El primer día llegamos a Berlín, emocionadas y ansiosas, yo por volver a recorrer las calles de una ciudad que me enamoró y mi amiga por descubrir si todo lo que yo tanto le había hablado era cierto.
Al llegar al aeropuerto, un rápido trámite para pasar el control europeo y directas a la parada de tren, es muy fácil llegar, ya que está indicado todo el rato, tenéis que salir del aeropuerto y caminar por una especie de acera cubierta, que además tiene carteles informando de las próximas salidas.
Entráis en un túnel para ir al anden que os corresponda y ahí mismo compráis los billetes. Si os alojáis en el centro tendréis que comprar uno para zona ABC, que nos costó 3,20 € a cada una.
Nosotras cogimos uno regional, hacia Postdamer Plazt y ya ahí cogimos el metro,U-Bahn, hacia nuestra parada, Rosa Luxemburg Strasse.
Hago un inciso sobre el tema metro, por si alguien tiene dudas. U-Bahn es el metro, y S-Bahn es un tren que podríamos comparar aquí con el cercanías, pero ambos trenes se cruzan y os vale el mismo billete.
Respecto a los billetes, en Berlín no hay tornos para entrar ni salir, compráis el billete y en el andén lo selláis, esto puede ser un poco tentador pero hay bastantes revisores, y la multa es alta, yo creo que no merece la pena el riesgo.
En cuanto llegamos al albergue, viendo que el chico tardaba mucho, ya empece a pensar lo peor, y efectivamente, no tenía nuestra reserva, habíamos cogido 2 camas en una habitación compartida, y no tenían ninguna libre, así que nos dieron un apartamento privado para esa noche sin coste alguno. Cuando vimos el apartamento supimos lo que nos iba costar volver a la realidad al día siguiente: salón, cocina, terraza con vistas a la torre de la televisión, el dormitorio con ventanal y baño privado, infinitamente mejor que algunas habitaciones de hoteles en los que he estado.
Estas eran las vistas desde la terraza, una parte de la habitación y cocina
Y eran las casi las 5 de la tarde, así que salimos para empezar la ruta del día.
Nos dirigimos andando hasta Alexander Platz, no nos metimos mucho en ella, y fuimos directas a la Catedral de Berlín, personalmente me parece muy bonita, nosotras no entramos, pero se puede visitar y cobran entrada. Allí también encontraréis la Isla de los Museos, con los museos más importantes de Berlín rodeados por el río Spree.
Marienkirche con la torre de la Televisión
Catedral de Berlín
Después enfilamos la avenida Unter den Linden, que literalmente significa "bajo los tilos". Llegamos a Bebelplazt, y la Biblioteca estaba en obras, no pudimos ver el "monumento" recordando la salvaje quema de libros en el tercer Reich, como curiosidad, el poeta alemán Heinrich Heine, escribió e 1921 "allí donde se quemen libros, más tarde arderán personas"
Si pudimos entrar en el edificio de la Neue Wache, donde hay una escultura de la artista alemana Käthe Kollwitz, "Madre con hijo muerto", conocida como la Pietá de Kollwitz, simboliza el sufrimiento que provocan las guerras, ella misma perdió un hijo en la primera guerra mundial, y en la estatua precisamente se representa una mujer con su hijo en brazos, el edificio está sólo iluminado por una claraboya, que cuando llueve, hace que el agua caiga alrededor de la figura.
Escultura de Kollwitz
En esta avenida ademas podéis ver la universidad Humbolt, donde estudiaron Albert Einstein y Karl Marx, entre otras figuras importantes.
La avenida acaba en la Parisier Plazt, con la majestuosa puesta de Brandeburgo. En esta plaza está situado también el Hotel Adlon, desde una de sus ventanas Michael Jackson "enseñó" a su hijo, también las embajadas de Francia y Estados Unidos y la Academia de las Artes. Allí hicimos fotos hasta que nos cansamos, y luego fuimos al monumento del holocausto, que se encuentra justo al lado.
Puerta Brandeburgo
Decidimos ir a esa hora, cuando ya empezaba a oscurecer, por recomendaciones de este foro, ya que a veces por las mañanas hay muchas excursiones, y pierde un poco la idea de lo que intenta transmitir. El monumento está compuesto de de 2711 losas de hormigón, todas de diferentes tamaños e inclinaciones, esto junto con la irregularidad del suelo, provoca gran desorientación. También visitamos la exposición que tienen de forma gratuita en la parte subterránea, y la verdad es que nos pareció muy interesante, con mucha información, en alemán e inglés.
Monumento al Holocausto
Cuando salimos, ya era completamente de noche así que volvimos a la puerta de Brandeburgo para sacar unas fotos nocturnas, y de ahí a Potsdmer Plazt, que de noche es aun más especial.
Potsdamer Plazt
Esta plaza era una de las de mayor tránsito en la Europa anterior a la guerra, pero durante ésta, quedó completamente destrozada, y con la posterior construcción del muro, que pasaba justo por encima, quedó vacía durante muchos años. Todos los edificios son nuevos y son los únicos rascacielos que veréis en Berlín. En esta plaza encontraréis la cúpula del Sony Center, el museo del cine, varios restaurantes, la réplica del primer semáforo de Europa y también unos trozos de muro explicando la historia de la plaza. Así que aquí podéis perder mucho tiempo explorando el lugar.
Nos apetecía cenar por la zona de Hackescher Markt, llevábamos apuntado el Brauhaus Lemke, así que nos volvimos andando, no sin parar antes en la preciosa plaza Gendarmenmarkt, con dos catedrales gemelas.
Una de las catedrales
Llegamos al Braumhaus Lemke, está bajo las vías, y la verdad estuvo todo genial, un sitio muy grande con muy buen ambiente, había tanto berlineses como extranjeros, la comida muy rica y buen precio. Nos bebimos 2 cervezas por cabeza, 1 plato cada una y postre para compartir 41€.
Después de la contundente cena, nos fuimos al hotel a descansar.