Decidimos salir temprano con mucha ilusión por comenzar nuestro largo viaje por carretera, cargadas de información y con mucha música para los trayectos en coche. Después de 16 peajes y 7 horas y media de viaje llegamos a Rocamadour, un hermoso pueblo medieval que está construido sobre un acantilado. Antes de adentrarse en la carretera que te lleva al pueblo es muy recomendable parar en el mirador que hay justo al salir del pueblo de L´Hospitalet, hay unas vistas formidables.

Lo primero que hicimos fue buscar nuestro alojamiento que era el Hotel Le Terminus Des Pêlerins situado a los pies de la escalera de los peregrinos que lleva a los Santuarios. El hotel, además, te permite aparcar el coche justo delante de la puerta de entrada.
Esa tarde visitamos el pueblo que se puede ver perfectamente en pocas horas. Lo más importante es la calle principal que cuenta con decenas de tiendas de souvenirs, la escalera del pelegrino, los santuarios y el castillo, que se encuentra en lo más alto del pueblo al final de una larga cuesta. El castillo no se puede visitar pero sí se puede subir al mirador de la muralla por 2 euros, las vistas del valle merecen la pena. Hay varios restaurantes en el pueblo, ninguno de ellos muy barato. Nosotras cenamos en una crepería. Lo cierto es que al anochecer Rocamadour se queda medio vacío, por lo que quizás sería recomendable alojarse en alguno de los pueblos que vimos al día siguiente como Sarlat, con mucho más ambiente.