Volviendo al dia 9, nos habiamos quedado en el paseo hasta la Gare despidiendonos de Colmar, ya pensando en volver, a verla con flores o quien sabe, otra vez navideña
Compramos los billetes y sobre las 5 de la tarde llegamos a Basilea, al salir de la estación está la parada del bus que va al aeropuerto de Basel, donde nos bajamos el primer día, a la izquierda la oficina de turismo, entro para pedir un plano y ubicar el hotel, el cual está cruzando el puente sobre las vías, llegamos en 5 minutos y al hacer el check in nos dan una tarjeta gratuita para usar el transporte, nos informamos del tranvía al centro y es válida tambien para el bus al aeropuerto. Nos dan una habitación amplia y tras dejar las maletas bajamos a coger el tranvía 16 que en 5 minutos lleva a las plazas donde están los mercadillos de Basilea.
Nos bajamos en Bafusserplatz, el mercadillo es amplio y animado, muy iluminado también. En un puesto compramos adornos para el árbol, pagamos en euros y nos dan cambio en francos, la idea es tener para pagar un vino caliente y algo de cena.
El mercadillo se extiende hasta Munsterplatz, la plaza de la catedral, donde está el árbol, nos acercamos a ver el Rin que cruza la ciudad, uno de los ríos más famosos de Europa, 1230 entre los Alpes y el mar del Norte, vemos el Mittlere Brucke iluminado
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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*** Imagen borrada de Tinypic ***
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La verdad es que esta muy animado, mucha gente, pero echamos en falta el toque de Alsacia, aunque soy de la opinión de que cada lugar tiene lo suyo.
Tomamos un vino caliente en la plaza de la catedral, y para cenar vamos al McDonalds que hay junto a la parada del tranvía, nos quedan 15 francos y no da para más, además hace bastante frío. Cenamos y volvemos en el 16 al hotel para descansar, ya que al día siguiente debemos estar en el aeropuerto a las 8:30 de la mañana, de todas formas y pese a la brevedad de nuestro paso por Suiza, estamos contentos de haber conocido también el mejor mercadillo suizo.
Al día siguiente caminamos hasta la parada del bus 50 junto a la estación, y en poco rato llegamos al aeropuerto, vuelo puntual y tranquilo regreso a casa, a la otra Navidad, la de siempre.
Volvemos contentos por lo visto y vivido y deseando repetir otra Navidad así, entrañable, colorida y con olor a vino caliente y pan de especias.
¡Joyeux Noël!