Nos levantamos prontito y nos despediremos de Osaka para poner rumbo a Hiroshima, ¡Llego el momento de nuestro primer shinkansen! En el recorrimos 330 kilómetros en una hora y 25 minutos. Llevábamos el asiento reservado con el JRpass (Hoy se activaba) Salimos prontito y mientras desayunábamos en el tren algo comprado en el super, me llegaban notificaciones del servicio de envió de maletas. Para el mediodía estaban en el hotel de Kioto donde nos esperarían un par de días.
Llegamos a Hiroshima puntuales y al ir a salir de la estación: CRISIS.
Inicio de la crisis:
Hay que pasar el JR PASS ya que es el billete, pero uno de nosotros se había dejado en el bolsillo del asiento delantero del tren la cartera, con el JR incluido.
Para salir tuvimos que explicarles que nos habíamos dejado la cartera, lo entendieron y conseguimos salir. Buscamos una oficina en la que pudieran atendernos y nos derivaron a la oficina de objetos perdidos que no abría hasta las 10:00. Nos quedaba un rato por delante por lo que nos entretuvimos dando vueltas y nos pusimos a hacer cola y en cuanto abrió entramos.
Nos atendió un japonés que hablaba únicamente perfecto japonés. Pero no os preocupéis porque están preparados. Se saco un traductor del bolsillo al que le hablaba y lo traducía escrito en una pantalla al ingles, nosotros lo leíamos, le hablábamos en ingles y el traductor se lo escribía en japonés. La verdad es que nos entendimos divinamente.
El proceso fue el siguiente:
El japonés empezó a hacer llamadas, como Japón es Japón nadie había tocado la cartera, y el interventor la pudo recuperar. ¡Ya estaba localizada! Iban a dejarla en otra estación de objetos perdidos. Como no nos podíamos desplazar a recogerla a otra ciudad el japonés siguió haciendo llamadas. Nos pregunto en qué hotel nos íbamos a alojar y llamo al hotel. Llamada para arriba, llamada para abajo el japonés concertó un envió desde la oficina de objetos perdidos de la ciudad en la que estaba la cartera a nuestro hotel asumiendo los gastos el hotel, a la llegado del paquete y pagándolo nosotros al final.
El japonés no pudo atendernos mejor, le prestó toda su dedicación y hubo un momento en una de sus muchas llamadas puso una cara de gran disgusto, nosotros hay pensamos: Problemas. Viendo la cara de circunstancias que ponía el japonés nos imaginamos algo malísimo, pero resulta que solo era que igual se retrasaba un poco la entrega porque el hotel estaba en Miyajima (una isla) y el barco igual no salía hasta la tarde. El pobre japonés no hacia mas que disculparse por esto.
Una vez solucionado y después de darle las gracias salimos para explorar Hiroshima.
Fin de la crisis
Ya mas tranquilos, cogimos un autobús al centro de Hiroshima, empezaremos yendo al hipocentro de la bomba atómica, (se sabe porque ahí una plaquita) la explotaron en el aire ya que calcularon que así hacían mas daño. Pararte ahí, levantar la cabeza, mirar al cielo, y pensar que justo ahí exploto… Impresiona la verdad.
[align=center]Cupula
Llegamos a Hiroshima puntuales y al ir a salir de la estación: CRISIS.
Inicio de la crisis:
Hay que pasar el JR PASS ya que es el billete, pero uno de nosotros se había dejado en el bolsillo del asiento delantero del tren la cartera, con el JR incluido.
Para salir tuvimos que explicarles que nos habíamos dejado la cartera, lo entendieron y conseguimos salir. Buscamos una oficina en la que pudieran atendernos y nos derivaron a la oficina de objetos perdidos que no abría hasta las 10:00. Nos quedaba un rato por delante por lo que nos entretuvimos dando vueltas y nos pusimos a hacer cola y en cuanto abrió entramos.
Nos atendió un japonés que hablaba únicamente perfecto japonés. Pero no os preocupéis porque están preparados. Se saco un traductor del bolsillo al que le hablaba y lo traducía escrito en una pantalla al ingles, nosotros lo leíamos, le hablábamos en ingles y el traductor se lo escribía en japonés. La verdad es que nos entendimos divinamente.
El proceso fue el siguiente:
El japonés empezó a hacer llamadas, como Japón es Japón nadie había tocado la cartera, y el interventor la pudo recuperar. ¡Ya estaba localizada! Iban a dejarla en otra estación de objetos perdidos. Como no nos podíamos desplazar a recogerla a otra ciudad el japonés siguió haciendo llamadas. Nos pregunto en qué hotel nos íbamos a alojar y llamo al hotel. Llamada para arriba, llamada para abajo el japonés concertó un envió desde la oficina de objetos perdidos de la ciudad en la que estaba la cartera a nuestro hotel asumiendo los gastos el hotel, a la llegado del paquete y pagándolo nosotros al final.
El japonés no pudo atendernos mejor, le prestó toda su dedicación y hubo un momento en una de sus muchas llamadas puso una cara de gran disgusto, nosotros hay pensamos: Problemas. Viendo la cara de circunstancias que ponía el japonés nos imaginamos algo malísimo, pero resulta que solo era que igual se retrasaba un poco la entrega porque el hotel estaba en Miyajima (una isla) y el barco igual no salía hasta la tarde. El pobre japonés no hacia mas que disculparse por esto.
Una vez solucionado y después de darle las gracias salimos para explorar Hiroshima.
Fin de la crisis
Ya mas tranquilos, cogimos un autobús al centro de Hiroshima, empezaremos yendo al hipocentro de la bomba atómica, (se sabe porque ahí una plaquita) la explotaron en el aire ya que calcularon que así hacían mas daño. Pararte ahí, levantar la cabeza, mirar al cielo, y pensar que justo ahí exploto… Impresiona la verdad.

Desde aquí fuimos andando a la cúpula de la bomba atómica, esa que sale en tantas fotos, donde nos encontramos voluntarios familiares de las victimas que te explican lo que les paso a ellos, donde estaban sus padres, donde vivían, que les paso y como les cambio la vida y te regalan grullas de papel. Hablar con ellos enriquece la experiencia y te das cuenta de que no hace tanto que paso, reflexionas con sus historias.

Seguimos dando un paseo por el parque conmemorativo, vimos muchas excursiones escolares, la llama que encendieron y no apagaran hasta que no deje de haber armas nucleares en el mundo… Es un paseo agradable.
Después entramos al museo conmemorativo de la paz. He escuchado que es muy duro, que la gente llora y lo pasa mal, que te deja mal cuerpo… No fue mi caso, debido a las hordas de personas que había dentro que nos obligaban a andar como hormigas en fila india, me agobie e hizo todo lo posible por salir de allí lo mas rápidamente posible.

Una vez fuera nos fuimos a comer a Okonomimura (literalmente se traduce como la ciudad del Okonomiyaki) es un edificio en el que las plantas 2,3 y 4 contienen 27 restaurantes de okonomiyaki el estilo de Hiroshima incluye fideos soba o udon.
Al llegar comimos en un restaurante en el que éramos los únicos clientes y un señor que rondaría los 80 años nos atendió. Le bautizamos como El señor Miyagui. Nos hizo el okonomiyaki al momento y nos lo servía. Fue toda una experiencia.

Después hicimos un poco de tiending incluyendo una tienda de glanta (en el que puedes hacerte un anillo personalizado (no es caro, son precios asumibles). En una media hora esta hecho. Una vez cumplido el capricho, el último punto que visitamos en Hiroshima fue el castillo que es una reconstrucción pues el original fue destruido por la bomba atómica y actualmente es un museo sobre la historia de la ciudad y la vida en el castillo. Esta bien, si tienes tiempo es una buena visita.

Una vez terminado de ver Hiroshima cogimos un tren hasta Miyajimaguchi donde cogimos un ferry hasta la preciosa isla de Miyajima. (Esta todo bien indicado, es muy fácil). Como cogimos uno de los últimos ferrrys estábamos prácticamente solos, fue una gozada.
Al llegar a Miyajima pudimos ver algún ciervo salvaje de camino al hotel, donde hicimos el check-in y disfrutamos del onsen.
Para terminar el día dimos un paseo nocturno por Miyajima(como cierra todo pronto, estábamos muy tranquilos) donde disfrutamos del torii, el mar e incluso luciérnagas. Fue mágico.

