Hoy nos levantamos temprano ya que tenemos 455 kilómetros por delante hasta llegar a Odawara y que haremos en algo más de 5 horas. Iniciamos nuestro viaje, tomamos un primer tren, el LTD. EXP HIDA 4 y paramos en Nagoya para tomar el Shinkansen Hikari 516 que nos llevará hasta Odawara, entrando todo este recorrido con el JR Pass. Una vez en Odawara nos dirigimos a las oficinas de ODAKYU SIGHTSEEING SERVICE CENTER de la misma estación y compramos el Hakone Free Pass que ronda los 42€ y que nos permitirá durante dos días tomar todo tipo de transportes en la zona de Hakone, incluidos teleféricos y trenes cremallera y también el tren, Hakone Tozan Railway que nos llevará a la estación de Yumoto.
LLegamos a Hakone-Yumoto en un cuarto de hora que lo hacemos en el Hakone Tozan Railway. La estación es elevada y desde ella se contempla una bonita panorámica de pueblo típico de montaña. Bajamos y allí mismo encontramos la parada de los autobuses, al lado se encuentra una oficina de turismo en la que se puede recabar información.
En la oficina de información nos dijeron que allí mismo en la parada de bus encontraríamos los que iban hacia los hoteles. Se paga en el mismo autobús al entrar y va repartiendo pos los diversos hoteles. El viaje fue corto.
Fue curioso ya que nuestro hotel era el Hakonenomori Okada o También llamado Pension Okada. Nosotros le dijimos al conductor que nos alojábamos en el Hotel Okada y nos dejó en un Hotel de aspecto imponente, se trataba de un cuatro estrellas superior. Nos dirigimos a recepción ha hacer el Check-in y para nuestro asombro tardaban más de la cuenta en formalizarlo y la razón era que evidentemente no estaba allí registrada nuestra reserva. Inmediatamente nos alojaron en un vehículo que en pocos minutos nos dejó más arriba en nuestro alojamiento correcto, la Pensión Okada, un hotelito tipo ryokan bastante digno.

El entorno del hotel era de plena montaña, se respiraba naturaleza por doquier, la vegetación y el verdor eran exhuberantes. Esta zona de Hakone es especialmente famosa por sus aguas termales y después de ubicarnos en el hotel, nos pusimos los kimonos y fuimos a los onsen que estaban justo enfrente del hotel y que éste incluía en su tarifa.
La experiencia en los baños japoneses es divertida y relajante, los hay de tres tipos: sento, onsen y ofuro. En los sento el agua es corriente y se calienta como mínimo a 25 grados. Los onsen equivaldrían a lo que aquí conocemos por balnearios y se abastecen de aguas termales. El ofuro es un baño doméstico tradicional, se realiza en una especie de gran bañera redonda de madera con agua caliente en la que se bañan todos los miembros de la casa, entrando primero el más viejo y el útimo el más jóven y primero los hombres y luego las mujeres. No es hoy día habitual encontrar ofuros en las ciudades o zonas urbanas pero si en el medio rural y más tradicional.
Seguimos con nuestra visita al los onsen. Nada más entrar encontramos una serie de salas habilitadas para tener unos momentos de absoluto relax; tatami, futones, sillones reclinables, incienso e iluminación suave rodeado todo ello de un absoluto silencio. Seguidamente accedimos a la zona de baños donde nos separamos los hombres y las mujeres ya que aquí se duplican los espacios uno para cada género. Dejamos nuestras pertenencias en las taquillas y pasamos a las duchas típicas de los onsen donde te sientas, te vas echando agua y lavándote con un metódico ritual. Seguidamente pasamos a la zona de aguas termales donde disfrutamos de unos relajantes baños en aquellas calientes aguas.

Nos volvimos a enfundar nuestros kimonos y salimos al exterior donde nos hicimos unas cuantas fotos.
Es hora de cenar y nos dirigimos al comedor donde nos esperaba una cena japonesa tradicional del lugar. Fuimos agasajados con viandas variadas -sashimi, encurtidos, sopa de miso, tofu, tempura, arroz- todo ello en múltiples recipientes. Más que la cantidad era la aparatosidad y cantidad de platitos, cuencos y bandejitas que eran todo un espectáculo. acabamos haciendo un recorrido por el establecimiento mientras nos comíamos algún helado para dirigirnos a nuestras habitaciones a descansar.