Tras el último desayuno en Landhaus Lauble, nos despedimos de este precioso paraje.
Partimos hacia el nacimiento del Danubio, en poco menos de una hora llegamos, aparcamos al lado nos bajamos e hicimos las fotos para el recuerdo no más de cinco minutos, pero como nos pillaba de paso nos mereció la pena.
Después continuamos viaje hacia las cataratas del Rhin, unos 45 minutos y cruzas la frontera suiza, aparcamos en uno de los parking que quedan por encima de las cataratas. El sitio nos encantó, no son comparables a las del Niágara pero son muy bonitas y la fuerza que lleva su torrente impresiona.
Hicimos el paseo en barco que te lleva a la roca media, desde donde sacan muy buenas fotos y se aprecia muy de cerca la caída,
también cogimos el barco que te cruzaba enfrente y desde este lado a nuestro modo de ver, es de donde se ven mejor, se sacan las mejores fotos y se puede apreciar la fuerza del agua desde una plataforma que hay.
Una visita del todo recomendable. Pasamos unas dos horas por la zona disfrutando del lugar y nos hicimos un montón de fotos. Luego partimos hacia Stein am Rhein, fuimos por carreteras secundarias para no tener que pagar la pegatina de los peajes. La carretera pasaba por muchas poblaciones, bordeando el lago. Tardamos una media hora y aparcamos muy cerca del ayuntamiento. El pueblo es encantador sus casas están adornadas con pinturas, y están a orillas del lago.
Paseamos por sus calles admirando su belleza y luego compramos algunos productos tradicionales como queso, chocolates, yogures e hicimos un picnic en la orilla del lago Constanza disfrutando de la tranquilidad del lugar. Tras este descanso nos dirigimos hacia Constanza en una media hora llegamos y debido al tiempo nos fuimos directos al transbordador para cruzar hacia Meersburg, no fuimos a la Isla Mainau, ni vimos apenas nada de Constanza, pero nos mereció la pena echar mas tiempo en Meersburg. La experiencia del transbordador estuvo bien, muy rápida unos 20 minutos y nos ahorramos mucho tiempo en carretera, además cruzamos el enorme lago por 11€.
Al bajar del transbordador aparcamos a la salida del muelle justo a la entrada del pueblo todo muy cómodo. En menos de cinco minutos ya estábamos en la entrada del pueblo primero subimos a la parte superior con bonitas calles de marcado carácter medieval,
llegamos al castillo desde donde las vistas del lago son inmejorables, con la orilla Suiza al frente, los Alpes detrás de ésta, y la ciudad de Constanza en el lado más cercano, merezca por si sola una visita. Después de disfrutar de las vistas, lastima que no hiciera un día del todo claro, bajamos a la parte baja del pueblo,
donde había mucho ambiente sobre todo en la calle principal y en el paseo paralelo junto al lago. Nos comimos unos cucuruchos de helado por 1€ muy buenos y con la curiosidad de que mi novia pidió el sabor Málaga, nuestra ciudad, jeje. Paseamos un buen rato por el pueblo y también aprovechamos para sentarnos un rato a contemplar el lago.
Meersburg sinceramente nos sorprendió para bien, al no tener muchas expectativas. Nuestro siguiente destino era Lindau, tardamos alrededor de una hora en llegar ya que había obras y aparcamos justo antes del puente de entrada a la isla en un parking público a buen precio. La Isla la vimos rápido a mi me gusto más que a mi novia que la ve prescindible, yo destacaría su pequeño puerto con su faro y el león de Baviera
y su ayuntamiento con la fachada completamente llena de pinturas.
En una hora más o menos vimos toda la isla y volvimos al coche para llegar a nuestro alojamiento. Justo al salir a la autovía hubo un problema en un túnel que nos retuvo al menos media hora, aprovechamos para dar la vuelta y comprar la Vignette, obligatoria para circular por las autovías austriacas. La compramos en el pequeño pueblo de Bregenz a orillas del lago y volvimos hacia la salida de Lindau para coger la Autopista con dirección a Innsbruck. Hay que tener en cuenta que justo al salir de Lindau te encuentras con la frontera austriaca y ya hay que llevar la Vignette. El camino era de unas dos horas, se nos empezó a hacer de noche y se puso a llover a cantaros, pasamos por un túnel de más de 15 kilómetros, pero la carretera iba bastante tranquila, salvo un pequeño percance con un camión, que van como locos por esas autopistas, todo bien. Nuestro alojamiento estaba en Mösern, entre Telfs y Seefeld in Tirol, era el Garni Hubertushof, sencillamente impresionante. La amabilidad de la dueña que nos espero el día de llegada hasta casi las once, siempre con una sonrisa para los huéspedes, la habitación enorme con unas camas buenísimas, la vista de los Alpes desde el balcón, todo fabuloso y la decoración de la casa la idónea para el lugar. El desayuno igual que en el alojamiento anterior todo genial con productos típicos, muchos tipos de pan, zumo, mermelada, yogures, etc., y unas preciosas vistas de los Alpes y de la montaña, mientras desayunábamos. Era muy tarde y nos acostamos enseguida el día fue completo.

Partimos hacia el nacimiento del Danubio, en poco menos de una hora llegamos, aparcamos al lado nos bajamos e hicimos las fotos para el recuerdo no más de cinco minutos, pero como nos pillaba de paso nos mereció la pena.

Después continuamos viaje hacia las cataratas del Rhin, unos 45 minutos y cruzas la frontera suiza, aparcamos en uno de los parking que quedan por encima de las cataratas. El sitio nos encantó, no son comparables a las del Niágara pero son muy bonitas y la fuerza que lleva su torrente impresiona.

Hicimos el paseo en barco que te lleva a la roca media, desde donde sacan muy buenas fotos y se aprecia muy de cerca la caída,


también cogimos el barco que te cruzaba enfrente y desde este lado a nuestro modo de ver, es de donde se ven mejor, se sacan las mejores fotos y se puede apreciar la fuerza del agua desde una plataforma que hay.

Una visita del todo recomendable. Pasamos unas dos horas por la zona disfrutando del lugar y nos hicimos un montón de fotos. Luego partimos hacia Stein am Rhein, fuimos por carreteras secundarias para no tener que pagar la pegatina de los peajes. La carretera pasaba por muchas poblaciones, bordeando el lago. Tardamos una media hora y aparcamos muy cerca del ayuntamiento. El pueblo es encantador sus casas están adornadas con pinturas, y están a orillas del lago.


Paseamos por sus calles admirando su belleza y luego compramos algunos productos tradicionales como queso, chocolates, yogures e hicimos un picnic en la orilla del lago Constanza disfrutando de la tranquilidad del lugar. Tras este descanso nos dirigimos hacia Constanza en una media hora llegamos y debido al tiempo nos fuimos directos al transbordador para cruzar hacia Meersburg, no fuimos a la Isla Mainau, ni vimos apenas nada de Constanza, pero nos mereció la pena echar mas tiempo en Meersburg. La experiencia del transbordador estuvo bien, muy rápida unos 20 minutos y nos ahorramos mucho tiempo en carretera, además cruzamos el enorme lago por 11€.

Al bajar del transbordador aparcamos a la salida del muelle justo a la entrada del pueblo todo muy cómodo. En menos de cinco minutos ya estábamos en la entrada del pueblo primero subimos a la parte superior con bonitas calles de marcado carácter medieval,

llegamos al castillo desde donde las vistas del lago son inmejorables, con la orilla Suiza al frente, los Alpes detrás de ésta, y la ciudad de Constanza en el lado más cercano, merezca por si sola una visita. Después de disfrutar de las vistas, lastima que no hiciera un día del todo claro, bajamos a la parte baja del pueblo,

donde había mucho ambiente sobre todo en la calle principal y en el paseo paralelo junto al lago. Nos comimos unos cucuruchos de helado por 1€ muy buenos y con la curiosidad de que mi novia pidió el sabor Málaga, nuestra ciudad, jeje. Paseamos un buen rato por el pueblo y también aprovechamos para sentarnos un rato a contemplar el lago.

Meersburg sinceramente nos sorprendió para bien, al no tener muchas expectativas. Nuestro siguiente destino era Lindau, tardamos alrededor de una hora en llegar ya que había obras y aparcamos justo antes del puente de entrada a la isla en un parking público a buen precio. La Isla la vimos rápido a mi me gusto más que a mi novia que la ve prescindible, yo destacaría su pequeño puerto con su faro y el león de Baviera

y su ayuntamiento con la fachada completamente llena de pinturas.

En una hora más o menos vimos toda la isla y volvimos al coche para llegar a nuestro alojamiento. Justo al salir a la autovía hubo un problema en un túnel que nos retuvo al menos media hora, aprovechamos para dar la vuelta y comprar la Vignette, obligatoria para circular por las autovías austriacas. La compramos en el pequeño pueblo de Bregenz a orillas del lago y volvimos hacia la salida de Lindau para coger la Autopista con dirección a Innsbruck. Hay que tener en cuenta que justo al salir de Lindau te encuentras con la frontera austriaca y ya hay que llevar la Vignette. El camino era de unas dos horas, se nos empezó a hacer de noche y se puso a llover a cantaros, pasamos por un túnel de más de 15 kilómetros, pero la carretera iba bastante tranquila, salvo un pequeño percance con un camión, que van como locos por esas autopistas, todo bien. Nuestro alojamiento estaba en Mösern, entre Telfs y Seefeld in Tirol, era el Garni Hubertushof, sencillamente impresionante. La amabilidad de la dueña que nos espero el día de llegada hasta casi las once, siempre con una sonrisa para los huéspedes, la habitación enorme con unas camas buenísimas, la vista de los Alpes desde el balcón, todo fabuloso y la decoración de la casa la idónea para el lugar. El desayuno igual que en el alojamiento anterior todo genial con productos típicos, muchos tipos de pan, zumo, mermelada, yogures, etc., y unas preciosas vistas de los Alpes y de la montaña, mientras desayunábamos. Era muy tarde y nos acostamos enseguida el día fue completo.