Por fin! después de dos meses esperando llegaba el día L! Nos levantamos híperpronto-siempre temo dormirme y perder el avión y dejamos el coche en el parking qque habíamos contratado: 21 € dos días con transfer al aeropuerto y limpieza manual de coche incluida.
Llegamos a Heathrow a las 10.40 de la mañana y con unas ganas inmensas de llegar a Londres, nos dispusimos a pasar el control de pasaportes. Como sólo llevabamos equipaje de mano, fuimos directamente a comprar los billetes del Heathrow Connect. Es muy fácil dar con las máquinas y los trenes. Hay que seguir el cartelito que dice trains y después los que indican tanto Heathrow Express como Heathrow Connect. La máquina es la misma y se puede pagar con tarjeta. Cogéis el ascensor que hay al lado de las máquinas para bajar a las vías y listo! Hay revisor, así que aseguraos de que subís al Connect en lugar de al Express.
En un abrir y cerrar de ojos estábamos en la estación de tren de Paddington y ya cogimos las travelcard para el día y aprovechamos para cambiar dinero sacando de un cajero en la estación. Craso error, Londres está lleno de sucursales del Santander, al menos para la próxima lo sabemos.
El hotel estaba cruzando la calle, en Norfolk Square, a tiro de piedra de la estación. Esa plaza está plagada de hoteles y en los alrededores de la estación hay miles de sitios para comer así que es un lugar más que recomendable para alojarse.
Una cosa que nos llamó muchísimo la atención al salir de la estación fue que hacía un tiempo espectacular para ser nvoiembre, esperábamos encontrarnos un Londres gris y nuboso y estaba todo despejado!!! Eso sí, un frío...
Llegamos a la recepción del hotel e hicimos el check in, pero como era pronto para ocupar la habitación, dejamos las maletas allí y nos lanzamos a nuestra aventura londinense!!
Empezamos por Notting Hill y el mercado de Portobello, que nos habían recomendado visitar en sábado y nos encantó. Dimos una vueltecita por allí viendo el ambiente, los puestos de los anticuarios, las casitas... precioso.
Tiendas en Portobello Road

Comimos en "The Earl of Lonsdale", un pub histórico. Dos pies y dos cervezas por 15 pounds. Barato y buenísimo!!!
Después fuimos al Museo de Historia Natural. El edificio impresionante. Además habían colocado en la puerta una pista de patinaje sobre hielo para las navidades, así que estaba más bonito todavía. Aprovechamos para entrar al museo y la verdad es que más allá del edificio en sí, con sus escalinatas y demás, no nos produjo demasiado interés. Es muy interesante para niños, pero nada más.
Fachada del Natural History Museum

Interior del Natural History Museum

Al salir ya era de noche, así que fuimos a dar una vuelta por Covent Garden. Había muchísimo ambiente, un árbol de navidad gigante, todo iluminado... precioso.
Iluminación Navideña en Covent Garden y alrededores:

Decoración navideña en Regent St.


Almacenes Liberty:

Como veis soy una auténtica freak de la Navidad así que estaba encantada paseando por esas calles iluminadas!
Decidimos perdernos por sus calles y estuvimos paseando hasta el límite de la City of Westminster con la City of London.
Al llegar aquí la calle estaba bastante desierta, así que decidimos dar la vuelta. Llegamos a Trafalgar Square, que tampoco nos impresionó demasiado, lo único los leones del centro de la plaza y el Big Ben iluminado que se ve entre las calles.
León de Trafalgar Square

Después de dar un paseito por la plaza y con ganas de parar a descansar nos dirigimos a cenar al Soho. Nos quedamos alucinados de la cantidad de ambiente que había a pesar del frío, los musicales... en fin, increíble.
Musicales en Soho

Paramos a cenar en Chinatown, en un restaurante chino. Dicen que Londres tiene la mejor cocina internacional y no nos lo queríamos perder. La comida estaba buenísima, nada que ver con la que se come por aquí. La pena es que no me quedé con el nombre del restaurante
Al terminar de cenar seguimos paseando hasta que nos cansamos de la zona. Entonces cogimos el metro y nos bajamos en Westminster, pues queríamos ver las casas del Parlamento iluminadas..
Big Ben iluminado

London Eye

Después de dar un paseito por la orilla del Támesis nos fuimos al hotel, acordándonos de que que habíamos dejado el equipaje en la recepción.
Por fin subimos a la habitación. Sin más, correcta. Para el tiempo que íbamos a pasar allí dentro y los precios que había visto tampoco se podía pedir demasiado, supongo.