Llegamos a Frankfurt en vuelo de Iberia sobre las 11,30 h. y como siempre que hemos volado con ellos todo bien y puntuales.
Habíamos reservado el coche directamente por la página de Sixt Alemania, más barata que por la de España, con seguro a todo riesgo y sin franquicia. El coche, un Opel Corsa prácticamente nuevo, con menos de 10.000 km. y el depósito lleno, llevaba la pegatina verde de Alemania.
Después de recoger el equipaje y hacer los trámites para retirar el coche, salimos del aeropuerto sobre las 12,45 h. por la autopista 3, bien señalizada y sin problemas de salida. Salvo la entrada a Rothenburg todo el trayecto lo hacemos por autopista, primero la 3 y luego la 7. Hemos tardamos una hora y 45 minutos en hacer los 186 km.
Nos alojamos en el Hotel Spitzweg. Un hotelito encantador con un patio trasero que hacía de aparcamiento. Nos recibió el dueño muy amable y nos ayudó a subir el equipaje a la habitación que era abuhardillada. Totalmente recomendable.
Después de asearnos y descansar un poco, salimos a conocer Rothenburg ob der Tauber. Nos habían comentado y habíamos leído sobre este pueblo y no nos defraudó.
Tenemos un poco de hambre y decidimos probar un schneeballen que es un bollo redondo o pelota típica de diferentes sabores. No es gran cosa pero por lo menos engañamos un poco al estómago, luego unas cervezas y tranquilamente seguimos pateando Rothenburg, que después de haber visto tantas fotografías muchos de sus rincones y calles me resultaban familiares. A esos de las 20,00 horas, hay que ir acostumbrándose a los horarios, vamos a cenar al restaurante klosterstuble, típico alemán, que nos había recomendado el dueño del hotel. El local está muy bien y nos gustó la comida.
Regreso al hotel y a descansar.
