Aterrizamos en Glasgow pronto por la mañana después de un madrugón en Valencia, pero es buen horario para poder aprovechar el viaje. Quedamos con la agencia de alquiler de coches (Easirent) que nos recogerían en el Car Park 2 pero no viene nadie y después de llamar 3 veces, nos encontramos con el chofer escocés de la compañía un tanto cerrado que nos lleva a regañadientes por haber tenido que esperarnos. Primer y último tropiezo en el viaje con un escocés tan antipático, todo sea dicho. Llegamos a las oficinas, cogemos el coche con un seguro a todo riesgo (“Peace of mind” según el comercial de la agencia) y rumbo a la aventura. Paramos en un McDonald cercano para desayunar-comer algo y rellenar energías.
Nuestra primera parada es Luss, un pueblo encantador con un lago a sus pies lleno de patos y gaviotas que hipnotiza, rodeado de verde. Desde su embarcadero puedes ver la cantidad de actividades que se realizan, ir en barco, en kayak. Por supuesto, todas con neopreno ya que la temperatura no es que sea digna de baño.

Las casas están muy cuidadas con flores en la fachada y todas pintadas iguales. Tenemos la suerte de cruzarnos con una boda, con sus novios e invitados, algunos vestidos con la tradicional ‘falda’ escocesa. Todo un honor. El pueblo también tiene una pequeña iglesia muy antigua rodeada de un cementerio. Es digno de ver pues las tumbas son las típicas de película, con su musgo creciendo alrededor y las vistas del lago al fondo. Paseamos por el pueblo y volvemos a la marcha.


Por el camino vamos haciendo paradas cuando vemos un paisaje digno de fotografiar. Estamos atravesando el valle de Glencoe.La carretera está rodeadas de naturaleza y es imposible no quedarte embelesado.
Desde cataratas hasta montañas impresionantes, puedes encontrarte muchos espectáculos naturales por el camino. Para y disfruta. Es parte del viaje.

Después, paramos en Glencoe Visitors Centre, el corazón de Glencoe, para coger información sobre el valle y recorrer alguno de sus caminos. Dió la casualidad que la persona que estaba en información era español y la verdad es que las dos rutas que nos aconsejó(y que haríamos los próximos dias) fueron preciosas. Hay muchas rutas que puedes empezar desde ese punto y dependiendo del tiempo que tengas y la dificultad que busques eliges la más apropiada.
Llegamos por fin a nuestro B&B en Banavie, saludamos a la encantadora escocesa que nos aloja, dejamos las maletas y nos vamos paseando a un pub cercano a cenar.Son solo las 8 de la tarde pero ya esta el pub lleno .Tendremos que acostumbrarnos a este nuevo horario. Aqui probaremos nuestro primer "fish and chips".Este plato lo repetiremos a lo largo del viaje, ya que esta muy bueno, con pescado de buena calidad y patatas riquísimas , nada parecido a lo que habiamos probado en Londres en otpos viajes .
Y así, como verdaderos escoceses, acaba nuestro primer día del roadtrip.
