El día de hoy quería dedicarlo a ver lo que siempre sale en las fotos.
Nuestra primera visita fue Buckingham Palace para ver el cambio de la guardia. Sinceramente, visto una vez, visto todas. Es más, la primera vez que lo vi fue allá por el 2003 y una de dos: o mi imaginación es desbordante o han acortado el cambio. En mi memoria había muchas más canciones, más personas, más caballos... más todo. El cambio empieza a las 11 pero es recomendable estar allí una hora antes para poder coger un buen sitio para verlo.
De allí fuímos caminando a la Abadía de Westminster (entrada 18 libras). Fuímos de las últimas personas en entrar ya que a las 13.00 cierran la entrada. La visita está bien aunque me parece que para el precio que tiene la entrada, deberían tener un poco mejor organizada la entrada a las capillas. Te mandan caminar rápido y no pararte para no formar colas, pero si lo haces a esa velocidad es imposible ver las cosas a la vez que te las cuenta la audioguía.
Cuando salimos de la abadía nos dirigimos a la zona de Trafalgar para comer. De camino, paramos en Downing Street para ver el número 10, vivienda del Prime Minister y también en Horse Guards, que es donde hacen las exhibiciones de caballos en días importantes como el cumpleaños de la Reina. Es un buen sitio para sacarte fotos con los guardias ya que los pobres tienen que estar allí a verlas venir y aguantar a todo quisqui.
Decidimos ir a comer a 5 Guys. Es una cadena de hamburguesas y la diferencia con otras cadenas que todos conocemos es abismal. Pedimos 6 hamburguesas al tun tun y todas estaban buenas. Las patatas otro tanto y si pides refresco te dan el vaso y puedes rellenar tantas veces como quieras.
Nuestra siguiente parada una vez llenos los buches fue el mundo m&m. Si os agobian las multitudes, no entréis. Hacedme caso, es como el infierno en tierra. Lo único bueno que tiene es que la tienda es "mona" y puedes comprar m&ms con rellenos que no encuentras normalmente.
De allí directos al National Gallery, donde estuvimos cerca de una hora. Podrían haber sido muchas más, pero decidimos hacer selección antes de entrar y ver solo aquello que de verdad nos interesase. Creo que esto es primordial en los museos grandes: hay tantas cosas que si te dejas llevar te puedes pasar en ellos horas y horas. Obviamente, si quieres hacerlo no hay problema, pero en nuestro viaje no era lo que buscábamos.
Nuestra primera decepción del viaje llegó al ver que en Picadilly la estatua de Eros estaba tapada. No se cuanto tiempo estará en estas condiciones, pero es una pena, porque las escaleras y la estatua le dan un aire completamente diferente a la plaza. No parecía ni de lejos la misma.
Mis padres habían sacado entradas para ir a la ópera el jueves y teníamos que ir hasta Covent Garden a recogerlas. En vez de ir en metro (caution: la parada de Covent Garden está en obras: se puede llegar a ella pero no se puede salir de ella) decidimos ir a pie por Shaftesbury Avenue. En su tiempo, esta calle dividió la zona en dos: a un lado los latinos y al otro los asiáticos. Es muy bonita ya que en ella hay un montón de teatros y una muy buena manera de llegar al Soho y Chinatown. En Chinatown no hay que perderse la calle principal en la que están todas las pastelerías, restaurantes y tiendas de comida. Uno alucina al ver tantos productos raros que parecen salidos de una película de ciencia ficción.
Llegamos al fin a Covent Garden, mi zona favorita de Londres, recogimos las entradas y nos tomamos unas buenas pintas que a estas alturas del día ya nos las habíamos ganado a base de bien.
Metro en Embankment y para casa a descansar los pies y recargar las pilas.
Nuestra primera visita fue Buckingham Palace para ver el cambio de la guardia. Sinceramente, visto una vez, visto todas. Es más, la primera vez que lo vi fue allá por el 2003 y una de dos: o mi imaginación es desbordante o han acortado el cambio. En mi memoria había muchas más canciones, más personas, más caballos... más todo. El cambio empieza a las 11 pero es recomendable estar allí una hora antes para poder coger un buen sitio para verlo.
De allí fuímos caminando a la Abadía de Westminster (entrada 18 libras). Fuímos de las últimas personas en entrar ya que a las 13.00 cierran la entrada. La visita está bien aunque me parece que para el precio que tiene la entrada, deberían tener un poco mejor organizada la entrada a las capillas. Te mandan caminar rápido y no pararte para no formar colas, pero si lo haces a esa velocidad es imposible ver las cosas a la vez que te las cuenta la audioguía.
Cuando salimos de la abadía nos dirigimos a la zona de Trafalgar para comer. De camino, paramos en Downing Street para ver el número 10, vivienda del Prime Minister y también en Horse Guards, que es donde hacen las exhibiciones de caballos en días importantes como el cumpleaños de la Reina. Es un buen sitio para sacarte fotos con los guardias ya que los pobres tienen que estar allí a verlas venir y aguantar a todo quisqui.
Decidimos ir a comer a 5 Guys. Es una cadena de hamburguesas y la diferencia con otras cadenas que todos conocemos es abismal. Pedimos 6 hamburguesas al tun tun y todas estaban buenas. Las patatas otro tanto y si pides refresco te dan el vaso y puedes rellenar tantas veces como quieras.
Nuestra siguiente parada una vez llenos los buches fue el mundo m&m. Si os agobian las multitudes, no entréis. Hacedme caso, es como el infierno en tierra. Lo único bueno que tiene es que la tienda es "mona" y puedes comprar m&ms con rellenos que no encuentras normalmente.
De allí directos al National Gallery, donde estuvimos cerca de una hora. Podrían haber sido muchas más, pero decidimos hacer selección antes de entrar y ver solo aquello que de verdad nos interesase. Creo que esto es primordial en los museos grandes: hay tantas cosas que si te dejas llevar te puedes pasar en ellos horas y horas. Obviamente, si quieres hacerlo no hay problema, pero en nuestro viaje no era lo que buscábamos.
Nuestra primera decepción del viaje llegó al ver que en Picadilly la estatua de Eros estaba tapada. No se cuanto tiempo estará en estas condiciones, pero es una pena, porque las escaleras y la estatua le dan un aire completamente diferente a la plaza. No parecía ni de lejos la misma.
Mis padres habían sacado entradas para ir a la ópera el jueves y teníamos que ir hasta Covent Garden a recogerlas. En vez de ir en metro (caution: la parada de Covent Garden está en obras: se puede llegar a ella pero no se puede salir de ella) decidimos ir a pie por Shaftesbury Avenue. En su tiempo, esta calle dividió la zona en dos: a un lado los latinos y al otro los asiáticos. Es muy bonita ya que en ella hay un montón de teatros y una muy buena manera de llegar al Soho y Chinatown. En Chinatown no hay que perderse la calle principal en la que están todas las pastelerías, restaurantes y tiendas de comida. Uno alucina al ver tantos productos raros que parecen salidos de una película de ciencia ficción.
Llegamos al fin a Covent Garden, mi zona favorita de Londres, recogimos las entradas y nos tomamos unas buenas pintas que a estas alturas del día ya nos las habíamos ganado a base de bien.
Metro en Embankment y para casa a descansar los pies y recargar las pilas.