Nos levantamos temprano para aprovechar el día, y nos dispusimos a encontrar un sitio para desayunar, encontramos una cafetería llamada Jeronimo, bastante bonita y con buenos precios.
Este desayuno nos salió por 5,30 €, la verdad es que los precios en Lisboa no son excesivamente caros como en otras ciudades europeas.
Ya con el estómago lleno fuimos a buscar una parada de bus para visitar el barrio de Belem. En un kiosco sacamos la tarjeta siete colinas que vale para todos los transportes (bus, metro, tranvía, elevadores etc…) durante 24 horas y cuesta unos 7€ aproximadamente, pero realmente ese día no nos salió muy rentable.
Por fin llegamos a Belem después del trayecto en bus. Y nos encontramos con el Monasterio de Los Jerónimos justo enfrente de la parada.
Y aunque por la imagen parece que me haya equivocado de diario no es así, y es que este templo chino es un regalo de Taiwán a Portugal.
Por el resto del Barrio de Belem pudimos ver unos parques preciosos, el monumento a los Descubridores o la Torre de Belem. Para comer este día fuimos a un bar llamado Hamburguesas Honorato que está situado al lado de la pastelería de Belem.
Después de comer teníamos que pasar obligatoriamente por la pasteleria de belem famosa en toda Lisboa. La cola era bastante larga, pero como estábamos cansados lo mejor era pasar dentro sentarnos en una mesa y tomarnos allí unos cafés y unos pasteis. La verdad es que se nota considerablemente la diferencia con el resto de pasteis de Lisboa.
Caminando fuimos buscando la famosa Catedral de Lisboa “La Se”, la cual para los Lisboetas es maravillosa pero para mi gusto no es nada del otro mundo e incluso en Lisboa he visto iglesias que son mejores que La Sé, pero bueno sobre gustos no hay nada escrito.
Este día terminaría por hoy con bastante cansancio y con unas ganas increíbles de seguir conociendo esta ciudad.