El último día lo dedicamos a volver al centro. Nos falta por ver el Hong Kong Park.

Es una extensión bastante grande de jardines y lagos. En él hay un aviario cubierto por el que caminas a la altura de la copa de los árboles para observar los distintos pájaros de la región. El aviario es de entrada gratuita. Horario de 9 a 17h.

En el parque hay una torre-mirador que permite contemplar la extensión del parque, pero las vistas no son nada del otro mundo, enseguida ves altos edificios.
A continuación nos dirigimos al cercano Zoológico y Jardín Botánico.
También de entrada gratuita. Un bonito parque con una fuente es la entrada al zoo, que contiene mamíferos, reptiles y aves del mundo. Predominan los monos, que son la atracción principal. Coincidimos a la hora que les traen la comida y estaban activos. Obviamente con las tortugas no vimos mucha acción.
Luego con un tranvía de dos pisos nos dirigimos al barrio Shaeung Wan, dónde están las calles de tiendas tradicionales de remedios y pescado seco.
Pasamos por el Western Market, que aunque por fuera el edificio sea occidental, por dentro las tiendas son todas chinas.
Las calles más auténticas son Wing Lok y Ko Shing. Por suerte, por el barrio hay cartelitos indicativos que te señalan dónde están cada calle, también con su nombre más conocido: dry fish, traditional remedies… ideal para turistas.
De aquí subimos hacia la Upper Lascar Row, la callecita peatonal con tiendas y mercadillo de antiguedades. Mucha variedad: carteles de publicidad o películas, figuras de todo tipo… No preguntamos precios.
Nos oscureció tomando algo en una cafetería de Wellington St y recorrimos por última vez las céntricas calles iluminadas con carteles de neón hasta que finalmente fuimos al muelle para tener las vistas nocturnas de Kowloon.

Caminamos hasta el muelle de Star Ferry y paseamos por la esplanada de la gran noria, donde ahora hay una feria muy animada. Y con la vista marítima de esta ciudad que brilla más de noche que de día, nos despedimos de Hong Kong.
