Esta semana han inaugurado una exposición temporal en el museo Städel dedicada a la figura de María Magdalena y su plasmación en el mundo del Arte desde varios puntos de vista (pecadora, orante y amada/discípula) o lo que vendría ser la visión del pecado, penitencia, vanidad, duelo o celebridad, explorando cómo la teología fusionó a varias mujeres del Nuevo Testamento en una sola figura y cómo ha evolucionado su imagen a través de los siglos.

En la muestra se incluyen obras de todas las épocas y engloba artistas como El Greco, Durero, Guercino, Georges de la Tour o Nieves González.
La verdad es que una retrospectiva muy completa y trabajada con bastante zona expositiva enfocada a las diferentes facetas de su iconografía. Habría sido más provechosa una visita algo más tranquila pero el tiempo vuela y no quiero andar luego corriendo al aeropuerto.
Antes de ir a la siguiente muestra temporal, la de Bruegel, subo a la azotea del museo donde hay una pequeña terraza mirador. Desde la misma hay una perspectiva parecida a la del puente Holbenstein pero con una posición más elevada y algo más lateral. Hace ya calorcito y se está divinamente pero, una vez más, no me puedo demorar demasiado en las vistas y tengo que proseguir con la visita.

A la entrada del museo se encuentra una exposición, Printed, que finaliza mañana dedicada a la obra gráfica del pintor holandés Pieter Bruegel el Viejo (1526–1569), centrándose en sus dibujos y grabados. He tenido la suerte tanto de poder ver ésta que acaba mañana como la de María Magdalena que comenzó anteayer.
Un detalle simpático de la vida de este pintor es que, se dice, se comenta, se disfrazaba o simulaba ser invitado o convidado en las bodas campesinas, llevando regalos a los novios, para poder observar de cerca el comportamiento, la ropa y los gestos de la gente común y luego plasmarlo en sus pinturas. Se ve que lo de colarse de gorrón en boda ajena para disfrutar del convite ya viene de hace siglos.
El contenido es la mar de interesante porque muchos de los grabados son del tipo El Jardín de las Delicias de El Bosco, en el sentido de que toda la superficie está llena de detalles a observar y que cuentan su propia historia. A destacar la serie de los siete pecados capitales y las virtudes teologales sin desdeñar los paisajes panorámicos o las escenas cotidianas. Otro sitio donde me habría detenido más tiempo pero el minutero es inexorable y sigue corriendo.

Con esto finaliza la visita al museo Städel y he de decir que siendo la entrada algo onerosa he salido satisfecho de la experiencia. Si te gusta el arte es de valorar la visita.
De camino al hotel para recoger la maleta paso por delante del museo Liebieghaus y ya que estoy pues paso a los jardines que circundan el edificio para, al menos, admirar su exterior.
El Liebieghaus es un museo de esculturas, relieves y pinturas de Egipto, Grecia y Roma, desde el Antiguo Egipto al Neoclasicismo. Se ubica en Schaumainkai 71 y el horario es de 10:00h a 18:00h. La entrada general cuesta 12 euros. Más información en www.liebieghaus.de/en.
Hay mucha gente en los jardines disfrutando del buen tiempo y como hay una cafetería restaurante por allí se ve gente comiendo o tomando algo al solecito. Recorro la fachada y hay elementos bastante resultones. El contenido quedará para una futura vuelta a Frankfurt.

Finaliza en este punto la visita a Frankfurt. Ha sido una mañana muy bien aprovechada y me alegro de haber cogido un vuelo tardío.
Paso por el hotel, recojo la maleta y la mochila y tiro una vez más para mi ya querida Hauptbahnhof. Son las 16:00 y espero que no haya mucha gente y no haya retrasos o como dicen por aquí “Die Hoffnung stirbt zuletzt” (la esperanza muere al final o algo así). La esperanza es lo último que se pierde, vamos. Una de las paradas intermedias es la de Stadium y se da la circunstancia de que hoy el Eintracht de Frankfurt juega en casa pero el partido ha empezado a las 15:00 por lo que no coincidiré con los hinchas que vayan y vuelvan.

He adquirido en la máquina el mismo billete que a la ida, esta vez con destino el aeropuerto. Hay que coger las líneas S8 y S9 de S-Bahn con destino Wiesbaden que tienen parada en la estación del aeropuerto, en la Terminal 1.
El trayecto se da sin contratiempos, hago el camino de vuelta desde la Terminal 1 del aeropuerto y cojo el tren Skyline hasta la Terminal 3, desde donde sale el vuelo.

Llego por fin a la terminal 3 y he tardado exactamente una hora desde que salí del hotel hasta que he llegado a facturación. Para que se tenga el dato y sirva de orientación a futuros viajeros. En la terminal llego a la puerta de embarque correspondiente y a suplicar que, para variar, no haya retrasos.
Me siento en la zona de espera como el Sir Stafford Nye de la novela de Agatha Christie pero afortunadamente nadie viene a solicitarme ayuda porque su vida corra peligro ni tengo que perseguir a ninguna Condesa von Waldsausen.
Llega el momento de abandonar Frankfurt.
A orillas del gran Meno, en tierra ajena,
se alza la gran ciudad de gran destino,
donde cruza veloz raudo camino
el pulso mercantil que al mundo llena.
Bajo la torre altiva que resuena,
el viejo puente marca su destino,
y el verde bosque guarda un fino trino
junto a la mole gris que el aire frena.
Rascacielos de plata y de cristal,
junto al histórico y fiel Rômer altivo,
cantan la unión del tiempo y del metal.
Es Frankfurt un hogar grande y activo,
puerto europeo de luz y de caudal,
donde late el presente siempre vivo.
El vuelo sale más o menos en hora y llegamos con algo de antelación a Barajas. No quiero cantar victoria todavía y hago bien porque el tema es que hemos aterrizado donde Cristo perdió el albornoz y a la compañía Air Europa no se le ha ocurrido tener dispuestos autobuses que nos lleven a la Terminal 2. Por tanto, nos toca esperar cincuenta y cinco minutos de reloj sin información dentro del avión ya parado hasta que nos permiten bajar a tierra y montarnos en los autobuses en dirección a la T2. Durante el trayecto pensaba que con el retraso ya estarían las maletas sacadas a la cinta de equipajes pero no, por lo que toca esperar otro buen rato a que salgan. Al final, como si hubiéramos salido con retraso y sigo sin romper la racha de que todo el proceso del viaje se desarrolle según lo previsto. Esperemos que en un futuro vuelo cambie el viento. Por lo demás, llegada a casa sin novedad. Buenas noches.
Conclusiones que nos deja el día:
. Si una zona urbana tiene fama de peligrosa normalmente no es a humo de pajas y hay que tenerlo en cuenta para evitarla en la medida de lo posible y no tener encuentros indeseados. Las famas suelen ser por algo….
. En el Museo Städel se ofrece mucha información de la visita a base de folletos y plano del recinto de visita. Los mismos se encuentran justo detrás de la zona de taquilla y antes de subir las escaleras que llevan a las diferentes plantas.
. En el día de hoy el hecho de viajar solo ha supuesto también un reto en cuanto implica tener que interactuar con la máquina burocrática de los aeropuertos Las entradas, salidas, lugar de facturación, zona de embarque….. en un entorno desconocido ponen a prueba la paciencia y los nervios de uno, unido al estado de alerta permanente para no perderse o para vigilar las pertenencias. Todo esto se hace más llevadero yendo acompañado pero, al final, entrando en dinámica, se acaba haciendo sobrellevando dentro de la situación.
Y hasta aquí el relato de esta escapada a tierras germanas. Agradecerte, estimado lector, que hayas llegado a este punto de la narración y espero haberte hecho partícipe a lo largo de toda la serie de episodios de un pedacito de la experiencia.
Y en la siguiente etapa procederé a hacer un resumen de la experiencia.