Por fin llegó el día que tanto ansiábamos. La profesora organizó un autobús para ir a el puerto, en el cual cabíamos los alumnos y todos los padres.Además el buque Splendida no cabe en el puerto de Valencia, por lo cual llegamos al puerto, facturamos maletas, nos despedimos de los padres y subimos a un autobús el cual nos llevaba a otra parte del puerto donde estaba el barco, ya que por sus grandes dimensiones debía atracar en una parte del puerto con mayor profundidad, con lo cual los padres no nos pudieron ver subir al barco. En fin, una vez arriba no nos lo podíamos creer, por fin estabamos allí. Era inmenso.
Al subir lo primero que hicimos fue hablar con dos trabajadores que recibían a la entrada del barco, charlaron con mis compañeros de clase sobre el fútbol ya que acababan de bajar los jugadores del Valencia C.F. del barco hacía unas horas.
Subimos y antes de ir a los camarotes cada uno llegó el primer problema.
Nos habían repartido en camarotes, yo iba en uno doble con mi prima, y las otras dos chicas de mi clase en otro camarote, los chicos repartidos en 3 camarotes: 4 en un camarote, 3 en otro camarote y 3 en otro más.
A nosotras nos habían puesto solas en la planta 11 con los profesores, y los demás estaban en la planta 13. (justo abajo de las piscinas).
Las chicas de mi clase no tienen mucha relación con los chicos, por lo cual nosotras que somos muy amigas de ellos nos cambiamos el camarote con ellas, y tuvimos que ir con sus tarjetas y firmar al tomar cualquier cosa con sus nombres. Como era un todo incluido y no gastabamos nada no traía problema, solo que al desembarcar debíamos cambiarnoslas porque sino la foto se ve que no somos la de la tarjeta.
En fin, subimos, y llegaron todas las maletas menos una de las dos que traía yo. La grande, en la que traía toda la ropa y zapatos, con lo cual el bikini también.
Todos se fueron a la piscina y a mi me tocó irme con una amiga mía de cuadrilla
Fuí a reclamar a recepción por miedo a que la maleta se hubiese perdido, pero a las 7 de la noche me apareció a la puerta.
Estuvimos dando vueltas por el barco sin saber ni por donde íbamos por la inmensidad del buque. A la noche nos fuimos a cambiar a nuestro camarote (mi prima y yo en el 13014, y mis compañeros en el 13018 y 13022) todos camarotes interiores, ya que exteriores estaban agotados cuando contratamos el crucero. Pero eran perfectos, enormes espejos y limpios siempre, ya que el servicio estaba siempre limpiando.
A la noche fuimos al restaurante que se nos había asignado, al Villa Verde, nos indicaron que subiésemos a la segunda planta y nos dividieron en dos mesas que estaban al lado una de la otra.
Nos tocó el mismo camarero, Grantika se llamaba. Genial, me lo hubiese traído conmigo a casa, era de lo más divertido, a lo largo del crucero cada noche hacía algo para sorprendernos. Lo echo en falta
Luego a la noche nos fuimos a la discoteca, como siempre estaban las típicas tías que se lían con todo quisqui. Dos italianas dando volteretas en medio de la discoteca y liandose con dos amigos. En fin, un show, por lo menos nos reímos un ratillo.
Sujetadores al aire y faldas enseñando el culo.
Cerca de las 4 nos cerraron la discoteca y nos fuimos todos juntos a un camarote, estuvimos de risas allí, y luego nos fuimos a descansar cada uno a su camarote.
Uno de mi clase es gay, y quería dormir conmigo y con mi prima en nuestro camarote, pero yo le dije que se fuese al suyo porque no nos habían bajado ninguna litera y en la cama de matrimonio dormíamos solo mi prima y yo.