Suena el despertador, son las 8:30 de la mañana, comienza el primer día de turismo por Frankfurt. Tras una ducha salimos a la calle. Sigue un grupo de 7-8 yonkis en la puerta del centro de drogadicción. Aún de día se ve una zona marginal. Desayunamos en una especie de panadería y pusimos rumbo a la Main Tower. En pocos metros de un barrio marginal estás en el corazón financiero de Europa. El cambio de estética es brutal.
Tras varias vueltas y estar un poco desorientados encontramos la entrada de la Main Tower con su gran cola para acceder a la zona superior. Tras pagar la entrada (creo que 6,5 € por persona) y pasar un control de seguridad, otra pequeña cola esperando al ascensor. Nuestro turno, el ascensor comienza una rápida ascensión hasta el piso 56. En muy poco tiempo llega a su destino, se abren las puertas, subes unos escalones y las vistas impresionan:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Estuvimos media hora boquiabiertos con las vistas. Intentamos visualizar todas las cosas que teníamos que visitar. Después de una larga sesión de fotos, nuestro siguiente destino debería ser el Mercado de pulgas (FLOHMARKT). Por lo que teníamos leído cada sábado se celebra en un sitio distinto (un sábado en un sitio y el siguiente en otro), pero por mucho que preguntamos a la gente allí, nadie lo tenía nada claro y desde lo alto de la Main Tower no lo veíamos por ningún lado. Así que decidimos cambiar el planning e ir a la famosa zona de Romerberg (casco viejo).
Así que bajamos de la Main Tower y pusimos rumbo al Romerberg. Está bastante bien indicado Frankfurt, con cartelitos en todos los cruces, y las distancias son asequibles, así que se puede ir andando a cualquier lado. Tras una leve caminata entramos en el Romerberg y esta fue la primera imagen que vimos:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La verdad es que impresiona. En la zona de enfrente está el Romer (ayuntamiento). Aquí según dicen, en este balcón, es donde celebra los triunfos la selección alemana:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Un poco decepcionante que la única zona que se conserve con esta arquitectura sea esta plaza, pensé que tendría un casco viejo mayor, pero el casco viejo es solo esta plaza, hacia cualquiera de sus cuatro salidas ya ni resto de esta arquitectura. La plaza está llena de tiendas de souvenirs y hay varios bares que supongo que serán carísimos. Tras pasar un rato en la plaza nos dirigimos hacia el río, donde vimos el famoso puente de hierro (Eiserner Steg):
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras cruzarlo en ambos sentidos nos entró el hambre, así que fuimos hasta un famoso mercado de comida cercano al Romer llamado Kleinmarkthalle. A la entrada en su lado izquierdo hay varios puestos de comida rápida, principalmente salchichas. Somos de la escuela de que donde se come bien es donde hay muchos camiones, así que de todos los puestos elegimos el que más cola tenía. Tras 10 minutos de cola nos tocaba a nosotros. El sistema parecía sencillo, había en la pared 6 nombres de salchichas y las 2 señoras de 60 años que llevaban el sitio tenían 6 cazuelas cerradas, los alemanes decían el nombre, la cantidad, cortaban la salchicha, la pesaban, le decías si querías pan o no y te la daban en un platito con mostaza. Tras el fracaso de intentar pronunciar los nombres y que no nos entendiesen, íbamos señalando cazuelas, sacaba salchichas enormes, le hacíamos gestos de la cantidad que queríamos y más o menos nos dimos apañado. Así que ya teníamos 4 trozos de salchicha con mostaza y pan que estaban tremendas.
Con el estómago engañado recorrimos el resto del mercado viendo todos los productos típicos, cogiendo y probando de todos los platitos que tenían los vendedores (el lunes volveríamos a realizar las compras antes de ir al aeropuerto) y alucinando con los precios del pescado y marisco que tenían.
Salimos y nos dirigimos hasta la calle Zeil, que es la típica calle peatonal llena de tiendas. Desde esa calle se tienen estas vistas de los rascacielos:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cuando nos aburrimos de pasear sin rumbo nos decidimos ir a comer a Konstablerwache, que es una plaza que los jueves a la tarde y los sábados a la mañana montan puestos de comida, vino, etc. Hablamos con varios españoles emigrados a Frankfurt que encontramos por allí y nos dijeron que los jueves al salir de trabajar suelen ir a tomar cervezas, vino o sidra (la bebida típica de Frankfurt) y pinchos allí. Y los sábados pues suelen salir también beber y comer algo allí. Nosotros la verdad es que comimos 3 veces. Tan pronto llegamos había un señor con una parrilla con un montón de salchichas y ya cogimos una para cada uno a un precio de 2 €. Luego buscamos un sitio para comprar cerveza y cogimos unas cervezas artesanas que estaban ricas pero eran caras y empezamos a deambular por Konstablerwache. Cuando acabamos las salchichas y cervezas en uno de los puestos tenían como una mezcla de albóndigas o hamburguesas con buena pinta y nos sentamos a comer allí. De beber cogimos unas sidras porque era lo típico y ya acabamos bastante empachados. Había unas alemanas al lado y al oírnos ya empezaron a decirnos las 4 palabras en español que sabían de veranear en España y aún pasamos un rato con ellas. Luego cuando nos íbamos a ir nos llamó la atención un puesto que tenían como unas patatas con forma de filloa (crepe) con salsas que nos habían dicho que eran típicas, así que haciendo un esfuerzo nos pusimos a la cola y pedimos platos de eso. Tenían mil cosas así que íbamos señalando. Cogimos otras sidras y nos sentamos en unas mesas correderas entre alemanes. No sé por qué todos nos hablaban, les debía hacer gracia vernos allí. Mi plato tenía 2 patatas que lo ocupaban completamente, salsa de col y la otra salsa no sé muy bien de qué era. Y más por orgullo que por ganas nos comimos todos los platos que pedimos.
Nos fuimos de Konstablerwache rumbo a KLAPPERFELD (Former Police Prison). La verdad es que aún no tengo muy claro que es eso. Teníamos entendido que era como una antigua prisión nazi y que tenía como una exposición bastante interesante sobre el tema. Pero llegamos al edificio, entramos y tenía más bien pinta de ser una okupa que un museo. Recorrimos todo el interior y solo había una sala que tenía en la pared unas fotos con texto solo en alemán que era lo más parecido a una exposición, con lo que no nos enteramos muy bien. Salimos de allí sin tener muy claro que era el sitio ese y que habíamos ido a ver.
Aprovechamos las últimas horas de luz andando entre los rascacielos y fuimos a preguntar cómo funcionaban los Flixbus (buses estilo ryanair, varia el precio según vaya comprando gente) para ir el día siguiente a Heidelberg (no sabíamos lo de que con 1 billete de tren y un pequeño plus pueden viajar 5 personas). Como no teníamos claro a qué hora queríamos ir no compramos los billetes y fuimos hasta el hotel descansar un rato.
Tras un par de horas de relax, nos volvió a entrar el hambre y decidimos ir a cenar. Queríamos comida típica y habíamos leído maravillas sobre el Atschel. Así que caminata de 3 kms para llegar al sitio. Encontrado, entramos, estaban todas las mesas llenas, le preguntamos a los camareros si podíamos reservar para más tarde y nos dijeron que no. Así que desilusión total, hicimos asamblea urgente para ver qué hacer y decidimos buscar uno por la zona. Entramos en uno enorme que tenía como varias salas que creo que se llamaba Ebbelwoi Unser (no me acuerdo del nombre, solo que tenía algo que ver con ardilla) y nos dijo el camarero que teníamos sitio, nos metieron en una sala con 6 mesas de grupos y nos sentamos en una mesa. Quedó completo el sitio. Nosotros estábamos en el medio de 2 mesas, a un lado teníamos a un grupo de unas 10 alemanas que estaban como de despedida de soltera, al otro lado 2 parejas cenando y en la parte de enfrente 3 grupos de amigos de unas 6-7 personas cada uno.
De repente le traen a uno de los que estaban a nuestra izquierda un codillo bastante grande y nos empezó a hacer gestos en plan bufffffff, vaya animalada. Así que ya nos encendió. Nos dieron la carta y solo estaba en alemán, así que no teníamos ni idea. Todos los platos fuertes eran sobre 15 €. Y de repente vimos un plato que valía algo más de 70 € con 4 líneas de letra, nos miramos los 4 y dijimos el típico “no hay huevos”, y ala llega el camarero y pedimos eso y casi se echa las manos a la cabeza, lo apunta diciendo, estos no saben lo que han pedido y nos pregunta que queríamos de beber. Sabíamos que sidra era Apfelwein que lo aprendimos a la mañana y le dijimos “the biggest Apfelwein”, se dio la vuelta como contrariado y se fue.
A los 5 minutos nos trajo una jarra de 5 o 6 litros de sidra y ya se quedaron todos los allí presentes mirándonos con cara de sorpresa. Derepente se quedó todo el mundo boquiabierto al entrar el camarero con la siguiente fuente:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En la foto no parece mucho, pero eran 2 codillos enteros, cada uno de una forma distinta, 2 costillares de cerdo, 2 filetes de lomo, 2 chuletas, un montón de tipos de salchichas, como unas albóndigas gigantes y no sé cuantas cosas más. Además otra fuente con patatas y una bandeja de pan. Justo coincidió que fue cuando la OMS dijo que la carne procesada era cancerígena. Así que empezamos nuestro reto al más puro estilo “Crónicas Carnívoras”. Comíamos y comíamos y la fuente poco bajaba y empezábamos a estar llenos, pero no se de dónde sacamos las fuerzas que acabamos tanto la jarra de sidra como la fuente entera, solo quedó el chucrut. Nos empezó a aplaudir todo el mundo que estaba en la sala. En ese momento podía precintarnos la OMS. Entró el camarero a ver si queríamos algo mas y le dijimos de cachondeo que otra fuente y la apuntó, y ya nosotros, no no no. Que poco humor tienen estos alemanes. Nos trajeron la cuenta y eran 94 €, así que pusimos 25 € cada uno y le dejamos 6 € de propina.
Salimos casi rodando del restaurante y fuimos a la zona de Sachsenhausen de fiesta. En los primeros locales que entrábamos estábamos casi solos, parecía raro que hubiese tan poca gente, igual es que era demasiado temprano. Un rato después ya empezó a llegar bastante gente. En los primeros tomábamos copas, pero eran bastante caras, 5 o 6 € (con 2x1) y no las cargan como aquí, así que nos pasamos a la cerveza en los locales y en las tiendas 24 horas comprábamos Jagermeister. Así nos salía más económico, chupitos en la calle y cerveza en los locales. Lo que más me sorprendió era la cantidad de españoles que había de fiesta, por lo menos en los sitios que no nos cobraban entrada, a los otros no entramos. A las 5 de la mañana cuando no podíamos más cogimos un taxi y volvimos al hotel cantando en el taxi. No solo van a venir los alemanes aquí a hacer el indio, hay que darles de su medicina. La verdad es que el taxista era extranjero y se vino arriba e iba pitando y cantando con nosotros.
Llegamos al hotel y había varios andaluces que estaban en el bar del hotel aún tomando algo, así que nos sumamos y tomamos allí la última. A las 6 nos fuimos a dormir que el día siguiente tocaba Heidelberg.