3:30 AM. Despiertos con los ojos como platos… Mis chicos se van a un 7Eleven, un 24 horas, comprar algo de comer. Erik todavía hoy recuerda lo de ir a comprar a esa hora y volver con un montón de cosas, onigiris, sandwiches…
Hacemos el checa-out muy pronto y nos recorremos varias estaciones hasta que encontramos la oficina del JR-PASS en la estación central de Tokyo. Ahí cogemos billetes para las 10:30 a Osaka. No quedaban asientos libre D ó E, para ver el Fuji por el camino, pero por la bruma tampoco se veía de todas formas.
El Shinkansen es una maravilla, casi no se mueve, y se va en silencio y con tranquilidad. Hay espacio para dejar las maletas y no molestar.
Llegamos a Osaka.
OSAKA, estallido de ruidos, luces, comercios, restaurantes y restaurantes, cables enredados, cruzando y formando un techo en las calles, transformadores zumbando, olores de gentes y comidas, marabunta de personas… sensación de Taberna de Tatooine de la Guerra de las Galaxias.
Fuimos al hotel: Holiday Inn Osaka, muy muy recomendable por ubicación y servicio. Aunque en la reserva sólo aparecía, por erro mío, 1 bulto y 1 niño, solo nos hicieron pagar los desayunos del otro adulto que faltaba. No incrementando nada el coste de la habitación.
Dejamos las cosas y nos fuimos rumbo al santuario sumiyoshi.
La verdad es que, el Google maps y el traductor en este viaje, fueron indispensables. Nos costó un poco entender el funcionamiento de los trenes y metro, pero nos acostumbramos enseguida.
La zona del santuario te hace ver una Osaka diferente, mucho más tranquila e íntima. El santuario es una maravilla, lo recorrimos maravillándonos de cada detalle y rincón. Compré una libreta Goshuincho (libreta en acordeón para coleccionar los sellos y dibujos que te hacen los monjes en los santuarios y templos) y un monje nos hizo nuestra primer sello firmado, a mano, con pincel… precioso verlo y atesorarlo.
Comimos por la zona y volvimos al centro. Dando una vuelta por DOTONBORI, vimos el Glico man, la noria del DON QUIJOTE… y allí empecé a encontrarme fatal de la tripa, así que me volví al hotel, mientras mis chicos se fueron a cenar algo.
18 de Julio, martes. PARQUE UNIVERSAL OSAKA.
Salió muy buen día, así que, desayunamos a primera hora y fuimos muy ilusionados.
Cogí las entradas y los fast pass para un martes porque pensé que iba a haber menos gente. Y la verdad es que, para ser julio, no me pareció que fuera algo exagerado.
El niño y yo, somos incansables en los parques temáticos, nos montamos prácticamente en todo, vimos varios espectáculos, pero destacamos las montañas rusas: The Flying Dinosaurios (montamos 2 veces) y Hollywood Dream.
El express Pass merece muuuucho la pena, la experiencia no hubiera sido la misma y, además de poder verlo y disfrutarlo todo, nos aseguraba entrar en NINTENDO WORLD, que es precioso, y en la zona de HARRY POTTER. Hicimos algunas compras, y nos divertimos y reímos mucho. Tenemos un gran recuerdo de ese día.
A la vuelta al hotel, el niño se quedó en el hotel, estaba roto de todo el día, le dejamos con cena preparada y nosotros nos fuimos a cenar a un restaurante KAISEKI. (Kiyozushi (542-0071, chio ward, dotombori)
Qué os voy a decir?, una puñetera maravilla! Era un restaurante mínimo, con una barra para sólo 6 personas. Y mientras el señor cocinaba, nos servía una mujer con la que, mediante el traductor, nos íbamos enterando de qué era cada cosa. Comimos 8 platos: Viera, besugo, japuta,6 piezas de sushi, caballa, erizo…. Fantasía!!! También nos preparó un atún que lo hizo encima de unos palos apoyados en un cubo lleno de paja ardiendo… muy auténtico. Simpáticos y corteses, explicándonos cómo comer cada plato… El bocado de atún, metiendo el ajo dentro, con salsa de soja, es algo a recordar por mucho tiempo.
19 de Julio. SAKAI y OSAKA
Mi marido tiene una fijación con los cuchillos, pero claro, tratándoselos de Japón, había que aprovechar!
Sakai, muy cerca de Osaka, es la cuna de los cuchillos tradicionales de Japón. Aún cuenta con varios artesanos que fabrican cuchillos en forjas tradicionales.
Fuimos al museo del cuchillo. No era muy grande pero fue muy interesante. Allí trabaja un chico francés que nos indicó que fuéramos al taller de MIZUNO.
Mizuno, con el calor que hacía no tenía la forja encendida, pero nos hizo pasar y nos enseñó el taller en parte baja de su casa, explicándonos todo el proceso tradicional.
Compares algunos cuchillos en esta forja, un trozo del metal que utiliza para hacer los cuchillos, con su sello, y una tijera para bonsais preciosa.
Al irnos, tomamos un café en un pequeño bar y estuvimos hablando con la propietaria, una señora muy amable que nos regaló 2 postales de SAKAI.
Al volver a Osaka fuimos a Ajinoyi a por un Okonomiyaki… qué delicioso!! Muy recomendable. Te hacen la comida en la plancha que hay en tu propia mesa, al momento. El Okonomiyaki estuvo bueno, pero el YAKISOBA……. Qué maravilla!!
Volvimos al hotel y organizamos las maletas para que, en las mochilas tuviéramos lo necesario para los siguientes días y las maletas las pudiéramos dejar en el hotel y que las llevaran directamente a KIOTO mediante TAKIUBIN.
A la tarde fuimos andando hasta Shinsekai, pasando por Den Den Town, zona de tiendas de figuras de anima y de manga, Tanto center… Shinsekai estaba cerrado, pero su torre y su aspecto futurista decadente, mola mucho.
Luego, cogimos un taxi de vuelta al hotel y comenzó a diluviar, cenamos en un McDonalds cercano y a dormir.