Al día siguiente, tras levantarnos y desayunar, recogimos nuestro pic-nic, idéntico al del día anterior, y nos fuimos a nuestra parada del bus, en medio de una carretera poco transitada.

Lo primero que veríamos, tras los pertinentes cambios de autobus, tranvía y metro, sería el Prater, una amplía zona verder cercana al Danubio, pero nosotros íbamos por el parque de atracciones que hay en el lugar y más en concreto por su famosa noria, la Riesenrad.

De hecho, había sido Silvia, la profesora que me acompañaba, la que había insistido en visitar el sitio. Por cierto, Silvia es la profesora de alemán, así que no tuvimos ningún problema con el idioma.


Antes de subir a la noria, hay un mini-museo
Pues nada, nos subimos a la noria y a disfrutar de las vistas...



Silvia se puso algo nerviosa pese a que la noria no se movía mucho. No sabemos por qué pero se asustó. Claro, nosotros nos dimos cuenta (de la docena que subimos, ella era la única chica) y no se nos ocurrió otra cosa que empezar a movernos de lado a lado y a hacer bromas. Sí, somos malos.

Disfrutando del espectáculo


Aquí ya estaba más tranquila
Después de bajar, ya nos separamos de casi todo el grupo citándonos por la tarde en el Starbucks. Nosotros nos dirigimos al mercado que hay al lado del Pabellón de la Secesión de Viena.

La Secesión de Viena fue un movimiento artístico

La entrada al mercado
El mercado está al aire libre (bueno, los puestos están en casetas) y es principalmente de alimentos aunque también había bastantes puestos de ropa y muchos establecimientos donde poder comer. Aprovechamos para comprar algunas cosillas, como camisetas y embutidos de la zona.




Luego volvimos al centro. Aunque estábamos prácticamente al lado, fuimos en el metro y vimos cosas curiosas como el número pi con muchos de sus decimales grabados y los últimos en un panel electrónico.


Volvimos a pasar por la Ópera y vimos a gente haciendo cola para comprar localidades

Despues de tomar algo en una cafetería cercana a Albertina Platz, mi compañera quería hacer algunas compras, así que fuimos a la calle principal, la que va a dar a la Catedral, llena de comercios.

La verdad es que yo me agobié un poco y al final me fui a la calle a sentarme en un banco y esperar que acabará con sus compras.

Aquí estuve sentado un buen rato

Recogimos a los alumnos por la tarde-noche pero no volvimos al hotel, ta que teníamos todavía que tomar un metro que nos llevaría a la Orangerie.


No íbamos a ver el Palacio Schönbrunn que hay allí, sino que teníamos previsto asistir a un mini-concierto. Así que entramos y tomamos asiento en nuestras localidades.


Este era el programa de la función:
- Programa: W.A. Mozart: aperturas, arias y duetos de “Don Giovanni”, “El Matrimonio de Figaro”, “La Flauta Mágica” al igual que alguna canción de cuna.
- Programa : J. Straus: con los valses y polkas más famosas, desde el Danubio Azul hasta la marcha Radetzky.
Todo interpretado por la orquesta, 2 cantantes de ópera (un soprano y un barítono) y una pareja de baile.

Después de la velada, vino a recogernos un autobus para llevarnos al hotel ya que era muy tarde para el transporte público. Como en el concierto no podíamos tener los móviles en marcha, nada más subir al bus muchos alumnos llamaron a su casa. ¿Por qué? Pues para saber como iba el Madrid-Barça, partido que ganó el Barça por 0-2