28 de agosto de 2014
Hoy dejábamos Sanur. Naning nos llamó a un taxi que nos llevó a la “parada” de Perama.
El barco tenía que salir a las 10:30 pero salimos una hora más tarde porque estuvimos esperando a unos que venían de Kuta.
Tuvimos que andar un montón cargados con las mochilas y la peque hasta donde estaba el barco, por llamarlo de alguna manera,anclado. Cuando lo vimos Raúl me dijo que si quería lo dejábamos y pillábamos uno de los otros pero yo le contesté que entonces perderiamos ya todo el día entre que buscábamos y nos llevaban.
Hay que tenir en cuenta que solo hacía 2 semanas que se había hundido un barco en Indonesia con pasajeros españoles, de ahí nuestro temor...
Había muchisimo oleaje, nos costó subir al barco y nos costó empezar a navegar. Se balanceaba muchísimo, los asientos de madera....
Pasamos miedo, más por la nena que por nosotros, ya que tampoco tenían salvavidas para ella, todos eran grandes y tampoco lo llevábamos puesto. Seguridad 0. Conclusión: a la vuelta cogeríamos el fast boat, porque esa es otra, el de Perama tarda 1h3/4 que se hacen larguísimas, yo me mareé, la nena también, pero por suerte se durmió una hora.
Después de esta experiencia llegamos a Lembongan, con una olas tremendas, sanos y salvos.
Cogimos las mochilas y nos fuimos andando al hotel, que está a unos 5’ de la playa.
El hotel consta de 7 bungalows bastantes cucos, con la ducha en el exterior y típica arquitectura balinesa.Por el precio está bastante bien.
Nos dimos un baño en la piscina y nos fuimos a comer, para volver a la piscina.
Cuando atardeció nos fuimos a la playa a buscar excursión para hacer snorkel. La gente estaba en la playa cantando, tomándose su cervecita, la verdad que un ambiente muy tranquilo y agradable.
Cenamos en el restaurante Scobydoo, en la playa, 4 platos y una bintang grande por 150000.
Para volver a casa tuvimos que alumbrarnos con el ipod, ya que los caminos que llevan hacia la carretera no están alumbrados.
29 de agosto
El despertador sonó a las 8 pero no le hicimos caso, porque para que nos íbamos a levantar tan pronto en esta isla, donde lo más emocionante que pasa es que canta un gallo...
Nos levantamos una hora más tarde. La peque no podia con su alma...habíamos dormido bien.
Fuimos a desayunar: te, zumo de sandía y Sandwich de platano hipocalórico.
Después ya cogimos nuestra moto alquilada con el hotel por 130000idr/2 dias y nos dirigimoa a Mushroom Beach, donde se suponía que podríamos hacer snorkel, pero nuestro gozo en un pozo, ya que había olas tremendas y marea alta, lo que incluso imposibilitaba tumbarte al sol porque corrías el riesgo de mojarte entero.
Así que nos pusimos en un rincón a la sombra, sentados, mientras María jugaba con sus bártulos de playa, comprados en Sanur.
Al lado había una canadiense con sus tres hijos y entablamos conversación con ella. Fue una mañana amena, charlando y viendo como su hijo Jordan hacia el Castillo de Arendelle ( frozen) con María.
De aquí nos dirigimos a la Dream Beach, una playa muy bonita de arena blanca, pero con unas olas aún más grandes que en la playa anterior. Era espectacular la vista y estuvimos una rato viendo la majestuasidad de las olas mientras María se columpiaba en un árbol.
Siguiendo nuestro camino nos fuimos a la Sunset Beach, una calita pequeña con rocas enormes.
Decidimos irnos a comer y fuimos en dirección a Mushroom otra vez porque era donde más oferta había. Comimos delante del Nichos bungalows, 3 platos, uno de ellos filete de atún, 3 bebidas y un batido de plátano por 120000idr.
Después de comer nos fuimos al hotel a darnos un baño en la piscina.
Cuando se acercó el atardecer nos fuimos a pasear por la playa y estuvimos viendo como portaban algas en cestas hacia los barquitos que luego llevaban a la granja de algas.
Así pasamos el rato hasta que se hizo la hora de cenar. Cenamos en el mismo sitio de ayer. Al lado del restaurante compramos los billetes de vuelta a Sanur para pasado mañana por 350000idr en el fast boat.
30 de agosto
A las 8 me desperté y le dije a Raúl se se iba al puerto a mirar para hacer snorkel ese día, pero se dió media vuelta.
Al rato se levantó y fué a mirar donde compramos los billetes del fast boat, ya que lo ofrecían, pero estaba cerrado.
El día anterior la chica del hotel nos había dicho que en el mismo mangrove habían embarcaciones que te ofrecían el snorkel, así que cogimos la moto y para allá que nos fuímos.
Llegamos en poco más de 10’ al Mangrove Forest. La carretera malísima, con unos agujeros y baches tremendos.
En el primer sitio que nos ofrecieron lo cogimos, Captain Blaxy, no teníamos ganas de andar regateando por 3 euros, ya que nos pidió 200000idr por los 3 una hora.
Le pusieron el salvavidas a Maria, cogimos las aletas y las gafas, y fuimos a buscar la barquita por un camino en el Mangrove cruzado un puente de tronquitos de madera que para Maria fué toda una aventura.
Nos subimos a la barquita y navegamos un rato a través de los manglares para llegar a mar abierto. Una vez allí se uniron 4 locales más a la excursión.
Nos tiramos al agua, Maria al principio estaba contenta y le hacía gracia ver los pececillos, pero luego se cansó y teneía frio con lo que la subimos a la barca.
Nosotros seguimos haciendo snorkel bajo su atenta mirada y sin alejarnos mucho de la barca.
Vimos muchísimo coral y muchos peces.
A la vuelta tomamos unas cocacolas en el chiringuito del snorkel y disfrutamos de la tranquilidad del momento. Después fuimos bordeando la playa y llegamos al Jiva Warung, donde había una abuela con su nieta pelando ajos y entablamos una larga conversación con la madre de la niña.
Maria estuvo meciéndose en una hamaca y pintando con la niña. La madre le dió atún porque tenia hambre y su hija también estaba comiendo unos trocitos, total que al final nos quedamos allí a comer atún fresco pescado por la mañana, más una agua grande más un batido por 135000idr. Estaba buenísimo!
Después de perrear un rato en las hamacas del warung, decidimos ir a hacia el “pueblo”. La marea estaba muy baja y estuvimos caminando un rato por el agua. Vimos incluso una estrella de mar que había cogido un niño y la estaba devolviendo a su habitat.
De aquí nos fuimos a coger la moto y nos dirigimos al hotel a refrecarnos un rato en la piscina.
Una vez fresquitos nos fuimos hacia el puente que une la isla con Ceningan. Pasamos por una zona donde había muchísimo cultivo de algas. Fué muy bonito verlo, además estaba atardeciendo.
Llegamos al puente pero no lo cruzamos. Estuvimos un rato ahí y volvimos al pueblo.
Tomamos una bolsa de patatas en la playa y luego ya fuimos a cenar al Warung Made, cerca del hotel, 3 platos ( no muy abundantes), 1 bintang, 1 agua, 1 batido de plátano y un panqueque de plátano 145000idr.
Mañana dejamos la isla. Estos días aquí han estado geniales.