Domingo 12 de Agosto/2012
Hoy es el día de navegación, por tanto, aprovechamos para dormir un poquito por la mañana. A eso de las 8,30 me levanto y salgo a la terraza, hace un día estupendo, y el mar está como un plato. Es muy agradable sentir esa brisa en la cara cuando te acabas de despertar. Nos duchamos y a desayunar al buffet Panorama de la cubierta 11. A eso de las 10, nos vamos a la piscina a tomar el sol. A las 11 los animadores porponen un bingo, a 3 euros el cartón mi marido de paso que va a buscar unas piñas coladas, compra 2 cartones, uno para cada uno, como estabamos en el piso de arriba, donde está el grill, no oía muy bien, así que baje y resulta que me toca
Cogemos algo para picar en el grill, un poco de pizza y unas patatas fritas. Y aparece una de las parejas del día anterior. A las 12 era la quedada de los soveranos, pero ninguna de nosotras recordábamos en dónde era...Así que anduvimos las dos de un lado a otro sin encontrarlos, finalmente nos enteramos que había sido en el Bar Marina de la piscina, creo que el único lugar que no miramos.
A las 14h decidimos ir a los camarotes a asearnos antes de ir a comer, quedaríamos a las 14,30h. Como nosotros sólo estábamos un piso abajo, bajamos por las escaleras, con tan mala suerte que entre que la moqueta no es muy estable y que no estoy acostumbrada a andar con chanclas, me caigo en el descansillo de las escaleras, torciéndome un tobilllo. Me empiezo a reir y le digo a mi marido " me acabo de jorobar el tobillo". En la cabina todavía no había nota sobre el cambio de turno. Vamos a comer al buffet, pero estaba a tope de gente, así que nos vamos al Duero, en donde te sirven la bebida en la mesa, y la comida es buffet, pero mucho más ordenado que el de arriba, ya que la gente va en fila y espera su turno a la hora de coger. Tras comer vamos al San Marcos a tomar el capuccino de rigor. Tras un rato de charla y risas, volvemos a la piscina, en donde nos encontramos a la pareja que faltaba y que nos dice que a ellos ya les han mandado el papel y les han concedido el cambio para el 2º turno de cena. A mi el pie cada vez me duele y me hincha más, se ve que al ir enfriando.....Tomamos el sol y a las 17h empiezan los bailes, las dos chicas amigas van a bailar, yo ni podía levantarme de la silla, pero mi marido me insiste en que no sea aburrida y allá voy con mi pie a rastras a bailar el Chechererecheché.
Esta noche es la cena del capitán, así que nos bajamos pronto a la habitación, porque a las 19.30 era la sesión de fotos con él y nos la queríamos sacar. Bajo la puerta estaba la notificación de que se nos cambiaba de turno de cena y la mesa asignada, que era la misma que la de nuestros amigos. Según llego a la habitación le digo a mi marido que no aguanto con el pie, que ya casi ni puedo andar, que me voy al médico en la cubierta 1. Allí me dan una pomada, unos anti-inflamatorios orales y una tobillera, la factura sube a 60€, que me dicen me devolverá el seguro a través de mi agencia de viajes. Volvemos a la cabina a ducharnos y arreglarnos, aunque sin poder ponerme los taconazos que llevaba preparados para la ocasión...Sobre la ropa para esta noche y que muchos les da quebraderos de cabeza, decir que vayas como vayas no desentonas, ya que hay gente que va vestida para boda y gente que va vestida de lo más normal, yo recomiendo un punto intermedio. Finalmente había tanta cola para la foto con el capitán que cortaron la fila y a algunos nos sacaron la foto delante de un póster de unas escaleras. Tras esto fuimos al teatro a ver la presentación de la tripulación por parte del capitán, la verdad que pensaba que sería un coñazo, pero resultó muy entretenida. Tras esto comenzó el espectáculo del mago Jorge Moreno, sin duda el mejor de todos, ya que a parte de magia, el chico es muy gracioso. Al finalizar las típicas instrucciones para el desembarque del día siguiente en Túnez de mano de la jefa de animación Marta Rossi.
Al acabar nos subimos a nuestro restaurante a cenar. Ese día, conocimos a los que serían nuestros camareros, ya que el día anterior cenamos de buffet, Manrique y Romeo, dos grandes profesionales muy amables y simpáticos. Como era la cena de gala, el menú venía en una especie de pergamino que nos llevamos de recuerdo. Debo decir que la cena fue maravillosa, todo delicioso, y lo bueno es que aunque es a la carta, puedes pedirte todo lo que quieras y repetir algún plato si te apetece. A eso de las 23h terminamos de cenar y de ahí al San Marcos a tomar el café, en donde nos echamos unas risas increibles. A eso de la 1 de la mañana, nos retiramos a dormir, con la esperanza de que mi tobillo estuviese mejor al día siguiente que nos esperaba la visita a Túnez...