28 AGOSTO: DÍA 13, MONUMENT VALLEY Y RUTA 66
Ese día desayunamos en el hotel!! Un desayuno muy surtido y abundante. Una forera (perdón por no acordarme, pero muchos sabréis de quien hablo) recordaba que había incluso una maquinita para hacerte tus propios gofres. Cuando la vi, casi se me saltan las lágrimas. Tras comer abundantemente, partimos rumbo a Monument Valley, a apenas media hora de distancia. Recordad que en Kayenta hay una hora más.
El paisaje nos sorprendió mucho. Poco a poco aparecieron las montañas características de todo buen western que se precie. Paramos junto a los carteles de Utah para hacernos fotos y… para adentro. Aquí no sirve el pase anual por ser territorio navajo, así que pagamos 20 $ por los 4, nos dieron un mapita y a tragar polvo.
Lo primero que hicimos fue parar en el centro de visitantes para familiarizarnos con el recorrido y visitar la tienda… somos fans de los imanes allá por donde vamos.
Una de las razones por las que elegimos un coche como el Ford Escape fue la altura para poder meternos, sin problemas, por caminos como el que teníamos delante. En realidad es muy sencillo: es un circuito cerrado con una entrada y una salida. Tú sólo tienes que seguirlo y detenerte donde te apetezca. Hay algunos desvíos para ver zonas especiales, pero luego el camino de vuelta te lleva nuevamente al circuito cerrado. Encontramos tiendecillas de indios que vendían su artesanía; también lugares donde podías montar a caballo o verlos de cerca.
El camino es de tierra y no hay nada asfaltado, pero no parece tener ninguna dificultad con un coche apropiado. Hacía calor pero no demasiado, lo que sí hacía era un sol de justicia.
Para nosotros valió claramente la pena llegar hasta Monument Valley. Ya os dije que la naturaleza es apabullante y que cada día algo te iba a sorprender.
Estuvimos algo más de dos horas dentro, y cada rincón o cada vista era una magnífica fotografía.
El hotel The View está integrado en el paisaje, como podéis apreciar.
Pronto iba a ser hora de comer, así que marchamos hacia Tuba City. Comimos en nuestro primer y último KFC por 22$ y continuamos hacia Kingman, nuestro destino de esa noche. Desde Monument Valley nos esperaban más de 500 km.
El paisaje nuevamente nos sorprendió, pues del desierto pasas a los bosques cuando llegas a Flagstaff. Una ciudad por la que sólo pasamos, pero que nos pareció que se merecía una visita.
Volvimos a desviarnos en Seligman, pues queríamos llegar a Kingman recorriendo un trozo de la ruta 66 que pasa por Peach Springs. No supone ni mucho tiempo ni demasiados kilómetros y su sabor os gustará. Nos encantó volver a ver a nuestros amigos de “Cars” y los interminables y kilométricos trenes que van de costa a costa. La foto siguiente es una de las curiosas casas de la calle principal de Seligman.
La carretera y todos los ¿pueblos? por los que pasábamos parecían detenidos en el tiempo. O como decían mis hijos, sacados del videojuego “Fallout”.
Se estaba haciendo de noche cuando llegamos a Kingman. Encontramos fácilmente el Econolodge porque está en la calle Andy Devine, arteria principal de la ciudad con varios kilómetros de longitud. Calle arriba y calle abajo te vas encontrando todo lo importante: los hoteles, Mr D´Z, La locomotora Santa Fe, restaurantes etc.
El motel (51 €), tenía una micro piscina. Mientras unos se bañaban, otros aprovechamos para hacer la colada. Es un motel básico, pero suficiente para una noche de carretera.
Lo que más me gusta de los moteles es que tienen servicio para que hagas tu colada, te proporcionan hielo gratis, en muchos, el café de la mañana, en Recepción, es también gratuito, admiten hasta 4 adultos por habitación… Todo son facilidades para que la gente se mueva por el país por poco dinero. Me parece una forma de pensar muy práctica y funcional.
Salimos a cenar a Denny´s, una cadena muy interesante por precio y carta. Pedimos la cena para llevar (26 $ ensaladas, sándwiches, hamburguesas muy correctas) y nos la comimos en unas mesitas del motel mientras veíamos los premios MTV. Todo muy americano, y de ahí a la cama.
29 AGOSTO: DÍA 14, REGRESO A LOS ANGELES
Este día teníamos por delante unos 540 km hasta llegar a Los Angeles. El motel tenía incluido el desayuno, pero era un poco escaso, así que como excusa nos fuimos a desayunar a Mr D´Z, otro de los lugares recomendados por el foro. Creo que deben tener clientela española casi todos los días, y mira que está lejos… No tenía pérdida: Andy Devine (actor que creció en la ciudad) unos kilómetros abajo. Es talmente la heladería de Grease. Allí nos tomamos unos batidos gigantescos y unos gofres por 20 $.
Hicimos las fotos de rigor y cruzamos unos metros para ver la Santa Fe; es más grande de lo que creíamos. Kingman es una ciudad ferroviaria importante en el paso de los famosos trenes kilométricos. Nos dimos unas vueltecillas y carretera y manta.
A unos 330 Km está Barstow, donde teníamos localizados los Tanger Outlets. Como teníamos que comer en algún sitio, ¡Qué mejor que allí! Nos dimos más o menos 2 horas de shopping y luego comimos en un Panda Express por 19 $. Lo bueno de esta cadena es que sus menús tienen verdura, tallarines, pollo o pescado… y así puedes ir variando la dieta.
No son los Premium de Las Vegas, pero encontramos cosas interesantes.
Desde allí nos quedaban 190 km hasta nuestra casa en Los Angeles. Enseguida nos encontramos entrando en la enorme ciudad rodeados de coches por todas partes…¡ y sin GPS! Aunque parezca mentira, llegamos a la primera y con mi hija guiando. La entrada a LA es un poco desesperante por el tamaño que tiene. Desde que empiezas a ver barrios hasta nuestra casa hicimos unos 50 km, todo por autopistas de tropecientos carriles que recorren la ciudad, parecía que nunca llegábamos. Nuestra casa estaba situada en Hollywood Hills, MAGNÍFICA ubicación!!! Bajando por la colina estabas a 10 minutos del paseo de la fama, a la altura del edificio de Capitol records. Os dejamos el link para que veáis un poco como era.
www.homeaway.com/ ...al/p327442
La casa era un chalet de estilo mediterráneo. En el piso superior vivía el casero, que era amabilísimo, y bajo estaba el apartamentito. Mejor para 3 personas que para 4, porque el sofá no era muy allá para dormir. Había una terraza-jardín junto a la cocina donde nos pegamos unos desayunos para recordar.
Una vez nos colocamos y adecentamos, nos fuimos caminando a buscar el supermercado de rigor (recomendado por Jeff, el casero). Lo encontramos en una travesía del Paseo de la Fama y se llamaba Trader´s Joe. Mucha comida orgánica, mucha verdura, buen surtido de todo… vamos, que nos gustó. Cómo no, todo el camino lo hicimos mirando al suelo para ir descubriendo estrellas de famosos.
Marchamos a casa y nos hicimos una cena casera buenísima, que ya teníamos ganas. Charramos un rato en el jardincillo y a dormir… que nos esperaban emociones fuertes al día siguiente.
Ese día desayunamos en el hotel!! Un desayuno muy surtido y abundante. Una forera (perdón por no acordarme, pero muchos sabréis de quien hablo) recordaba que había incluso una maquinita para hacerte tus propios gofres. Cuando la vi, casi se me saltan las lágrimas. Tras comer abundantemente, partimos rumbo a Monument Valley, a apenas media hora de distancia. Recordad que en Kayenta hay una hora más.
El paisaje nos sorprendió mucho. Poco a poco aparecieron las montañas características de todo buen western que se precie. Paramos junto a los carteles de Utah para hacernos fotos y… para adentro. Aquí no sirve el pase anual por ser territorio navajo, así que pagamos 20 $ por los 4, nos dieron un mapita y a tragar polvo.
Lo primero que hicimos fue parar en el centro de visitantes para familiarizarnos con el recorrido y visitar la tienda… somos fans de los imanes allá por donde vamos.
Una de las razones por las que elegimos un coche como el Ford Escape fue la altura para poder meternos, sin problemas, por caminos como el que teníamos delante. En realidad es muy sencillo: es un circuito cerrado con una entrada y una salida. Tú sólo tienes que seguirlo y detenerte donde te apetezca. Hay algunos desvíos para ver zonas especiales, pero luego el camino de vuelta te lleva nuevamente al circuito cerrado. Encontramos tiendecillas de indios que vendían su artesanía; también lugares donde podías montar a caballo o verlos de cerca.
El camino es de tierra y no hay nada asfaltado, pero no parece tener ninguna dificultad con un coche apropiado. Hacía calor pero no demasiado, lo que sí hacía era un sol de justicia.
Para nosotros valió claramente la pena llegar hasta Monument Valley. Ya os dije que la naturaleza es apabullante y que cada día algo te iba a sorprender.
Estuvimos algo más de dos horas dentro, y cada rincón o cada vista era una magnífica fotografía.
El hotel The View está integrado en el paisaje, como podéis apreciar.
Pronto iba a ser hora de comer, así que marchamos hacia Tuba City. Comimos en nuestro primer y último KFC por 22$ y continuamos hacia Kingman, nuestro destino de esa noche. Desde Monument Valley nos esperaban más de 500 km.
El paisaje nuevamente nos sorprendió, pues del desierto pasas a los bosques cuando llegas a Flagstaff. Una ciudad por la que sólo pasamos, pero que nos pareció que se merecía una visita.
Volvimos a desviarnos en Seligman, pues queríamos llegar a Kingman recorriendo un trozo de la ruta 66 que pasa por Peach Springs. No supone ni mucho tiempo ni demasiados kilómetros y su sabor os gustará. Nos encantó volver a ver a nuestros amigos de “Cars” y los interminables y kilométricos trenes que van de costa a costa. La foto siguiente es una de las curiosas casas de la calle principal de Seligman.
La carretera y todos los ¿pueblos? por los que pasábamos parecían detenidos en el tiempo. O como decían mis hijos, sacados del videojuego “Fallout”.
Se estaba haciendo de noche cuando llegamos a Kingman. Encontramos fácilmente el Econolodge porque está en la calle Andy Devine, arteria principal de la ciudad con varios kilómetros de longitud. Calle arriba y calle abajo te vas encontrando todo lo importante: los hoteles, Mr D´Z, La locomotora Santa Fe, restaurantes etc.
El motel (51 €), tenía una micro piscina. Mientras unos se bañaban, otros aprovechamos para hacer la colada. Es un motel básico, pero suficiente para una noche de carretera.
Lo que más me gusta de los moteles es que tienen servicio para que hagas tu colada, te proporcionan hielo gratis, en muchos, el café de la mañana, en Recepción, es también gratuito, admiten hasta 4 adultos por habitación… Todo son facilidades para que la gente se mueva por el país por poco dinero. Me parece una forma de pensar muy práctica y funcional.
Salimos a cenar a Denny´s, una cadena muy interesante por precio y carta. Pedimos la cena para llevar (26 $ ensaladas, sándwiches, hamburguesas muy correctas) y nos la comimos en unas mesitas del motel mientras veíamos los premios MTV. Todo muy americano, y de ahí a la cama.
29 AGOSTO: DÍA 14, REGRESO A LOS ANGELES
Este día teníamos por delante unos 540 km hasta llegar a Los Angeles. El motel tenía incluido el desayuno, pero era un poco escaso, así que como excusa nos fuimos a desayunar a Mr D´Z, otro de los lugares recomendados por el foro. Creo que deben tener clientela española casi todos los días, y mira que está lejos… No tenía pérdida: Andy Devine (actor que creció en la ciudad) unos kilómetros abajo. Es talmente la heladería de Grease. Allí nos tomamos unos batidos gigantescos y unos gofres por 20 $.
Hicimos las fotos de rigor y cruzamos unos metros para ver la Santa Fe; es más grande de lo que creíamos. Kingman es una ciudad ferroviaria importante en el paso de los famosos trenes kilométricos. Nos dimos unas vueltecillas y carretera y manta.
A unos 330 Km está Barstow, donde teníamos localizados los Tanger Outlets. Como teníamos que comer en algún sitio, ¡Qué mejor que allí! Nos dimos más o menos 2 horas de shopping y luego comimos en un Panda Express por 19 $. Lo bueno de esta cadena es que sus menús tienen verdura, tallarines, pollo o pescado… y así puedes ir variando la dieta.
No son los Premium de Las Vegas, pero encontramos cosas interesantes.
Desde allí nos quedaban 190 km hasta nuestra casa en Los Angeles. Enseguida nos encontramos entrando en la enorme ciudad rodeados de coches por todas partes…¡ y sin GPS! Aunque parezca mentira, llegamos a la primera y con mi hija guiando. La entrada a LA es un poco desesperante por el tamaño que tiene. Desde que empiezas a ver barrios hasta nuestra casa hicimos unos 50 km, todo por autopistas de tropecientos carriles que recorren la ciudad, parecía que nunca llegábamos. Nuestra casa estaba situada en Hollywood Hills, MAGNÍFICA ubicación!!! Bajando por la colina estabas a 10 minutos del paseo de la fama, a la altura del edificio de Capitol records. Os dejamos el link para que veáis un poco como era.
www.homeaway.com/ ...al/p327442
La casa era un chalet de estilo mediterráneo. En el piso superior vivía el casero, que era amabilísimo, y bajo estaba el apartamentito. Mejor para 3 personas que para 4, porque el sofá no era muy allá para dormir. Había una terraza-jardín junto a la cocina donde nos pegamos unos desayunos para recordar.
Una vez nos colocamos y adecentamos, nos fuimos caminando a buscar el supermercado de rigor (recomendado por Jeff, el casero). Lo encontramos en una travesía del Paseo de la Fama y se llamaba Trader´s Joe. Mucha comida orgánica, mucha verdura, buen surtido de todo… vamos, que nos gustó. Cómo no, todo el camino lo hicimos mirando al suelo para ir descubriendo estrellas de famosos.
Marchamos a casa y nos hicimos una cena casera buenísima, que ya teníamos ganas. Charramos un rato en el jardincillo y a dormir… que nos esperaban emociones fuertes al día siguiente.













