Desayunamos en el Mc Donalds de la Puerta Viru. Mejor de lo pensaba. El Café un poco aguachurri.
Muy cerca, junto a los centros comerciales, casi frente al Sokos Hotel Viru cogimos el Tranvía nº 3. Tres paradas. Bajamos en la última (Kadriorg). A unos 100 metros andando está la entrada al Parque, donde se sitúa el Palacio, del mismo nombre.
PALACIO KADRIORG
En verano abre de 10:00 h a 18:00 h. (miércoles hasta las 20:00 h). Lunes, cerrado.
Con el Family ticket creo que nos costó 11 € en total para los 5.
El Palacio se construyó en 1718 por Pedro el Grande de Rusia para alojarse con su esposa Cathalina (de ahí toma su nombre en Estonio). No lo llegaron a ocupar. Ha pasado por varias situaciones y restauraciones, hasta que finalmente se reabre al público en verano del 2000 como museo.
Destacan sus imponentes estancias (para recepciones, bailes y comidas), tiene algunos cuadros y otros objetos.
Destaca también (especialmente en primavera y verano) sus imponentes jardines afrancesados.
Junto a él se sitúa el Palacio donde reside actualmente el Presidente de la República de Estonia.
Ambos edificios se encuentran enclavados en un maravilloso Parque.
Una delicia para los niños, ya que (al menos en estos meses de buen tiempo) hay un mini parque de atracciones para los más pequeños.
Estuvimos un rato montando en varias cosas. Se compran los tickets sueltos. Cada atracción cuesta un número de tickets diferente. Creo que unos 3 € por atracción más o menos.
Salimos del parque y tomamos el tranvía en la misma parada donde nos hemos bajado. Desde ella el tranvía 3 (creo que también el 1) vuelve al centro de Tallin.
Hoy en la Plaza Mayor hay actuaciones musicales folclóricas. La verdad que esta plaza tiene mucha vida y cada día diferentes cosas.
Muy cerca, está el fotogénico callejón o Pasaje de Santa Catalina, otro guiño más para esta reina. En las guías figura como el escenario ideal para rodar una escena de la Edad Media. Es verdad que está bien conservado, pero con los grupos de turistas y los restaurantes, ya no me parece tan interesante. Juzgad vosotros mismos:
Tras comer, a descansar un poco en el apartamento, en la Avenida Pärnu Maantee, frente a la puerta Viru (dirección hacia el Puerto) tomamos el Bus 73 que en unos 7 minutos (4 paradas) nos deja en LENNUSADAM. Por si os interesa dos paradas antes está LINNAHALL: (un mega complejo o edificio de hormigón de la era soviética que mira al mar y originalmente fue construido como centro deportivo de la que fue subsede de los juegos olímpicos de Moscú 1980 para deportes náuticos, luego ha albergado uno de los auditorios o salón de congresos más grandes del mundo, y hoy creo que está totalmente abandonado. Desde donde vamos se ve a lo lejos, junto a la vieja prisión soviética. No nos paramos.
LENNUSADAM MEREMUUSEUM y SEAPLANE HARBOUR
Aquí podéis ver las compuertas originales que conforman la fachada trasera del museo y que se abrían para alojar en su interior los grandes hidroaviones durante la I Guerra Mundial y años posteriores, ya que tenía acceso directo al Báltico. Esta parte se puede ver gratuitamente, junto a alguno de los barcos fondeados que luego veremos.
Entrar al museo no es barato. El horario en meses de verano es de 10 a 19:00 h. todos
los días de la semana. La entrada Family Ticket cuesta 28 € (sino adultos 14 y niños 7).
Te dan dos tarjetas magnéticas, una (negra) para pasar a determinadas zonas y otra (amarilla) para acceder a los contenidos de los ordenadores que te encuentras.
El lugar (hangar) está muy bien ambientado. Haces un breve recorrido por la tradición marítima de Estonia, hasta llegar a la parte más importante de la visita:
La visita interior del SUBMARINO LEMBIT, un submarino construido en 1936 por el un astillero inglés para la Armada de Estonia. Cuando Estonia es ocupada por la Unión Soviética en 1940, se incorpora a la flota del Báltico bajo la Bandera Roja de la Armada Soviética, llegando a hundir a dos barcos.
No hay muchos lugares donde puedes visitar por dentro un submarino y comprobar cómo eran las difíciles condiciones de vida en ese viejo cascarón:
Además destaca lo bien conservado de su interior: Periscopio
Hasta su sala de torpedos:
Lo pasamos todos en grande. Creo que si tienes tiempo merece la pena acercarse. Veréis algo diferente que no es fácil ver otro lugar.
Al salir, y dentro aun del museo se pueden hacer varias actividades:
Disfrazarse con uniformes cuasi soviéticos:
Jugar a derribar aviones con un simulador pero manejando una metralleta de verdad. Es difícil, pesa mucho.
Asistir a una película dentro de un batiscafo.
Etc.
Dejamos el museo, y vamos a la parte de atrás. Junto al puerto, por donde entraban los Hidroaviones.
Allí se encuentra anclado y también se puede visitar por dentro, el Rompehielos Suur Toll, construido en 1914 y que durante varias décadas estuvo en servicio abriendo en invierno camino por las heladas aguas del mar Báltico. Parece que la visita es interesante ya que su enorme espacio y lujoso interior contrasta con las del submarino. No entramos, era caro para cinco.
A cambio pudimos subir a los barcos de guerra amarrados junto al Rompehielos. Eran gratis.
Tras una tarde muy agradable (de temperatura y de visitas) junto al Báltico, tomamos el Bus 73 de vuelta a la ciudad. Quizás en unos 20 o 25 se pueda ir caminando.
Nos paramos en Mere puiestee (una antes a Viru) y de ahí a cinco minutos andando vamos a ver varios centros comerciales, antes de que cierren a las 21:00 h.
El más grande e interesante es el Centro Comercial Viru o Viru Keskus detrás del Sokos Hotel Viru. Son dos edificios de varias plantas unidos por una pasarela cubierta. El centro ocupa casi una manzana. Podéis encontrar tiendas de todo tipo (especialmente de ropa) y un supermercado. Tiene también una cafetería-librería en la última planta. No busquéis restaurantes ni lugares para comer. En los centros comerciales de estos lugares (especialmente de Estonia) los lugares para comer están separados de las tiendas, no en el mismo edificio.
Al salir, muy cerca fuimos a cenar a un italiano de la calle Vana-Viru. Muy correcto, en la terraza y salimos a 57,70 €, los cinco. Wine Bar Feudi
En esta calle hay muchos restaurantes de moda con gran ambiente. Destaca el edificio antiguo situado en el Vana-Viru, 13. Una mezcla ecléctica de diversión y para picar, dentro de un mismo edificio con muchísima marcha nocturna.
Tras un último paseo por el centro de Tallin, a dormir que mañana madrugamos para poder coger el primer ferry a Helsinki.
Muy cerca, junto a los centros comerciales, casi frente al Sokos Hotel Viru cogimos el Tranvía nº 3. Tres paradas. Bajamos en la última (Kadriorg). A unos 100 metros andando está la entrada al Parque, donde se sitúa el Palacio, del mismo nombre.
PALACIO KADRIORG

En verano abre de 10:00 h a 18:00 h. (miércoles hasta las 20:00 h). Lunes, cerrado.
Con el Family ticket creo que nos costó 11 € en total para los 5.
El Palacio se construyó en 1718 por Pedro el Grande de Rusia para alojarse con su esposa Cathalina (de ahí toma su nombre en Estonio). No lo llegaron a ocupar. Ha pasado por varias situaciones y restauraciones, hasta que finalmente se reabre al público en verano del 2000 como museo.
Destacan sus imponentes estancias (para recepciones, bailes y comidas), tiene algunos cuadros y otros objetos.


Destaca también (especialmente en primavera y verano) sus imponentes jardines afrancesados.

Junto a él se sitúa el Palacio donde reside actualmente el Presidente de la República de Estonia.

Ambos edificios se encuentran enclavados en un maravilloso Parque.

Una delicia para los niños, ya que (al menos en estos meses de buen tiempo) hay un mini parque de atracciones para los más pequeños.
Estuvimos un rato montando en varias cosas. Se compran los tickets sueltos. Cada atracción cuesta un número de tickets diferente. Creo que unos 3 € por atracción más o menos.

Salimos del parque y tomamos el tranvía en la misma parada donde nos hemos bajado. Desde ella el tranvía 3 (creo que también el 1) vuelve al centro de Tallin.
Hoy en la Plaza Mayor hay actuaciones musicales folclóricas. La verdad que esta plaza tiene mucha vida y cada día diferentes cosas.
Muy cerca, está el fotogénico callejón o Pasaje de Santa Catalina, otro guiño más para esta reina. En las guías figura como el escenario ideal para rodar una escena de la Edad Media. Es verdad que está bien conservado, pero con los grupos de turistas y los restaurantes, ya no me parece tan interesante. Juzgad vosotros mismos:

Tras comer, a descansar un poco en el apartamento, en la Avenida Pärnu Maantee, frente a la puerta Viru (dirección hacia el Puerto) tomamos el Bus 73 que en unos 7 minutos (4 paradas) nos deja en LENNUSADAM. Por si os interesa dos paradas antes está LINNAHALL: (un mega complejo o edificio de hormigón de la era soviética que mira al mar y originalmente fue construido como centro deportivo de la que fue subsede de los juegos olímpicos de Moscú 1980 para deportes náuticos, luego ha albergado uno de los auditorios o salón de congresos más grandes del mundo, y hoy creo que está totalmente abandonado. Desde donde vamos se ve a lo lejos, junto a la vieja prisión soviética. No nos paramos.

LENNUSADAM MEREMUUSEUM y SEAPLANE HARBOUR

Aquí podéis ver las compuertas originales que conforman la fachada trasera del museo y que se abrían para alojar en su interior los grandes hidroaviones durante la I Guerra Mundial y años posteriores, ya que tenía acceso directo al Báltico. Esta parte se puede ver gratuitamente, junto a alguno de los barcos fondeados que luego veremos.
Entrar al museo no es barato. El horario en meses de verano es de 10 a 19:00 h. todos
los días de la semana. La entrada Family Ticket cuesta 28 € (sino adultos 14 y niños 7).
Te dan dos tarjetas magnéticas, una (negra) para pasar a determinadas zonas y otra (amarilla) para acceder a los contenidos de los ordenadores que te encuentras.
El lugar (hangar) está muy bien ambientado. Haces un breve recorrido por la tradición marítima de Estonia, hasta llegar a la parte más importante de la visita:
La visita interior del SUBMARINO LEMBIT, un submarino construido en 1936 por el un astillero inglés para la Armada de Estonia. Cuando Estonia es ocupada por la Unión Soviética en 1940, se incorpora a la flota del Báltico bajo la Bandera Roja de la Armada Soviética, llegando a hundir a dos barcos.

No hay muchos lugares donde puedes visitar por dentro un submarino y comprobar cómo eran las difíciles condiciones de vida en ese viejo cascarón:


Además destaca lo bien conservado de su interior: Periscopio

Hasta su sala de torpedos:

Lo pasamos todos en grande. Creo que si tienes tiempo merece la pena acercarse. Veréis algo diferente que no es fácil ver otro lugar.
Al salir, y dentro aun del museo se pueden hacer varias actividades:
Disfrazarse con uniformes cuasi soviéticos:

Jugar a derribar aviones con un simulador pero manejando una metralleta de verdad. Es difícil, pesa mucho.

Asistir a una película dentro de un batiscafo.
Etc.
Dejamos el museo, y vamos a la parte de atrás. Junto al puerto, por donde entraban los Hidroaviones.
Allí se encuentra anclado y también se puede visitar por dentro, el Rompehielos Suur Toll, construido en 1914 y que durante varias décadas estuvo en servicio abriendo en invierno camino por las heladas aguas del mar Báltico. Parece que la visita es interesante ya que su enorme espacio y lujoso interior contrasta con las del submarino. No entramos, era caro para cinco.

A cambio pudimos subir a los barcos de guerra amarrados junto al Rompehielos. Eran gratis.


Tras una tarde muy agradable (de temperatura y de visitas) junto al Báltico, tomamos el Bus 73 de vuelta a la ciudad. Quizás en unos 20 o 25 se pueda ir caminando.
Nos paramos en Mere puiestee (una antes a Viru) y de ahí a cinco minutos andando vamos a ver varios centros comerciales, antes de que cierren a las 21:00 h.
El más grande e interesante es el Centro Comercial Viru o Viru Keskus detrás del Sokos Hotel Viru. Son dos edificios de varias plantas unidos por una pasarela cubierta. El centro ocupa casi una manzana. Podéis encontrar tiendas de todo tipo (especialmente de ropa) y un supermercado. Tiene también una cafetería-librería en la última planta. No busquéis restaurantes ni lugares para comer. En los centros comerciales de estos lugares (especialmente de Estonia) los lugares para comer están separados de las tiendas, no en el mismo edificio.

Al salir, muy cerca fuimos a cenar a un italiano de la calle Vana-Viru. Muy correcto, en la terraza y salimos a 57,70 €, los cinco. Wine Bar Feudi
En esta calle hay muchos restaurantes de moda con gran ambiente. Destaca el edificio antiguo situado en el Vana-Viru, 13. Una mezcla ecléctica de diversión y para picar, dentro de un mismo edificio con muchísima marcha nocturna.
Tras un último paseo por el centro de Tallin, a dormir que mañana madrugamos para poder coger el primer ferry a Helsinki.