Martes 12 de Agosto
Visita por Yangshou.
Alquiler de Bicis. Ruta de 30 kilómetros por arrozales, campos, ríos y pueblos de alrededores
Contratamos excursión para ver la pesca tradicional China con Cormoranes.
Dormir en Yangshou

Madrugamos, como siempre, y fuimos a desayunar a un local al lado del Hostel, se llama 7Seven.
Un desayuno de sobresaliente, con tostadas, mermelada, mantequilla, café, leche, zumo, .. Desayunamos los 12 por 329 Yuanes.
Luego nos fuimos directos al Green Forest hostel. Queríamos hacer alguna excursión en bicicleta, a ver que nos aconsejaban. Nos reciben, como bien dije antes, muy amablemente y nos asesoran sobre la ruta en Bici.

Decidimos que sí, alquilamos las bicis por 360 yuanes, aunque luego, como escogimos unas bicis de menor categoría nos devolvieron 120 yuanes y ya de paso dejamos contratada la excursión nocturna para ir a ver la Pesca Tradicional China con Cormoranes.
Yangshou, es un pueblo bajo la jurisdicción de Guillin, rodeado de Picos y bordeado por un lado del Rio Li. Hoy en día esta ciudad, convertida totalmente, es un destino turítico reclamado para los viajeros nacionales y extranjeros.
La Ruta en Bici fue de lo mejorcito del viaje, jejejeje!!! Yo personalmente disfrute como una niña pequeña. Eso de perderse por los campos, frutales, caminos, siguiendo el curso del río sin saber muy bien dónde vas a acabar, es lo que más me gusta.
Salimos de la ciudad de Yangshou, según las indicaciones que nos dieron en un mapa. La salida fue apoteósica mientras no le coges el gustillo a la bici. Sin hacer caso a la señales, te cruzar delante de los coches, camiones, buses, timbras a la gente, todo es un caos, pero al mismo tiempo divertido.
La humedad azota y bastante, y entre el calor que hacía, pronto nuestros cuerpos supuran el agua, que a día de hoy son litros y litros que llevamos bebido.
Conseguimos salir del bullicio sin problema, y ya encaminados en la carretera dirección a los campos vamos disfrutando del paisaje. Miles de montañas asoman en el horizonte, campos de vegetales, arrozales y flor del loto.
Todo es precioso, todo el mundo va en bicicleta.
Pasamos por la señal de Montaña de la Luna, y sin divagar mucho decidimos ir. Debemos dejar las bicicletas aparcadas, la Montaña de la Luna es una caminata hacia arriba de una horita más o menos de duración. Pues nada, vamos!!!! La entrada nos costó 800 yuanes para los doce. La subida es un pelín dura, sí, yo llego agotada, pero vale la pena, las vistas lo merecen. Había llovido un poco y la bajada se hace un poco resbaladiza, algún que otro susto pero sin problema.

Seguimos nuestra ruta en bici. Decidimos desviarnos hacia el interior, según las indicaciones, vamos hacia un antiguo poblado Chino “Longtan Village”. Un pueblo situado a 1km de la montaña de la luna.
Llegamos cerca de las 14:00h de la tarde y para entrar había que pagar y dejar las bicis. Decidimos ir a comer algo, por algún local de la zona, jajaja!!! Entre las cuatro casa solo existía un lugar y con toda una pintaza.
Comimos un arroz frito con huevos y unos noodles exquisitos. Muy casero todo!!!! Debajo de una parra donde nos refugiamos de un buen chaparrón. Entre tanto, a Diego se le antoja probar el vino de la casa ( así lo ponía en la carta ) Mama mía!!!! Olía a una mezcla de aguardiente y azúcar.
El Chino se partía de risa, jajajaj!!! No daba crédito a lo que sus ojos veían, un occidental bebiendo su vino, jajaja!!!
Luego de un larga sobremesa, decidimos marchar, pagamos, 230 yuanes por los doce platos, y arrancamos. A los 20 metros estábamos de regreso, un nuevo chaparrón se nos viene encima, uff!!!
Regresamos al local donde fuimos bien recibidos de nuevo. Diego vuelve a pedir un vino de casa, el otro lo había dejado por la mitad, jajajja!!! El resto se anima por un helado, y le pedimos un té caliente.
El muy majo lugareños nos invita a tomar el té de la formas más tradicional que existe. No sé explicar muy bien cuáles son sus ritos, creencias, …. Así que intentaré explicarlo como yo lo vi.
El Té consta de agua caliente en una jarra donde le echan dos o tres cucharas de “hierbas” para dar sabor. En la mesa, preparada especialmente para tomar el té hay unos 10 mini vasos ( chupitos), encima de una placa agujereada donde encima reposan imágenes de Buda, con imágenes de tigres, leones, y otros animales que no sabría describir.
Primeramente, el lugareño sirve un vaso de té y lo derrama sobre las imágenes descritas. Esto lo repite unas dos o tres veces, luego procede a ofrecernos a nosotros el líquido elemento. Cada vez que acabamos y posamos el vaso, el lugareños nos lo llena. Así se repite la acción hasta que no quieras tomar más. Es entonces cuando derramas lo que te quede en el vasos por encima de las imágenes y volteas el vaso.
Curioso verdad??!!! He de decir que el té estaba muy bueno, y ayudó a sentar el estómago luego del atracón que nos habíamos dado.
Continuamos nuestra ruta, la lluvia calmo un rato. Un poco perdidos, preguntamos a un amable señor si por dónde íbamos podríamos regresar a Yangshou. Nos dijo que sí, que lo siguiéramos y nos decía, jajajaja!!!!
Adivinar, el señor iba en chimpín, a una velocidad de vértigo, nuestras piernas no daban pedaleado para seguirle. El camino estaba fangoso, con agua, y las ruedas no rodaban, jajaja!!! El señor se para y nos dice por donde ir, ¡¡¡¡Gracias!!!
Ups!!! Obstáculo en el camino!!! Cientos de ocas se aglutinas a nuestro paso, asustadas echan a correr y se esconden en los laterales, ¡¡¡extraordinarias imágenes!!!
Continuamos un senderos, perdidos, en buscar del río para poder orientarnos. Es divertido, manchados hasta la orejas y mojados hasta las braguitas, el lugar y el momento lo merece.
Me divierto como una niña. Anita preocupada por manchar sus Salomon ( era su único par de tenis, jajaja!!! Igual que el resto), Rubén con cámara en mano dejando constancia de todo, Gomez en su salsa, Laura que su bici no rodaba, jajajaj Rocio, Gus, Cris, Esteban, Diego y Juan, todos disfrutando de la jornada.
Pasmamos por frutales, arrozales, campos de cultivo, … nos cruzamos por un lugareños que nos dice que íbamos mal, con señas y gesto nos dice que no podíamos seguir, que teníamos que cruzar el río, y este estaba muy alto. Lo dudamos 2 segundo pero no le hicimos caso, seguimos nuestra aventura.
En cruce, punto de reunión, faltaba por llegar Juan. El sendero era en pendiente, lo atizamos para que haga “derrape” y ¡¡¡ cataploff!!!
Luego de relajarnos, continuamos nuestra ruta. Seguimos perdidos, pero ahora sí se escucha el río, lo vemos, sí!! Es el río, así que decidimos continuar cerca de la orilla, sin perderlo de vista, sabemos que en algún momento tenemos que cruzarlos para irnos hacia el centro de Yangshou.
El camino se complica, hay mas fango, piedras y agua. Esto ya no es camino, sino los bordes por donde los lugareños caminan hacia sus huertos. Por momentos hay que bajar de las bicis, el camino se hace complicado. Y de repente ¡¡¡ plooff!! Juan desaparece de nuevo, jajajaj!! Yo no lo veo, me lo retrasmite Diego, se cayó a un huerto de un metro de altura, jajajaja!!! No me lo puedo creer. El grupo de troncha de risa nuevamente. Reaparece Juan, echo un cuadro, jajajaja!!! Lleno de barro hasta el carnet de identidad. Si es que lo de Juan no es la bici, esta claro, jajajajaj!!!
Continuamos por los huertos tranquilamente un para de horas hasta que por fin, ¡¡¡ un puente!!! Síiii, Cruzamos y el camino se vuelve de asfalto. Estamos en ruta. Continuamos la carretera hasta salir a la principal hacia Yangshou.
Otra vez la odisea de la ciudad. Coches, cruces, camiones, autobuses, rotondas en sentido contrario, si, sí, la ciudad es un caos. O te atreves o no saldrás nunca de ella.
Conseguido, llegamos a dejar las bicis en hora. Tiempo suficiente para ir al hostel, darnos una duchita rápida y corriendo hacia Green Forest Hostel, donde habíamos dejado reservado por la mañana la excursión para ver la pesca tradicional en el río.

Llegamos a tiempo, nos estaban esperando. Caminamos un rato por la ciudad hasta llegar al río. Allí nos esperaba una embarcación y un Anciano pescador con sus 6 cormoranes en su barco. Se deja fotografiar tranquilamente.
Nos echamos al río, y el pescador sale con su barca, es curioso ver lo dominados que tiene a lo cormoranes. Estos se echan al agua, cogen el pez y no lo tragan debido a una cuerda que les tiene amarrada a la garganta para que no sea capaz de engullir. Con ayuda de un palo, coge al cormorán, le saca de la boca el pez y de nuevo al agua.
La técnica es curiosa y sorprendente, sobre todo por lo enseñado que tiene a los pajarracos.
Al finalizar la excursión, el pescador nos deja hacernos fotos con el y con los cormoranes. Le dejamos propina 20 yuanes.
Cansados de todo el día, decidimos cenar en el local pegado al hostel. Anita no cena, prefiere acostarse, le duele la cabeza. Creo que fue la mejor decisión, porque la cena, todos podemos asegurar que fue la peor cena / comida que tomamos. Para empezar de todo lo que ponía la carta no tenían ni la cuarta parte. La hamburguesa de diego era incomible. Los demás tomamos pasta, y fruta. Y por todo pagamos 715 yuanes. Un atraco!!!.
Nos retiramos a descansar, mañana es otro día.