Desde nuestra salida de casa hasta la llegada al hotel en Tokio, con escala incluida en Pekín, fueron mas de 40 horas de viaje.
Salimos en coche a las 4 de la mañana para llegar a Barcelona a eso de las 9, aparcar, dirigirnos a la T1, facturar las maletas y despegar poco después del mediodía rumbo a Pekín, donde haremos una escala de unas 10 horas. Las maletas van directamente hasta Tokio, así que podremos realizar una pequeña excursión por la capital china.
No somos muy exigentes con los vuelos (comidas, entretenimiento, comodidad,...), con que me lleven y no se caigan por el camino me vale, así que ningún problema con AirChina que, tras unas 11 horas, nos deja a eso de las 6 de la mañana en el aeropuerto internacional de Pekín. Está amaneciendo y para nosotros es la hora de dormir.
Mi pareja y yo estuvimos el año pasado en China. La verdad es que nos gustó mucho el país y nos quedamos con la idea de volver en un futuro... pero no pensábamos que apenas un año después estaríamos de nuevo aquí.
Es cierto que Pekín quizás no sea la ciudad china más atractiva pero como el vuelo a Japón no sale hasta las 5 de la tarde, tenemos pensado ir a visitar la Gran Muralla y algún paseo por la ciudad. Así que tras pasar sin problemas inmigración solicitamos un didi para desplazarnos hasta Mutianyu, el tramo más cercano de la muralla.
Para ello antes tuvimos que activar la esim que habíamos comprado en trip para usar durante estas horas. Tenía un poco miedo porque, sinceramente, dudaba de que por menos de medio euro funcionase correctamente, pero así fue. En Japón se puede llegar a pasar sin internet, pero en China es imposible.
Pasadas las 8 de la mañana llegamos al tramo de la muralla en Mutianyu. Nosotros dos el año pasado habíamos ido a otro tramo, Jinshanling, algo más alejado y la verdad es que nos lo pasamos en grande, guardamos muy buen recuerdo. Nada que ver con lo que vimos esta vez: Mutianyu es un circo turístico, sobreexplotado y masificado. Al menos mis hijos pueden decir que han visto y pisado la Gran Muralla China, pero si alguna vez venís por aquí, id a Jinshanling (
www.losviajeros.com/ ...inshanling)
Didi de vuelta al centro de Pekín donde visitamos el templo budista tibetano Yonghe (25 yuanes), un bonito recinto donde vas avanzando a través de sucesivos edificios que albergan distintas y variopintas estatuas. Aunque hay bastante gente, tiene un ambiente entretenido.
Pasado el mediodía el periplo comienza a hacer mella: el madrugón del primer día, el largo viaje sin dormir bien, el cambio horario,... mis hijos están bastante cansados, a mi pareja parece que no le ha sentado del todo bien la comida del avión, solo yo me mantengo en condiciones. Aquí he de decir que a mí China el año pasado me encantó: ese ambiente de las calles, ese caos, esa mezcla de lo moderno y lo antiguo,....disfruto como un niño simplemente paseando y viendo todo lo que sucede a mi alrededor, así que posiblemente esa excitación me sirve de doping natural para mantener el tipo.
Vamos paseando por un hutong y mi hijo ve unos baños públicos que decide utilizar. Apenas unos segundos después de entrar, sale con cara de circunstancias. Al parecer, los baños eran de estilo chino (agujero) y sin separación ni puertas. Vamos, que mi hijo se encontró a una hilera de chinos en cuclillas y prefirió esperar a encontrar otro baño, por supuesto entre las risas de los demás.
Picamos algo para comer y acabamos en Wangfujing, una de las calles más comerciales, donde decidimos tomar otro didi que nos lleve al aeropuerto. A las 5 tomaremos un avión destino Tokio que aterriza a eso de las 10 hora local en Haneda. Pasamos sin problemas los controles, recogemos las maletas, sacamos un poco de efectivo en un cajero para los primeros pagos y nos dirigimos a la línea Keikyu de metro. El hotel, aunque la verdad es que no lo tengo al 100% localizado, está entre Ueno y Asakusa, bastante lejos de aquí. Así que usaremos esta línea para acercarnos a la ciudad (330 yen) y en Sengakuji cambiar a la línea A hasta Kuramae (220 yen), lo que nos llevará en total cerca de 45 minutos.
Aprendemos como funciona el metro: se paga por trayecto la tarifa entre estación de salida y destino. Si cambias de línea para seguir viaje, hay que salir (aunque sea dentro de la misma estación) y volver a comprar un nuevo billete para el nuevo trayecto, resulta un poco farragoso si se quiere usar a menudo, pero hay varias soluciones que lo facilitan. Más adelante explicaré la que usamos nosotros.
Los billetes se compran en máquinas automáticas que ofrecen el inglés como idioma y, por lo demás, el sistema de numeración de las líneas y las paradas es muy práctico, así que es muy fácil moverse.
Son más de las 12 de la noche, ni sé calcular hace cuantas horas que salimos de casa y estamos realmente cansados. Además, resultó que la estación de Kuramae no era la más próxima al hotel así que tuvimos un paseo extra de unos 20 minutos por un Tokio la nuit desierto. Por fin localizamos el hotel, rápido check in y caemos derrengados en la cama. Eso sí, con la promesa de no abandonarnos y mañana no levantarnos demasiado tarde para aprovechar el día.