-Madrugón, antes de la salida del sol para observar el momento en que los monjes de distintos templos salen a recoger ofrendas que les ofrecen sus fieles. Como nos alojamos al otro lado del río, en nuestra calle apenas hay turistas y ver a los monjes recogiendo el arroz y cantando tiene un toque especial. Creo que es recomendable dirigirse a calles poco transitadas.
Volvemos a la camita y nos despertamos más tarde, otra vez, para tomar el desayuno, e ir de visita al templo
Visounarat construido en el siglo XVI con su estupa de estilo cingalés y el
Vat Aham, uno de los mayores de la ciudad dedicado a los ancestros de Laos.
Más tarde, subiremos la colina
Phou Si para ver una panorámica de Luang Prabang desde el
That Chomsi. Es precioso.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
De hecho no pensábamos subir hasta el atardecer, pero caminando caminando hemos empezado a subir y hemos pensado ya acabar de ascender la colina. Luang Prabang es una maravilla para pasear, así que no hemos predeterminado los itinerarios que haremos. Al bajar del Phou Si nos encontramos delante del Palacio, pero no entramos porque está a punto de cerrar (son las 11 de la mañana y no reabren hasta las 15h), así que lo dejamos para otro día y vamos a tomar algo, ¡porque hace un calorrrrrrrrrrr tremendo!
Seguimos con la visita de algunos de los templos más impresionantes de Luang Prabang:
Wat Sene, What Khili, Wat Si Boun Huang. Llegamos al templo
Xieng Thong, uno de los más bellos de la ciudad, con sus tejados inclinados.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Comemos junto al río y luego pactamos con un tuk tuk para ir a las cascadas de
Tat Sae y, de regreso a Luang Prabang, pararemos en el pueblo
Ban Xang Khong, un pueblo artesano donde se produce el papel de la morera. Por las cascadas no baja agua, aunque sí hay algunas piscinas. No obstante, en esas condiciones, no merece la pena visitarlas.
Y el pueblo no tiene nada interesante, salvo cuatro tiendecillas desperdigadas, nada más.
-Hoy empezaremos por el
Wat Mai Suwannaphumaham, un templo reconocido por sus bajorrelieves dorados, y el
Wat Nong Sikhunmuang antes de entrar en el complejo del
Palacio Real, ahora Museo Nacional, donde podemos conocer parte de la historia de Laos.
Seguimos con el
Wat Choum Khong , Wat Xieng Mouan, Wat Pa Phai y Wat Aham. No es que haya que pegarse inmensas caminatas, es que hay un templo detrás del otro... Cansaditos de tanto templo, hacemos un stop para comer, otra vez junto al río y, de allí, repetimos el esquema del día anterior y nos acercamos a las siguientes cataratas:
Khuang Sy, en medio de una exuberante vegetación, son una preciosidad.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Aquí sí vemos lo que estábamos buscando en las cataratas de Luang Prabang, aguas turquesas en un entorno espectacular.
Por la noche, tomamos una peculiar barbacoa en una calle con bastantes bares, justo detrás de la colina del Phou Si, es decir, en el lado de la colina opuesto al palacio. Sacan el centro de la parte superior de la mesa y allí ponen la brasa; encima la especie de wok donde cocer la carne y la sopita...¡está riquísimo!
*** Imagen borrada de Tinypic ***
-El último día en Luang Prabang lo dedicamos a algunos templos que nos quedaban más apartados, como el
Wat Manolom y el Wat That Luang, ambos muy recomendables también. Beer Lao en mano, decidimos qué hacer a continuación: la opción de Pak Ou la desechamos, porque aunque la idea de ir en barca por el río es agradable, ya hemos hecho río, y presumiblemente en Vang Vieng también haremos río. El lugar en sí, por lo que hemos leído, parece ser una cueva con muchos budas, algo que tampoco nos resulta nada nuevo. Elegimos la segunda opción y nos acercamos a las cascadas de
Tad Khong, a unos 6 km de Luang Prabang (5$ cada uno). No hace falta decir que allí no nos encontramos con ningún turista. Más que unas cascadas espectaculares, se trata de un lugar para hacer un trekking sencillito en un entorno agradable y señalizado, ver una discreta catarata y un elefante paseando tranquilamente por el entorno.
Por la tarde, chapuzón, y por la noche, últimas compras en el bazar nocturno antes de asistir a la inundación del restaurante mientras asistimos a una especie de diluvio universal.