Nuestra salida era en Madrid por lo que al gasto debíamos incluir el precio del billete de autobús de ida y vuelta desde nuestra comunidad. Por tanto teníamos que añadir a los gastos 25€ aproximadamente.
Una vez en Madrid comienza el viaje de 8 horas hasta JFK, un viaje que se pasa rápido y que tuvimos suerte de que tocó de noche por lo que dormimos la mayor parte del camino. Unas horas antes de llegar las azafatas pasan una hoja para rellenar con datos personales e información de nuestro viaje y equipaje.
En el aeropuerto los trámites son rápidos. Se hace cola hasta llegar a aduanas donde debemos enseñar el pasaporte, hacernos una foto, dejar nuestras huellas y listo!.
En la entrada ya estaba esperándonos quien sería el que nos trasladaría hasta la misma entrada del hotel y que nos llevaría, el día que quisiéramos, a ver los alrededores de Manhattan.
Una vez en el hotel lo primero fue pasar por recepción e intentar hacernos entender con nuestro espanglis.
Una vez que nos entendimos dejamos las maletas en la habitación compartida. Normalmente este hotel ofrece habitaciones de más de dos personas lo que hace que se más económica la estancia. Son habitaciones muy simples con baño dentro y moqueta. Tuvimos un problema ya que la habitación que nos tocó era de dos camas y una plegable por lo que acabé durmiendo con mi compañera porque era imposible dormir con los muelles de aquella cama.
Llegamos por la noche y, aunque agotados, estamos llenos de emoción por ver las luces de Times Square, algo que considero un perfecto inicio en la ciudad ya que por la noche hay mucho ambiente, las luces brillan, los escaparates está llenos de luces!. Nos acercamos al Empire State para coger nuestro citypass y así no demorar al día siguiente la visita.
Fue una primera puesta en contacto con Nueva York espectacular!!.
Aprovechamos para conocer los alrededores y los sitios donde comer barato. En una pizzería hablamos con el camarero, que era latino, y nos recomendó ciertos sitios como las pizzerias Sbarro con porciones grandes a precios muy buenos.
En cuanto a la comida teníamos claro que lo nuestro no serían restaurantes debido a que NY no es barato y siempre te ves obligado de dejar propina por lo que nuestro destino fueron las pizzerias, comida china para llevar, los puestos de perritos...recuerdo que debajo del Hotel Pennsylvania había un puesto donde hacían unos perritos calientes por 99 centavos. Muy simples pero ricos.
Para haceros una idea engordé unos 3 kilos en el viaje ya que probé la gastronomía pobre: comida china en ChinaTown, burritos mexicanos, perritos calientes, hamburguesas, cafés gigantes y los gigantes Pretzels.










