LLegó el día de la visita guiada con Tokyo Free Guide. De principio decir que si podéis no lo dudéis. Es un servicio totalmente gratuito (sólo debes pagar el tren y las entradas de los sitios que quieres visitar, así como las comidas), que no tiene precio, de verdad. Además tuve suerte y Atsushi, el guía que me tocó, hablaba algo de español, por lo que fue doblemente genial.
Habíamos quedado a las 9 en la estación de Shibuya, pero no aparecía. Estuve esperando bastante rato y, aunque me mandó una foto suya, no lo veía por ningún sitio. Me estaba impacientando y tampoco tenía teléfono para llamarle... ¿Me había dejado tirado? ¿Pero no decían que los japoneses son muy puntuales? ¿Se habría enterado de la impuntualidad española y quería actuar de la misma forma? Di vueltas y vueltas y me quedaba mirando a la gente que estaba parada, para ver si era él... Al final vi a uno que me parecía él, me armé de valor y fui a preguntarle. Bingo!!
Me comentó que veríamos una zona conocida como YANESEN. Esto incluía Yanaka, Nezu y Sendagi. Me encantaron los tres sitios,. visitando entre otros lugares como un templo dedicado a Confuzio (imágenes de abajo), de un color oscuro muy extraño en Japón, que me encantó.



También estuve en una especie de ceremonia de paso a la madurez, en la que un grupo de japoneses/as se metían en agua helada... Yo no sé como podían con el frío que hacía...
Cuando estábamos viéndolo Atsushi me preguntó que tipo de ceremonia hacían los jovenes españoles... beber? dijo... Lamentablemente le tuve que decir que sí.




También visitamos Ochanomizu y Nipori, así como el edificio del gobierno metropolitano en Shinjuku, muy bonito.
A la hora de la comida me llevó a un pequeño local donde probé una tempura y un bol de soba buenísimos, por un precio genial. Sabía donde iba jejeej.
También me mostro locales comerciales cuanto menos extraños, como un lugar donde te hacían un autorretrato o una tienda dedicada única y exclusivamente a gatos con cosas para ellos (eso en españa no hay).





Imagen de una iglesia cristiana. Estaba bastante impresionante.


A eso de las 18h me dijo si quería ir a algún sitio más pero ya había visto suficiente. Fuimos al tren para volver a Shibuya y allí le di un pequeño obsequio que llevaba envuelto desde españa: un sobre envasado al vacío con productos típicos ibéricos y una botella de rioja, que le gustó bastante.
Nos despedimos y me prometió que me enviaría las fotos que me había realizado, algunas sin yo darme cuenta. Un tipo genial...
Volví a Asakusa después de un día en el que había pateado bastante las calles de Japón y estaba realmente agotado y empezaba a notar un pequeño dolor en la pierna derecha. Pensaba que era del cansancio pero pronto me di cuenta que era algo más: busqué en internet por los síntomas y era una tendinitis. Vaya suerte la mía, con lo que me quedaba de viaje... Suerte que con los baños calientes en el hotel se me quitaba... Pero me dio el viaje varios días...
Por la noche quise ir a ver la Tokyo SkyTree, pero había una cola enorme. Cogí cita pero tenía que espear más de dos horas. Así que lo dejé para otro día (al final no pudo ser).

Lo dejé por ese día pues por la mañana me tocaba Harajuku, como recomiendan ir en domingo, y quería irme temprano.
