Por fin llegó el día. Nervios y más nervios. Llegamos con bastante antelación al aeropuerto de Barajas, facturamos las maletas y desayunamos. El avión estaba bastante bien (era la primera vez que cruzaba el charco, por lo que no sé como serán en otras compañías los vuelos intercontinentales). Teníamos cada uno nuestra pantalla con películas, música, juegos…una almohada, mantita, y la comida estuvo bien (dentro de lo que sirven en trenes y aviones). Muy a mi pesar, no conseguí dormir nada (lo mío con los aviones es terrible), y después de unas cuantas horas de vuelo, ¡Ahí estaba yo! ¡Sobrevolando New York! Cuando aterrizamos bajamos corriendo del avión para pasar el control de los primeros, y tras unas preguntas y comprobaciones del pasaporte, pudimos recoger nuestras maletas. ¡Uff, habían llegado sanas y salvas! Unos amigos nos comentaron que habían reservado los traslados en autocar y tardaron muchísimo en llegar, ya que iba parando en todos los hoteles. Además nuestro hotel estaba en Times Square, así que habíamos decidido que el traslado lo haríamos en Subway: más barato y tardaríamos menos. Primero tomamos el Airtrain desde JFK hasta estación “Sutphin Blvd “( 5$). Después cogimos la línea azul E express hasta “42st Port Authority Bus Terminal” (2,25$). Tardamos en llegar aproximadamente una hora. Cuando llegamos y salimos del metro, sentí una de esas sensaciones que se quedan grabadas. Te imaginas lo que te vas a encontrar, porque hemos visto mil imágenes en fotografías y películas, pero vivirlo es otra cosa. Todo es tan inmenso, los edificios tan altos, lleno de luces, muchísima gente alrededor… Y pensé: si, lo has conseguido, estás en Nueva York!!
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Dimos una vuelta por la plaza y nos acercamos a Rockfeller Center. Y ahí estaba para nosotros el famoso árbol de navidad con sus ángeles. Fue difícil hacer alguna foto en condiciones, pero teníamos toda la semana por delante para volver.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nos dirigimos hacia las famosas escaleras rojas dónde habíamos quedado con unos familiares, ya que coincidíamos algunos días y los pasaríamos juntos. Después de algunas fotitos más (no acababa de acostumbrarme a las luces, a la gente y a la grandiosidad de Times Square), cenamos unas pizzas cerca del hotel y después nos fuimos a dormir. Estábamos agotados, así que teníamos que coger fuerzas para el día siguiente.










