31 Agosto 2011:
I AMSTERDAM
Obras de arte, una vida en la “casa de atrás”, descubrimientos culinarios y payasadas varias.
Hoy tocaba día de museos, teníamos por delante un largo día lleno de visitas culturales por Amsterdam, así que nos levantamos temprano y tras ducharnos y desayunar en el buffet partimos caminando, que pillaba muy cerca, hacia la zona de Museumplein, para ver el Rijksmuseum y el museo Van Gogh.
El Rijksmuseum o museo nacional es el principal museo de arte de los Países Bajos, y sí, es una visita obligada si estás de visita en la ciudad. La mayor parte del edificio estaba cerrado por obras, según la guía estarían hasta 2013, espero que se haya equivocado y ya las hayan terminado para poder disfrutar del museo en su totalidad, y si no es así no queda otra que esperar. Aun estando en obras (qué raro, siempre nos pillaba algo en obras) se merece una visita. Y es que en la zona que está abierta se sitúan las obras de arte más famosas del museo.
La ronda nocturna (1650), de Rembrandt, La lechera, de Jan Vermeer, son solo algunas de las obras que seguro os suenan y que allí podréis ver. También hay porcelana de Delft, casas de muñecas, mobiliario, grabados, dibujos, etc.
Aquí os dejo el enlace de su página web:
http://www.rijksmuseum.nl
Y sí, preparaos para hacer cola, porque se suelen formar largas. El tema es que nosotros fuimos tempranito, acababan de abrir, y además con el ticket de la Holland Pass nos saltábamos cualquier cola así que sin problema alguno para adentro. El precio de la entrada comprada en taquilla, 14 euros, no sé si merece la pena pagarlo si no te gusta el arte o si piensas visitar alguna cosa más. Si eres de los primeros no vayas, si eres de los segundos, como yo, mucho mejor comprarte una tarjeta que englobe varias entradas como la Holland Pass o alguna otra como la I Amsterdam Card, para que os ahorréis dinero y esperas en colas. Para mí sí que merecía una visita.
Pude sacar esta foto a escondidas, mientras los chicos me tapaban a modo de escudo blindado, para que pudiera salvar las miradas rastreadoras de cámaras de los vigilantes de la sala. Tened cuidado, porque os pueden hacer borrar las fotos, o quitaros la cámara directamente.
Antes de irnos pasamos por la tienda de regalos del museo y pillamos un par de imanes para la nevera con la imagen de la lechera y tal… Mientras, vemos a una chica asiática que tenía más de 20 souvenirs del museo, y no exagero, pasando por caja. Nosotros estábamos detrás de ella en la cola y con la costumbre de hablar en español y que nadie nos entendiera Jaime, en modo irónico dijo:
- Yo no compro nada aquí, no me gusta Rembrandt (mirando a la chica que iba cargadísima).
- La cajera: ¿No te gusta Rembrandt?
Vale, la cajera era española, y nosotros durante el tiempo que habíamos estado en la tienda, como hacíamos siempre al ver a una chica guapa, hicimos varios comentarios que supuestamente “nadie” entendería… alguna vez nos tenía que pasar, Jaime y Joshua que eran los que más comentarios hacían no se cortaban un pelo y decían burradas a pocos metros de las chicas, y yo les decía siempre:
- Alguna va a ser española, o va a entenderlo, y nos van a hostiar…
Pues menos mal que la cajera no era guapa y no soltamos nada… que si no…
Salimos y nos vamos a través de la Museumplein hacia el museo Van Gogh. Nos encontramos con la famosa escultura de I Amsterdam, y nos paramos a sacarnos unas fotos cuando se pone a llover. La mañana es fría, y encima con la lluvia estábamos calados hasta los huesos, pero no nos desanimamos porque quedaba mucho día por delante, y total, todos los días llovía… ya éramos inmunes al clima centroeuropeo.
El museo Van Gogh también es una de las visitas fijas si te gusta el arte, aunque a nosotros se nos hizo pesado, pues si bien nos volvimos a saltar la cola con la entrada del Holland Pass y también ahorramos dinero, incluso nos permitimos el lujo de pillar unas audioguías por 5 euros, es un museo grande en el que ves siempre lo mismo, el mismo estilo (normal, todo es de Van Gogh y sus amigotes, no esperes algo “variadito”…) y claro, acabas aburriéndote un poco. Encima las explicaciones de la audio guía eran super aburridas y de las obras conocidas no estaba el autorretrato.
- Jaime: Ya vimos todo el museo y no hemos encontrado el autorretrato…
- Joshua: Qué raro… vamos a preguntar, lo vemos y nos vamos, que ya aburre…
- Yo: Vale, vamos a preguntarle a alguien que trabaje aquí…
Y así lo hicimos… ¿Que dónde estaba el autorretrato? Pues se lo habían llevado a Madrid a una exposición… Emmm… vale… venimos de España a Holanda a ver cosas como esta y se la llevan a España… qué suerte la nuestra… yupi!!! Esto debe ser el karma o algo…
Aquí teneis la web del museo:
http://www.vangoghmuseum.nl
Intenté sacar una foto de los girasoles, pero un vigilante de 2 x 2 metros, negro, muuuuy musculado, en fin, parecía un jugador de la NBA, me trincó con las manos en la masa. Los chicos se fueron haciéndose los locos y me dejaron solo ante el peligro. Me habló en neerlandés pero no hizo falta entender lo que me decía para saber que tenía que borrar las fotos o me quitaba la cámara. Las borré delante de él, cagándome patas abajo del miedo y con la cara roja por la vergüenza, y seguimos caminando por el museo.
Total, que si quereis ir mejor que vayáis también con la entrada comprada a través de internet o con un pase que os permita saltar la larga cola que se monta a la entrada. Nos fuimos sobre las 12:55 y nos dirigimos a coger un tranvía para ir hacia el Amsterdam Arena, el estadio del Ajax de Amsterdam.
Paramos en la parada de tranvía “Amstel” y nos dirigimos al metro. Allí hacemos el descubrimiento del siglo, en un Burger King al que entramos a comer algo vemos en la carta que por 1’95 euros ofrecen un menú que consta de papas, hamburguesa y refresco pequeños. Nosotros flipando preguntamos si era verdad y nos dicen que sí, desde entonces por Holanda buscaríamos Burger Kings hasta debajo de las piedras, porque una comida así de barata y con nuestro ajustado presupuesto no se encontraba todos los días.
Saciados, cogemos el metro, línea 54, sobre las 13:40. La parada tiene el nombre del estadio que además se ve por las ventanillas del metro, por lo que no hay problema alguno, es fácil. Nos bajamos y paseamos por la zona que rodea al estadio, con cines y lugares para comer, tiendas, etc.
Entramos al estadio y preguntamos en la zona de atención al cliente si es posible realizar el tour por el estadio con nuestro ticket de molino del Holland Pass tal y como indicaba nuestra guía, y nos dicen que sí. Dispuestos a ello le decimos que nos deje 3 entradas pensando que como el tour del Bernabéu por ejemplo, ibas tú solo caminando y viendo las cosas siguiendo un recorrido marcado.
La señora que allí estaba nos dice que no hay tour hasta las 3 y algo, porque supuestamente se hacía solo en grupo y con un guía, que hablaba en neerlandés y en inglés. Nos rompió un poco los esquemas porque no nos daba tiempo a esperar el tour, coger metro y tranvía de vuelta e ir a la casa museo de Ana Frank que teníamos reservada para las 4 menos 15. Desistimos y nos entretuvimos en la tienda del club y sacándonos fotos en el exterior.
No sé si se podrá hacer el tour en solitario, por tu cuenta, a lo mejor la señora (que incluso tuvo que llamar por teléfono para preguntar sobre el tour) estaba despistada y nos informó mal… para que estéis seguros y no perdáis el tiempo enviad un correo, os dejo la web del Ajax:
http://www.ajax.nl
Joshua tenía una cara… yo creo que era la visita más esperada para él… se había tragado los museos y ahora no podía ver el estadio, pobrecito. Las avispas o abejas asesinas no nos dejaban tranquilos, y sacándonos las fotos por fuera del estadio nos volvieron a perseguir un buen rato, pero solo a nosotros, porque al resto de personas que por allí habían no se les acercaban, nosotros éramos los únicos bobos que corríamos de un lado a otro… si es que lo que no nos pase a nosotros…
Hicimos el recorrido a la inversa, tomamos el metro y volvemos a la estación de Amstel, y allí veo las típicas máquinas expendedoras de comida que hay por este país, donde te sirven hamburguesas, croquets y demás recién hechas, tú metes el dinero y se abre la puertecilla para que lo recojas. Los lugareños suelen comerlo por la calle caminando tal cual. Había leído sobre ello antes de irme de viaje y por 1 euro me pillé una croquet, era barata y me hacía ilusión probar, los chicos pasaron de comprarse nada.
Estaba buena, aunque solo conseguí comer la mitad porque era muy picante, estaba rellena de una especie de tallarines o espaguetis, no sé, estaba rica. La otra mitad se la comió Jaime.
Y salimos de la estación de metro y vamos a coger el tranvía para irnos a visitar la casa de Ana Frank.
Asi que pillamos el tranvía y cruzamos un buen trozo de la ciudad por la zona sur hacia Vondelpark, no muy lejos de allí hacemos transbordo y cogemos otro tranvía para llegar a la zona de la Westermarkt.
El tranvía nos deja a unos 5 minutos andando de la Westerkerk y el museo, y vamos caminando rápido porque llegamos justos de tiempo. Claro, yo veo la iglesia a lo lejos, y nos pillaba en línea recta, y les incito a caminar más rápido para no perder la hora de reserva.
Recordaba que al hacer el tour con sandemans el día anterior el museo quedaba a la vuelta de la esquina de la iglesia. Jaime, que llevaba el mapa decía que no, que en línea recta no podía ser, que esa iglesia no podía ser, que en el mapa teníamos que hacer un rodeo, cruzar un puente y blablablá, que si hacíamos mi ruta (ir en línea recta unos 200 metros) nos desviaríamos y perderíamos la reserva.
Vale, para no discutir seguimos la ruta de Jaime, que hasta ahora había sido fiable con mapa en mano. Hicimos corriendo un rodeo de la hostia, cuando a lo lejos diviso la misma iglesia y empiezo a decirle burradas y más burradas, para colmo había un canal que separaba el museo y la iglesia de la calle donde nosotros estábamos y no había puente cerca para cruzar… total, que tuvimos que llegar al primer puente que encontramos y volver sobre nuestros pasos hasta el museo. Llegamos a las 16:00, o cuatro y pocos minutos. Entre 15 y 20 minutos después de nuestra reserva, ya temíamos lo peor, haber perdido la visita y los 9 euros.
Nos saltamos toda la cola y entramos sin aliento, le digo que teníamos reserva y llegábamos tarde y le entrego las tres entradas impresas, le pasa el lector al código de barras y voilá, no lo lee… jodida suerte tenemos… pero introduce el código en el ordenador y SIIIII!!!! Podemos entrar, menos mal!!!!
Ya os dejé el enlace a su web cuando os hablé de que había reservado a través de internet y demás, así que simplemente os recomiendo reservar y llevar las entradas para que evitéis colas como la de la foto y peores aún.
El museo y la historia que cuenta (hay en español, menos mal!) es sencillamente increíble, sobrecogedor, real… Leeros el libro antes de ir, así ya sabeis de que va la historia y conoceréis más cosas, yo me lo leí al llegar a casa gracias a que el museo me encantó.
No se acepta la I Amsterdam Card, ni el Holland Pass, ni nada por el estilo. Solo podeis saltaros la cola reservando por internet, algo que cuesta 0’50 centimos más que comprar la entrada en taquilla. También podeis reservar en la oficina de turismo de la estación central de trenes hasta 1 día antes de realizar la visita y os permite de igual forma evitar las largas colas que se forman.
No os hablo de la historia de Ana, merece que la conozcáis vosotros mismos leyendo el libro, yendo al museo o investigando en internet, porque realmente merece la pena, para nosotros fue lo mejor del día.
Salimos de la casa y tras callejear un poco por el barrio compramos algo de marihuana. Después nos dirigimos a visitar las casas más estrechas de la ciudad que están en el canal Singel. La que ostenta el record es la que está en Singel 7. Algunos dicen que las verdaderas casas estrechas de Amsterdam se sitúan al otro lado de la ciudad, un poco más allá de la plaza Dam, en Oude Hoogstraat, pero nosotros no fuimos hasta allí. Nuestro guía el día anterior en el tour nos había dicho que por esta calle estaban y fuimos a estas, y sí, son muy estrechas porque nosotros con los brazos abiertos superamos la fachada.
Seguimos callejeando por la zona y entramos en diferentes tiendas de souvenirs en busca de un jersey o una camiseta con el nombre de la ciudad. Habiamos visto algunos en la tienda de las vacas en el techo de la plaza Dam pero eran muy caros, y en esta calle llena de tiendas cercana a la estación de trenes parecía que los precios bajaban.
Recomendación: Cuanto más lejos del centro estéis más barato, si vais a pueblos de los aledaños de la ciudad aún estará más barato. No os volváis locos comprando a primeras de cambio, esperar, comparad precios y elegid, asi ahorrareis queridos amigos.
Bueno, yo me compré un jersey con gorro de Amsterdam, que es verde y el logo en el pecho imita la etiqueta de la botella de Heineken pero pone Amsterdam y tal, muy guapo, por 25 euros, no lo vi más barato en ningún lado, pero si más caro, hasta 35 euros. A mi novia le compré otro rosado con el logo de una bicicleta típica de las que se ven por la ciudad y la palabra Amsterdam, muy bonito también por otros 25. Estos eran mis caprichitos del viaje.
Jaime por su parte se compró una camiseta de manga corta con el mismo logo que el de mi jersey, y Joshua no encontró jersey de su talla, una L, en ninguna tienda de la calle. Pobre…
Pasamos por un supermercado a comprar agua y alguna golosina y caminando encontramos la línea de tranvía. Cogemos uno hasta Leidseplein y vamos de nuevo al Burger King a tomarnos un menú de 1’95 euros.
Caminando para coger de nuevo el tranvía para ir al hostel a descansar estábamos hablando de los personajes que nos encontrábamos por la calle, vestidos con ropas raras, peinados raros, etc. Nadie los miraba raro, cada uno a su bola y todos pasaban de todos. Dijimos que no había huevos de ponernos la ropa a lo loco e ir caminando por la calle haciendo el tonto a ver si nos hacían caso, y eso hicimos.
Fue brutal, incluso le dije a los chicos:
- A que hago un paso de break dance????
Ellos se partían de risa diciendo que yo no sabría, que no tenía lo que hay que tener, y claro…
No podíamos parar de reírnos, ellos flipando con mi pose y la gente de la parada de tranvía un tanto desubicados al vernos hacer el idiota. Pero oye, mi moda de los calcetines por encima del vaquero seguro que la copia algún holandés.
Fue muy divertido hacer el tonto sabiendo que no volverías a ver a esa gente, que no te conocían, que les daba igual…
Dentro del tranvía, muy apretados, un hombre dice mirando a Jaime:
- You need a fucking shower!!!! Bufffffffff… (Traducción: Tú necesitas una jodida ducha)
Todo esto con una cara de asco el colega… jajajaja. Nosotros flipando nos reimos mucho mientras Jaime y el hombre hablaban sobre la higiene, Jaime diciéndole que se había duchado por la mañana, que lo que olia mal era la chaqueta (llevaba 6 días poniéndosela porque era la única que tenía en el viaje, solo llevamos una cada uno porque ocupaban mucho, y la lavandería del hostal tardaba demasiado en dárnosla limpia), en fin, incluso al final Jaime le soltó un: “SPANISH SUDOR”. Seguramente el hombre no lo entendió pero nosotros nos reimos mucho.
Durante todo el viaje Joshua y yo nos descojonamos de Jaime diciéndole a cada poco la famosa frase, e incluso aún se la decimos.
Llegamos al hostal y descansamos un rato. Rehacemos las mochilas que estaban bastante desordenadas y tras eso nos vamos a Vondelpark, que está muy cerca de allí. Pero ya era casi de noche y aunque había mucha gente corriendo, con bicis, con perros, hablando, bebiendo, etc, no se admiraba de igual forma que si fuera de día. El problema es que nuestra agenda era bastante apretada y no pudimos verlo de otra forma.
Ya totalmente a oscuras nos salió un medio loco de detrás de unos arbustos y nos cagamos de miedo y nos fuimos del parque… merece una larga visita con luz diurna seguro, y cuando vuelva lo haré, junto con cosas que me dejé atrás como la iglesia en el ático o entrar en algunas iglesias más que no pude, o visitar el palacio real cuando esté abierto, o el resto del rijksmuseum, además de callejear sin rumbo y muchas cosas más que en 2 días, y visitando todo lo que visitamos, no da tiempo suficiente.
Volvemos al hostal y nos hacemos unos porros en la habitación, para salir a fumarlos a la calle, donde había más gente haciendo lo propio y hablando.
Al cruzar la zona de recepción para salir a la calle pasa una chica guapísima, a la que Jaime dice en español “Puta”, a lo que yo indignado le dije que se cortara un poco que eso lo entienden aunque no fueran españolas, que un día nos iban a pegar o algo. Él se reía y me decía que no, que tranquilo que si no sabe español no se enteraba…
Justo saliendo por las escaleras de la calle y con la acera llena de gente fumando y hablando le digo en alto:
- Tío, bicht es bicht y puta es puta, aquí y en todo el mundo…
Y todos los que estaban en la calle se empezaron a reír… así que, Jaime lo siento, pero sí que lo entienden… jajajaja
Fumamos con la tranquilidad que da saber que aunque pase la policía no dirá nada, sentados en la acera hablando. Luego entramos y cogemos las mochilas pequeñas que siempre llevábamos con nosotros y nos disponemos a ir a la zona de la plaza Dam para comer. No estaba ya el colega que me había robado la cama el día anterior, o al menos eso parecía porque la cama estaba libre y no habían bártulos de nadie más que de nosotros 3. Así que yo me puse en mi legítima cama y metí la bolsa con la marihuana sobrante debajo de mi almohada. Nos fuimos.
Comimos en un KFC, que ninguno de los 3 habíamos ido, ya que en Tenerife no hay.
Al salir damos otra vuelta por el Barrio Rojo, como la noche anterior. Cuando nos volvemos al hostal ya no hay transporte público, así que andamos hasta él, durante unos 45 – 50 minutos a paso lento y hablando. Al llegar nos encontramos con una sorpresa, el colega de anoche está de nuevo en la habitación y otra vez quitó las cosas de mi cama para usarla él… el muy…
Lo peor de todo es que ya estaba durmiendo y con las luces apagadas… y la marihuana debajo de la almohada… o a lo mejor se la había fumado… teníamos que comprobarlo.
No encendimos las luces, no solemos hacer cosas que no nos gusta que nos hagan, ni hacemos ruido ni la liamos ni nada, si están durmiendo en nuestra habitación cuando nosotros llegamos, nos dormimos y ya, ni encendemos las luces para cambiarnos ni nada.
Cogimos un móvil y con la luz de la pantalla iluminamos la almohada, Joshua metió la mano debajo de ella para coger la bolsita y allí estaba, todo esto con el tio desconocido durmiendo tan a gusto y nosotros hablando en susurros y aguantándonos la risa. Tesoro conseguido!!! Hasta mañana!!!
Gastos del día:
- Billete transporte público 1 día = 7 €
- Souvenir Rijksmuseum = 2’50 €
- Audioguía museo Van Gogh = 5 €
- Menú Burger King = 1’95 €
- Marihuana = 6 €
- 2 jerseys = 50 €
- Botella de agua de 1 litro y medio = 0’85 €
- Menú Burger King = 1’95 €
- Croquet = 1 €
- Cena KFC = 7’95 €
Total del día = 85’20 €


















Tema: