Me desperté mas triste que otros días. Había disfrutado mucho de esta maravillosa ciudad y no me apetecía marcharme.
Nos preparamos para dejar la casa perfecta antes de que llegara la encargada de Interhome, quien nos devolvió la fianza y nos deseó buen viaje.
Arrastrando de nuevo nuestras cuatro maletas, a las que unimos la bolsa con las cosas que habiamos ido comprando, pusimos rumbo a la estacion de vaporetto. De repente, empezamos a oir gritos detrás nuestro y vimos a la señora de la casa corriendo hacia nosotros... nos habiamos olvidado de devolverle la llave de la vivienda... somos así!!... un despiste lo tiene cualquiera!!
Optamos por volver a por el coche a través del Vaporetto que lleva por El Gran Canal, para llevarnos la última imagen de esta ciudad.
He viajado a bastantes lugares, pero esta marcha ha sido una de las que mas me ha costado. A medida que ibamos dejando atrás Venecia, no tuve dudas de que volveríamos pronto.
Pagamos nuestra estancia en el parking, que nos salió por 80 €, metimos el equipaje en el maletero y encendimos el GPS para que nos llevara a Florencia.
Metiendonos en autopistas y carreteras, volvimos a entrar en la civilización. Las carreteras de Italia están bastante bien, aunque la gasolina es bastante cara y las zonas de descanso son tambien algo caras. Los italianos conducen muy mal, no respetan los limites de velocidad y pisan las lineas de los carriles continuamente. Si a esto le unes que la mayoría de las carreteras por las que pasamos estaban en obras, la precaución con la que ibamos era mucho mayor.
Llegamos a las inmediaciones de Bolonia, famosa por su mortadela, y paramos en una gasolinera que contaba con un bar-restaurante donde aprovechamos para tomarnos otros paninos.
Continuamos el viaje sin hacer ninguna otra parada.
Por fín llegamos a Florencia. Encontramos nuestro destino despues de haber dado unas cuantas vueltas, aparcamos en una calle cercana y sacamos de nuevo el equipaje. Llamamos al encargado de Interhome de la casa que habiamos reservado y llegó en 10 min. Despues de dejar otra fianza y quedar con el encargado para el día que nos marcharamos, tomamos posesion de la vivienda.
Era, en teoria, de mas estrellas que la de Venecia, y de hecho estaba mucho mas nueva y con mobiliario moderno, pero era muchisimo menos cómoda para estar.
Hicimos la compra en un supermercado que habia cerca de casa y optamos por salir a dar un paseo por nuestra nueva ciudad.
La casa estaba ubicada a 12 km del centro, pero, a pesar de que era una distancia larga, decidimos ir a pie, ya que es como mejor conoces una ciudad.
Veniamos de Venecia, ciudad sin coches, donde oyes musica por todos los rincones, y la primera sensación que tuvimos de Florencia fue la de una ciudad llena de ruidos, de coches pitando y gente gritando. Para cruzar la calle tienes que aventurarte en el paso de cebra porque los coches no paran nunca. Acabamos acostumbrandonos.
De repente, al girar una esquina, nos encontramos con la maravilla de El Duomo, la catedral renacentista que fue diseñada por Brunelleschi.
De dimensiones gigantesca, las paredes estan recubiertas de marmol blanco, verde y rosa, formando diferentes dibujos. A su lado se encuentra el Campanile.
Estaba atardeciendo y la luz incidía solamente en determinados lugares, dejando en la penumbra el resto.
Nunca me hubiera imaginado una catedral tan enorme y tan bien decorada en su fachada. La verdad que nos dejó impresionados.

Despues de aprovechar la luz que quedaba para hacer bastantes fotografias, continuamos nuestro paseo hacia la Piazza de la Signoria, un lugar enorme lleno de restaurantes acogedores y una gran fuente en el centro presidida por el dios Neptuno.

Fuimos andando hasta el Palacio Veccio para observar la gran copia del David de Miguel Angel que guarda la entrada. Esta es la sede del Ayuntamiento de Florencia.
Posteriormente, nos hicimos unas cuantas fotografías en la Logia, con sus dos leones a la entrada y las numerosas estatuas que allí se encuentran, como Perseo y Hércules venciendo al centauro.

A medida que iba cayendo la noche, todas las luces de la plaza fueron haciendose mas vivas, dando al entorno un aire verdaderamente romántico.

Volvimos a casa tambien caminando, satisfechos de nuestra primera toma de contacto con la ciudad.
Llegamos a casa realmente agotados de la caminata, cenamos, y poco tiempo despues estabamos todos durmiendo.