Despertamos con unas vistas de los montes cubiertos de nubes con el lago a sus pies y bajamos a desayunar nuestro primer ‘scottish breakfast’ que consiste de un plato con huevo frito, salchicha de allí, tomate al horno y bacon. Ligerito.
Con el estómago lleno nos despedimos de los dueños y ponemos rumbo al castillo de Eilean Donan, un lugar que se ha utilizado para varias películas como "Los inmortales" . Decidimos no entrar y quedarnos con el paisaje desde fuera por cuestión de tiempo.

Una vez impresionados por las vistas, nos encaminamos a Kinlochleven un pueblo con una corta excursión a las cataratas ‘Grey Mares Waterfalls’. Empiezas desde el pueblo y por el camino pasas por tramos húmedos con barro, unas escaleritas, un puente mientras vas escuchando el sonido del agua cayendo con fuerza. Y de repente se abre ante ti una majestuosa cascada que cae desde muy alto. Y muy verde todo, para variar.

Deshacemos el camino y volvemos al pueblo Kinlochleven para buscar donde comer. Divisamos a lo lejos una terraza con sol y vistas y decidimos comer allí, que tiene buena pinta. Y ahí nos plantamos, en la terraza de un pub, comiendo al sol con vistas al río y las montañas y enamorándonos de Escocia.

De allí vamos a Glencoe, donde ya estuvimos en la primera etapa, pero esta vez es para pasar más tiempo y hacer una excursión de media horita. El camino empieza desde Ballachulish y hay varias rutas de varios colores según la intensidad. Nosotros elegimos la roja que es la básica y seguimos los postes con el color. El camino nos lleva alrededor de un precioso lago con patos y vegetación de todo tipo donde paseamos y paramos en cada embarcadero para observar la belleza del lugar y hacer muchas fotos. En pleno paseo, comienza a llover a la vez que sale el sol. Cosas del clima escocés.

Una vez acabado el camino vamos al pueblo de Glencoe y entramos en una cafetería muy acogedora y nos pedimos un Highland tea y un scone de frutas, que consiste en un pan típico de la zona. Riquísimo.

Volviendo por la misma carretera que el primer día, nos encontramos de nuevo con las famosas “3 hermanas”, tres enormes montañas que se alzan por el camino. Una cosa característica de esta zona son los mosquitos ‘midges’, unos insectos pequeñísimos que vuelan en grupo y te pican sobretodo en la zona de la cabeza.
Y tras un rato de carretera nos plantamos en nuestro próximo destino, Killin, con sus preciosas cataratas en pleno pueblo y su tenebroso cementerio. Vamos al B&B que hemos reservado, cenamos en The Capercaillie, un restaurante del pueblo donde probamos el típico Haggis, y volvemos a descansar para soñar con castillos, cataratas y montañas.