A partir de ahora, empiezo a reducir... Tallinn es una ciudad medieval preciosa, rodeada en gran parte por su muralla todavía, transmite muy bien ese ambiente medieval típico del norte de Europa, de los antiguos mercaderes de la liga hanseática, de las familias nobles alemanas que en el pasado dominaron la ciudad... Eso sí, para percibir todo eso, en verano hay que hacer un ejercicio de abstracción considerable... El casco antiguo es relativamente pequeño y abarcable. ¿Os imagináis lo que sucede cuando en el puerto amarran tres o cuatro cruceros, cada uno de ellos con un mínimo de 2000 pasajeros? Pues sí, Tallinn se convierte en un sitio agobiante, gente, gente y más gente. Y los estonos lo saben y se aprovechan de ello. El casco antiguo se percibe como un sitio destinado fundamentalmente al turismo. Los negocios son básicamente una tienda de souvenirs pegada a otra, me da la impresión de que los "Tallinneses" no hacen vida en su casco antiguo. En Riga, la última ciudad que visitamos, eso es totalmente diferente, y le da otro carácter que a mí personalmente me gustó más. Pero Tallinn es precioso, no lo dudéis. Lo del turismo (al menos de cruceros) está claro que fue a más. Yo conocí la ciudad hace unos diez años y no tuve esta sensación de agobio...

Una vez visitado el barrio bajo, el de los comerciantes, debéis subir a Toompea, el barrio alto, el barrio de las familias nobles alemanas, y donde hoy se encuentran muchos edificios del gobierno. No dejéis de visitar las dos catedrales, la luterana, y la ortodoxa. Y por supuesto, id a los dos miradores sobre el casco antiguo. Las fotos que sacaréis ahí os van a encantar.
Y nada más, poco a poco de vuelta al barco. Es en estas horas finales cuando Tallinn nos hace descubrir su auténtica belleza: gran parte de los visitantes ya han regresado a sus barcos
Con todo, una ciudad que no debéis dejar de visitar.