estaba, y fui a recogerla. Pasado el "susto", regresamos al hotel.

Nos despedimos del hotel...

...y de los forintos
Montamos en el bus que nos iba a llevar a Viena e hicimos una parada en el camino para comer algo. Es curioso, pero a medida que nos acercábamos a la frontera con Austria no dejaban de aparecer locales de estos:

Cuando llegamos a nuestro hotel, primero atravesamos una zona de Viena, ya estaba anocheciendo.

Nuestro hotel, el Sophienalpe, se encontraba en los bosques que hay al norte de la ciudad. Ideal para un viaje con adolescentes con ganas de salir de marcha, ya que no había nada cerca y el último autobus que pasaba por el lugar lo hacía poco antes de las nueve de la noche

Después de dejar las maletas y acomodarnos, bajamos al comedor a por la cena. La verdad es que las cenas que nos sirvieron en Viena me parecieron bastante mejor que las de Budapest.

Y, aunque como he dicho, los alumnos no podían escaparse sí que había un pequeño pub en el mismo hotel por lo que estuvimos allí hasta que nos retiramos a dormir.

Repasando el alemán

Consultando un mapa de la ciudad para el día siguiente