26 de Diciembre. El día estaba nublado. El plan era pasar la mañana en Central Park, así que esperábamos que no lloviera...
Nos abrigamos, y nos echamos a la calle. Desayunamos unos cafés y unos bollos que compramos en un puesto callejero en la puerta del hotel para coger fuerzas. Había poca gente en Times Square, así que aprovechamos para visitar la tienda de Toysrus, ya que aunque lo teníamos al lado del hotel, no lo habíamos visitado porque siempre estaba lleno de gente. La tienda es muy grande. Nada más entrar, hay una noria en la que se pueden subir grandes y pequeños. También hay varios muñecos gigantes y curiosos con los que te puedes hacer fotografías. No perdimos mucho tiempo allí, ya que teníamos unas ganas locas de ir a Central Park.
Cogimos el metro y nos bajamos en la 5ª av con la 59. Entramos al parque y vimos la pista de hielo, estaba cerrada así que de nuevo lo tendríamos que dejar para otro momento. Desde esta zona había unas vistas preciosas, ya había un gran contraste entre el parque y los altos edificios.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Cerca de la pista de patinaje, hay un punto de información. Nosotros entramos y nos dieron unos mapas del parque. La verdad que me lo imaginaba con más gente, pero con el frío que hacía, sólo había turistas y algún neoyorquino haciendo deporte. Paseamos por el parque, haciendo fotos de todo lo que nos encontrábamos a nuestro paso: asamos puentes y lagos, alguno de ellos estaba congelados; la escultura de Alicia; graciosas ardillas y la escultura del Ángel. Empezó a nevar mientras escuchábamos tocar a unos músicos callejeros que hacían que el momento fuera muy especial.
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Después de pasar la mañana decidimos salir del parque para ir a comer. Salimos por la zona del edificio Dakota para poder ver el Strawberry Fiels Memorial.
Teníamos pensado probar los famosos “hot dog” del Gray's Papaya, pero al llegar al local, vimos que justo enfrente había un restaurante pequeñito (no recuerdo el nombre), en el que tenían menús para comer muy baratitos, e incluían caldos y sopas calientes. Con el frío que teníamos no nos lo pensamos y cambiamos el plan de comida.
Después de coger fuerzas, volvimos paseando por el lateral de Central Park hasta llegar al Museo de Ciencias Naturales.
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La entrada del museo es gratis, sólo tienes que dar “a la voluntad”. La verdad es que no tardamos mucho en entrar (cosa rara, porque en todos los sitios había colas increíbles). Cogimos un mapa para ver donde se encontraban las exposiciones que más nos interesaban. El museo es enorme, pasamos por casi todas las salas, haciendo un breve recorrido por ellas. Cierto es que puedes ver desde dinosaurios hasta objetos de diferentes culturas y países que han pasado a lo largo de nuestra historia, pero a nosotros la visita al museo no nos entusiasmó.
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Cuando salimos era de noche, y decidimos acercarnos a la zona del Madison Square Garden (no teníamos intención de entrar) y dar una vuelta por la zona. Cogimos el metro y nos bajamos en “34th St. Penn Station. Había mucho ambiente al rededor, pero como en esas fechas todo estaba lleno de gente pensamos que era normal. Entramos al Madison Square Garden para hacernos unas fotillos, y vimos que toda esa gente estaba allí por una razón: en un rato empezaba un combate de lucha libre. Nos acercamos a una de las máquinas para sacar entradas, para ver el precio de las entradas “por curiosidad”, ya que no somos aficionados a la lucha libre. Casi todas las entradas vendidas, pero... ¡2 entradas juntas casi a pie de pista por 10$ cada una! Pensamos, ¿que hacemos? ¿Las cogemos? ¿Nos aburriremos? No tenemos ningún plan para la noche y total por ese precio, podemos vivir la experiencia... ¡Y así lo hicimos! Las compramos y salimos a comer algo, ya que teníamos un poco de hambre. Justo enfrente hay un McDonald's, así que nos compramos un par de hamburguesas para comérnoslas cuando entráramos al Madison. Pudimos meter la comida y bebida sin problemas, sólo nos hicieron quitar el tapón de las botellas. Y allí estábamos nosotros, de imprevisto, con nuestras hamburguesas, en el enorme Madison Square Garden, esperando a que empezara el combate. Estaba llenísimo de gente, familias enteras con niños, carteles para animar a sus luchadores preferidos y gritando “USA” “USA”. Parecía que estábamos en una autentica película americana. Pusieron el himno de Estados Unidos, todo el mundo en pié, serio, con la mano en el pecho. Una vez terminó, todos gritando y cantando. Estábamos realmente sorprendidos de la situación. Empezaron los combates, y todo bien. Hasta que llegó el turno de John Cena, su gran estrella. La euforia creció aún más entre los asistentes y el público realmente enloqueció. Nosotros no podíamos dejar de fotografiar y grabar en vídeo, mientras gritábamos el nombre de John para unirnos a la fiesta.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Nos quedamos hasta el final. Fué divertido, vivir esa experiencia inesperada. De vuelta al hotel nos compramos una pizza para comérnosla en nuestra habitación. ¡Viva la comida rápida!










