Como íbamos a estar tres días escasos en Viena teníamos claro que solo visitaríamos uno de sus tres palacios y el elegido fue el Palacio de Schönbrunn:

Cuando llegamos ya había cola para comprar la entrada así que nos tocó esperar.
Hay varios tipos de entrada, nosotros nos decidimos por la Classic Pass (16,50 €) que incluye:
- Visita del Palacio con audioguía (40 habitaciones)
- El laberinto
- Jardín del Príncipe Heredero
- Y la Glorieta

Como la visita al interior del Palacio la teníamos una hora después, estuvimos paseando por los jardines hasta llegar a la Glorieta y parece que no, pero se tarda un ratillo en llegar hasta arriba; es enorme todo el complejo del Palacio (sólo hay que coger un plano de Viena para verlo). Nos llamó la atención ver gente corriendo por allí
Entrar en la Glorieta, en mi opinión, no merece mucho la pena, no hay nada dentro y desde la misma colina en la que está situada se pueden obtener grandes vistas de la ciudad:

Las visitas a las habitaciones es muy interesante, algunas son imponentes. La audioguía es muy fácil de utilizar y el rato que estás visitando las distintas estancias se te pasa en un momento.
Cuando acabamos de visitar el interior del palacio nos dirigimos a los jardines del príncipe heredero: son bonitos, pero tampoco me llamaron la atención.
Para finalizar la visita nos dirigimos al laberinto

Después de eso fuimos a comer y a descansar un poco en el hotel.
La visita es larga, entre unas cosas y otras pudimos estar allí unas cuatro horas.